Los aficionados cadistas en la grada supletoria de Fuenlabrada.
Los aficionados cadistas en la grada supletoria de Fuenlabrada.
Cádiz CF

Así es LaLiga

Parece más importante ocuparse de que no haya más de dos neveras en el banquillo que de la seguridad de los aficionados
Por  12:43 h.

Como todo en esta vida, el fútbol también ha tenido su evolución a lo largo de la historia. Y lo digo yo, que apenas he vivido el último cuarto de siglo de este deporte y que prácticamente solo he podido disfrutar, en gran parte, de lo que la mayoría llama “el fútbol moderno”. Sí, un tipo de fútbol que por lo que cuentan y por lo que he podido ver, poco tiene que ver con lo que veía mi padre hace años. Y no me refiero únicamente al estilo de juego de los jugadores o a lo que ha cambiado el arbitraje, que también, sino a todo lo que implica la esfera del fútbol no solo como deporte sino como espectáculo de masas.

Es aquí cuando aparece LaLiga, ese órgano que rige todo lo que ocurre en un club no solo durante los 90 minutos de juego de su equipo sino desde que comienza hasta que acaba la temporada. Hablamos de un ente que últimamente parece estar más preocupado por aquellos detalles que le pueden hacer ganar dinero que por otros que, de verdad, estén relacionados con el fútbol como deporte y los aficionados que al fin y al cabo es sobre lo que se sustenta todo. Porque sin aficionados en las gradas no habría emoción, y sin aficionados en las televisiones no habría reparto económico.

Todos hemos visto esta semana a decenas de aficionados cadistas quejándose de las pésimas condiciones de la grada visitante del Fernando Torres de Fuenlabrada, apoyada sobre un taco de madera, en un extremo, y sobre otro en otro extremo, quedando este último incluso medio suspendido en el aire, con todos los riesgos que eso conlleva. Por eso no entiendo que LaLiga se centre, sin embargo, en que las mascotas de los equipos no se vean en televisión o que las redes de todas las porterías deban ser blancas.

El organismo que preside Tebas, al final, se ocupa de cuestiones simbólicas que no van a cambiar nada en la vida de los aficionados. Mientras tanto, al Cádiz CF lo sancionan económicamente por una pancarta homenaje al desaparecido Juan Carlos Aragón, o por un recuerdo a Fernando Orgambides ‘Baguetina’, limitando así la vida en las gradas de la inmensa mayoría de equipos.

En resumen, para LaLiga parece más importante ocuparse de que no haya más de dos neveras en el banquillo que de la seguridad de los aficionados. Estos, movidos por los sentimientos hacia sus equipos, no van a dejar de ir a los estadios. Si eso ocurriera, y solo en ese caso, quizás el fútbol volvería a ser solo eso, fútbol.