CÁDIZ CF

La pizarra del Tenerife-Cádiz CF: El triple pivote no es la poción mágica

Cerverza reforzó la medular pero no evitó encajar goles ni mejoró la capacidad ofensiva
Por  20:01 h.

Cervera es un genio, pero en esta ocasión resultaba demasiado previsible. Tras el fiasco ante el Alcorcón y sus movimientos en el descanso de aquel encuentro, quedaba claro cuál era su solución para frenar la hemorragia y recuperar el equilibrio: el triple pivote. La realidad es más impredecible que el míster. Con su nuevo plan el Cádiz CF no evitó que el rival le marcara y perdió presencia ofensiva. Aún así, seguirá ese camino.

1. El regreso del triple pivote.

En cuanto vienen mal dadas, el míster apuesta por la misma fórmula: reforzar el centro del campo. José Mari ingresaba en Tenerife en lugar de Perea y acompañaba a Edu Ramos y a Álex, con éste por delante y mayor libertad de movimientos. Innegablemente, el equipo se une más, defiende mejor (casi por acumulación) y gana en experiencia, pero pierde presencia ofensiva. Alvarito y Salvi, en su mejor época, permitían que los amarillos no notaran la renuncia al mediapunta. Pero el de Utrera ya no está y el de Sanlúcar… tampoco.

El triple pivote permite controlar el ritmo del choque, y así fue hasta la lesión de Mauro. Pero falta algo cuando hay que ir a por el partido, ya sea mayor profundidad de los laterales, o adelantar líneas para entrar desde atrás. Más desborde en los extremos. También se sigue echando en falta la mejor versión de José Mari.

2. Un carrilero de central.

A los 20 minutos, el Cádiz CF sufría en Tenerife un revés decisivo. Mauro se retiraba lesionado y Cervera no contaba con ningún central en el banquillo por la lesión de Servando y la inactividad de Sergio Sánchez, recién incorporada. Tenía la posibilidad de retrasar a Edu Ramos (en principio vino como cuarto central) y sacar a Garrido o incluso Perea.

Pero decidió centrar a Rober Correa y que saliera Carmona para taponar la banda derecha. El experimento funcionó a medias pues, si bien el pacense no desentonó en sus nuevas labores junto a Kecojevic, pronto se encajó el gol. El Tenerife no exigió mucho más y Correa mantuvo el tipo.

3. Fallos en los movimientos ofensivos.

Cervera era un especialista en ganar partidos desde el banquillo, pero últimamente está fallando su magia. El equipo no reaccionó al gol encajado en el 32, con una hora de partido por delante.

El entrenador retiraba a Salvi para dar entrada a Perea, espoleando a que Carmona aprovechara los espacios generados en el carril diestro para incorporarse al ataque. Fallido. Perea apenas entró en contacto con el balón.

La última carta en la manga era Lekic. Había que marcar para empatar, pero el técnico retiró a Barco y se negó a jugar los últimos minutos con dos delanteros. El serbio necesita que sus compañeros lleguen al área, pero el engranaje falla y los amarillos apenas pisaron los dominios de Dani Hernández. Sólo tres disparos, dos de ellos lejanos, de Álex Fernández. Así que el la presencia del espigado ariete fue testimonial.