Álvaro García en un partido con el Cádiz CF
Álvaro García en un partido con el Cádiz CF
CÁDIZ CF

La pizarra del Rayo Vallecano-Cádiz CF

Pese a las importantes bajas, los hombres de Álvaro Cervera juegan con sus armas y sacan un valioso empate de Vallecas
Por  14:47 h.

‘Este Cádiz CF jamás se arruga’

El Cádiz CF sacó un meritorio empate de Vallecas (1-1), uno de los estadios más complicados de LaLiga 123. El gol de Barral neutralizó el tanto inicial de Trejo y los hombres de Cervera siguen soñando con subir a Primera. Con sus 56 puntos están a dos del ascenso directo y con cinco de renta sobre el séptimo clasificado.

1. Cervera sorprende con un once inesperado

Muy novedosa fue la alineación que puso en liza Álvaro Cervera en Vallecas. Por obligación y por decisión técnica, el entrenador del Cádiz CF cambió casi medio once de una tacada. De hecho, sólo seis jugadores repitieron titularidad de los que salieron de inicio ante el Huesca (Cifuentes, Rober Correa, Servando, Garrido, Álex y Álvaro García). De esta manera, Carpio, Marcos Mauro, Eugeni, Carrillo y Barral fueron las novedades, algunas bastante sorprendentes.

Si esperadas podían ser las apuestas por Marcos Mauro (había que relevar al sancionado Kecojevic) y Eugeni (dejó buena impresión entrando desde el banquillo ante el Huesca), no lo eran tanto las demás.

Con Carpio, indiscutible hace poco más de un mes en el lateral derecho, Cervera buscó ganar contundencia defensiva en el lateral zurdo. Lo que le falta al equipo con Lucas y Brian. Y el salmantino, siempre cumplidor, no desentonó pese al poderío del rival.

Barral, que aparece y desaparece de las alineaciones como el Guadiana, fue el elegido arriba. Falló de manera clamorosa la primera oportunidad, pero no perdonó la segunda. Su gol valió un gran empate.

Pero, sin lugar a dudas, Carrillo jugando por la banda derecha fue la gran novedad. Y no le salió mal la jugada al míster.

2. Carrillo hizo de Mandzukic… ¡y de Laudrup!

La baja obligada de Salvi por lesión preocupaba en el cadismo. Sin el sanluqueño pierde el Cádiz CF parte de una de sus razones de ser: su velocidad endiablada por las bandas.

A priori, lo lógico era pensar en la titularidad de Nico, presente en la lista de convocados aunque no jugaba desde la visita a Soria. Otra opción era la presencia de Aitor en el once, aunque el onubense suele jugar por la izquierda, hecho que provocaría que él o Álvaro García jugaran en la derecha. O quizás se esperaba a Eugeni algo más tirado hacia la banda. Eran planteamientos probables porque Moha Traoré esta vez no había viajado con el equipo.

Y fue entonces cuando Álvaro Cervera sorprendió a propios y extraños. Ahí, en la derecha, colocó a Carrillo. Un delantero centro de envergadura, nada que ver con Salvi en estilo de juego. Y salió bien la jugada.

El ariete murciano no era titular desde la visita a Tarragona, aunque tenía una nueva oportunidad de inicio sobre el rectángulo de juego. Fornido y voluntarioso, Carrillo hizo de Mandzukic (Servando se lo recordó por Instagram), aunque desde la otra banda. Cervera se había convertido en Allegri.

Al final el plan salió bastante bien. Cierto es que Carrillo apenas desbordó por su banda, pero luchó mientras estuvo en el terreno de juego y fue decisivo en el gol del empate. Su asistencia a Álvaro García recordó a los mejores envíos de un danés llamado Michael Laudrup. ¿Lo recuerdan? Luego fue Barral el que materializó el empate.

3. La enésima exhibición de Álvaro García

Fueron muchos los jugadores del Cádiz CF que estuvieron a un gran nivel frente al Rayo Vallecano. En líneas generales, casi todo el equipo. Pero siempre hay alguien que marca la diferencia y en el equipo de Cervera rara es la vez que Álvaro García no centre la atención.

Todos los rivales conocen las virtudes del extremo utrerano, pero pocos pueden frenarle semana tras semana. Esta vez completó un primer tiempo espectacular, supersónico. Si Baiano hubiese podido pedir tiempo muerto, lo habría solicitado porque era superado una y otra vez por el cadista.

Presente en el gol de Barral, Álvaro García era la mayor amenaza ante la ausencia de Salvi y ni así pudieron pararle. Por eso, cuando estuvo unos minutos dolorido por una entrada de Abdoulaye Ba, su entrenador, sus compañeros y el cadismo rezaron para que sólo fuese un susto. Y en eso se quedó.

La categoría se le queda pequeña. Muy pequeña.