Juan Cala, durante una sesión de trabajo. CCF
Juan Cala, durante una sesión de trabajo. CCF
Cádiz CF

Seriedad y coherencia

Cuesta entender que el mundo del fútbol sigan sin entrenar con total normalidad con la Liga a la vuelta de la esquina
Por  12:30 h.

Es la primera vez que se vive una pandemia y hasta cierto punto es normal que se cometan errores desde la gestión, pero dejando la política y el ruido aparte, sería conveniente que en el fútbol se aplicara un poco de coherencia, sentido común y algo de seriedad. Vale, de acuerdo, hablar de seriedad en el fútbol con tantas muertes sobre la mesa no suena muy serio pero como en todo, cada profesión merece un respeto y por tanto toda seriedad es poca.

Este lunes los entrenamientos podrían haber entrado en la fase 4 pero se ha quedado finalmente en la fase 3’5. De diez jugadores se han pasado a catorce por sesión y los entrenadores seguirán sin poder contar con toda la plantilla para volver a la normalidad deseada. Todo un contratiempo en el ya de por sí complejo de trabajo de los cuerpos técnicos, que se encuentran ante una situación ingobernable debido a todo lo sucedido.

Todos hemos visto como en esta desescalada se están cometiendo muchas irregularidades por parte de todos. Es lógico, si el Gobierno comete errores, cómo no lo va a cometer cualquier quinceañero o persona cualquiera. Se deja esto, pero en cambio lo otro no. Esto sí, pero aquello no cuando aquello es más inofensivo que lo anterior. Incongruencias y más incongruencias que no hacen más que confundir a una población que bastante ha hecho perdiendo su libertad durante dos meses.

Por eso mismo, cuesta entender el avance paulatino en el fútbol, donde hay un índice bajísimo de contagios y los futbolistas están monitorizados de manera escrupulosa. Que la Liga se reinicie el próximo 8 de junio y que los equipos no vayan a entrenar juntos hasta apenas diez días antes puede que no le resulte un disparate al político de turno, pero sí que lo es para el mundo del fútbol, entre otras cosas, porque muchos se están jugando las castañas y aunque esto trate de dar pataditas a un balón, para muchos sigue siendo el pan de sus hijos.