Óscar Arias en la sala de prensa de Carranza
Óscar Arias en la sala de prensa de Carranza
Cádz CF

Ni tocarla

'Confiar en lo que se tiene refuerza y une mucho más de lo que puede llegar de fuera'
Por  13:19 h.

Llega enero y con él se abre una nueva ventana para fichar. Ya saben, representantes, intermediarios, directores deportivos y presidentes se ponen manos a la obra para reforzar la cartera a base de comisiones con el pretexto de reforzar las plantillas. Hacen bien, se deben a su trabajo y la fiesta debe continuar que para eso todos viven de lo mismo.

Pero en estas que llega el Cádiz CF, un líder solvente que no necesita más refuerzo que volver cuanto antes a la competición para no perder la intensidad y chispa con la que ha acabado pese al último tropiezo casero ante el Numancia.

Se aproxima el mercado invernal y es lógico y obvio que comiencen las informaciones sobre posibles descartes y futuribles refuerzos. La sensatez indica a pensar que los jugadores con menos minutos tienen la etiqueta de prescindibles mientras que los más brillantes se aferrarán a su cláusula para determinar su futuro. Hasta ahí, todo controlado. Pero la pregunta es bien sencilla. ¿Necesita el Cádiz CF fichajes? La respuesta debe ser rotunda: NO.

Vale que hay una posición que se quedó deserta el pasado verano y que para colmo existe una ficha libre. Blanco y en botella para Óscar Arias, que en teoría debería darle a su entrenador lo que este desearía: un extremo zurdo para cerrar su cuadratura del círculo. Sería saludable para el equilibrio del equipo, por supuesto que sí, pero… ¿y si no fuera así? ¿Y si en vez de buscar fuera se sigue confiando en lo que hay dentro?

La falta de un extremo zurdo no solo ha traído buenísimas noticias como la eclosión de Manu Vallejo la Liga pasada o la reciente renovación de Perea, un jugador que le ha dado al equipo, partiendo desde esa banda zurda, otro aire a un ataque que acabó cegado el año pasado por culpa o gracias a Machís.

No hay necesidad de reforzar al equipo. No la hay. No la hubo ya en enero de 2005, último año en el que el Cádiz CF ascendió a Primera. Entonces era director deportivo Alberto Benito, el creador de aquel ‘once de Chapín’ al que apenas se integraron tres o cuatro jugadores más en los segundos tiempos. La plantilla no se tocó y se valoró lo que había. No se equivocaron. El fútbol era otro, vale, pero los valores de confianza, anexión y compromiso deben seguir siendo los mismos. Confiar en lo que se tiene refuerza y une mucho más de lo que puede llegar de fuera. Por eso, la plantilla ni tocarla.