El Cádiz CF femenino, en El Rosal.
El Cádiz CF femenino, en El Rosal.
CÁDIZ CF

Menos marketing y más feminismo

La nueva edición del Trofeo Carranza sería más real si al Cádiz CF Femenino le diesen la importancia necesaria
Por  12:45 h.

El ‘Trofeo de los Trofeos’, últimamente, no ha sido más que una fuente de problemas para los organizadores de tamaño evento, antaño, un clásico del verano español y que fue tan a más como a menos con las ya añoradas (o no) barbacoas. Atrás queda en el tiempo cuando el Betis de Lopera vino gratis en la edición del año 2000 en un verano en el que la entidad cadista no tenía ni para pagar a sus jugadores como para encima ponerse a organizar un cuadrangular que ya entonces, y con el club inmerso en la Segunda B, suponía un verdadero quebradero de cabeza finiquitar un cartel que, para colmo, rara vez era agradecido por un público ya saturado entonces de fútbol. Finalmente, la solidaridad del expresidente del Betis salvó una edición que solo sería la primera de algunas más a la que mejor hubiera sido ponerle el cartel de cerrado.

El Trofeo Carranza siguió dando bandazos y tan solo se salvarían, en ambiente y cartel, aquellos años en los que el ‘once de Chapín’ escribía las últimas y mejores páginas doradas del Cádiz CF. Motivo de ello llegaron a Carranza el Barcelona o el Real Madrid para darle al Trofeo parte de esa brillantez que el fútbol moderno ha borrado por completo tal y como se comprobaba en las gradas despobladas de un estadio que, para colmo, creció a lo grande para dejar en paños menores a un trofeo veraniego que solo era la sombra de lo que fue. Y ni eso si se recuerda algunos triangulares lamentables como aquel que Sinergy organizó con el Atlético Tetuán y el Sevilla FC.

Pero si triste fue aquella edición, más lo fue aún la del pasado año en la que Vizcaíno comenzó a apuntillar, a Dios gracias, la sepultura de un Trofeo que ya daba sus últimos coletazos con anteriores presidentes. Para olvidar fue aquella ‘semifinal’ entre Cádiz CF y Las Palmas de la que salía el finalista para medirse al Betis sin previo paso por una semifinal. De pena. Así que para los bandazos que ya estaba dando el Trofeo, qué mejor que darle una vuelta de tuerca hasta desnaturalizarlo por completo por el bien de la diversión.

Vaya por delante que el ingenio del presidente, ya se sabe, un hacha en esto del marketing, es incuestionable. ‘Chapó’ por hacer real la idea de feminizar el Trofeo para darle un aire nuevo a un muerto viviente. Pero no se me confundan, por favor, que no os la den. Aquí no hay más que un movimiento empresarial de gran categoría. Es presumible que las televisiones se rifen un ‘Trofeo de los Trofeos’ inédito y de lo más atractivo si se compara con los últimos tostones que se han dejado ver por Carranza en los últimos veranos pese a los esfuerzos de las distintas directivas de hacerlos apetecibles. También las gradas, con seguridad, recibirán mayor afluencia de público aunque sea por la novedad.

Pero, por favor, créanse solo que este Cádiz CF de Vizcaíno se le pueda considerar pionero en dar alas al feminismo justo en el momento en el que el primer equipo femenino juegue sus partidos oficiales en Carranza, se le dé un trato exacto* al de Cervera y, por supuesto, la dirección deportiva se rasque por igual y con la misma voluntad la chequera a la hora de reforzar el equipo tal y como lo hizo con los Machís, Sergio Sánchez y compañía. Hasta que ese día no llegue, bla, bla, bla…

Puestos a ser ingeniosos, y en el caso de que el Trofeo femenino sea cuestión solo de una idea para una edición, estaría bien que cada verano el rey del marketing tuviese una idea que se sacase de la manga por el bien de la atracción. Algo así como un año chicas, otro chicos, otro equipos filiales para ver jóvenes promesas, otro equipos sub’21, otro equipos mixtos, otro toreros contra bomberos… Todo por salir del soberano aburrimiento que estaba siendo cada edición, a cada cual más deteriorada y degradada que la anterior, tanto en el campo, como en la grada.

*Por trato exacto me refiero a entrenar donde y cuándo lo diga el entrenador del equipo femenino sin importar pisar el césped de Carranza si es oportuno o no, utilizar los mejores vestuarios de la ciudad deportiva así como del estadio, entrenar, qué menos, en campos de césped natural y no artificial como lo hacen ahora y juegan sus partidos, viajar con el máximo de comodidades… Lo dicho, hasta que todos esos condicionantes no se den, no será un verdadero paso hacia la igualdad en el club. Y es que, para qué engañarnos, el Trofeo femenino no se hubiera dado sino fuera porque el de toda la vida es desde hace años declarado un rotundo fracaso. Dicho lo cual, Vizcaíno ha conseguido lo que parecía imposible: que el Trofeo vuelva a acaparar atención y desde aquí, agradecidos estamos. Eso sí, aunque sea solo el chocolate del loro. Lo dicho, menos marketing y más feminismo real.