José Mari estuvo fenomenal ante el Nàstic.
José Mari estuvo fenomenal ante el Nàstic.
Cádiz CF

La pizarra del Nàstic-Cádiz CF

Cervera retocó su once otra vez para medirse a un colista que puso las cosas difíciles
Por  13:18 h.

Los cambios son por algo

A pesar de que el entrenador del Cádiz CF lleva ya más de tres años al frente del equipo amarillo, pocos licenciados en ‘cerverismo’ se pueden contar. Porque sí, porque por mucho que uno crea que ya lo tiene controlado, coge el técnico de las gafas y vuelve a sorprender con un esquema táctico que coge desprevenido al más preparador. Y ni qué decir al colega del banquillo contrario.

El pasado sábado el Cádiz CF visitaba al colista Nàstic después de superar en Carranza al Tenerife (2-0) con un juego y un estilo cien por cien de Cervera. En condiciones normales, lo lógico es que cualquier entrenador renovase la confianza al bloque que había sumado los tres puntos con tranquilidad pero el entrenador cadista prefirió darle una vuelta de tuerca más y a los cambios obligados por lesión y sanción introdujo dos más.

1.Aketxe y Lekic, al banquillo

Estaba siendo protagonista y su entrada en el once que ganó en Alcorcón le dio continuidad ante el Tenerife, donde también aportó lo suyo, pero el caso es que Aketxe volvió a encontrarse con el banquillo para dejar sitio a Jairo Izquierdo, que a su vez desplazó a la mediapunta liberada por el vasco a Machís. Igualmente, Cervera devolvió a Salvi la titularidad en banda derecha para sentar a Lekic y dejar en la lanza de ataque a Querol.

Obligados en cambio fueron los cambios de Kecojevic, que tras desaparecer incluso de las últimas convocatorias aparecía radiante en el once, por el lesionado de última hora Marcos Mauro. Asimismo, Álex Fernández regresaba al doble pivote para hacer de escudero de un fantástico José Mari. La sanción de Edu Ramos posibilitó la vuelta del madrileño a la sala de máquinas.

2. Lesión de Machís e irrupción de Manu Vallejo

La entrada de nuevo en el once de Jairo como extremo izquierdo parecía eclipsar las internadas de Machís, que se colocó en la mediapunta, desde donde también puede hacer daño. Su gol es el claro ejemplo. Aunque no es menos cierto que la querencia, hasta lesionarse pasada la meda hora de juego, de su juego es echarse al costado izquierdo en donde a veces se pisaba con un Jairo al que no le quedará otra que amoldarse como sea a la consabida anarquía de un jugador que desnivela partidos desde la posición que desee.

Cervera respondió a la lesión del venezolano devolviendo al campo a Manu Vallejo como segundo delantero. El chiclanero no jugó en los dos últimos encuentros pero desde el primer momento se pudo notar que no ha perdido desparpajo alguno. El ya jugador del Valencia, con otro estilo totalmente distinto al de Machís, sigue siendo desequilibrante por la facilidad que tiene para crear ocasiones de gol donde otros jugadores nada más que ven un pase atrás para no perder el balón.

3. Los veteranos, cruciales

Los dos cambios siguientes al de Manu Vallejo por Machís fueron de hombre por hombre ya que Cervera, en el 69′, sacaba a Querol para meter al debutante Ranella y en el 77′, metía al canterano Sergio González por Álex en la medular para darle más centímetros al equipo en los minutos finales donde el Nàstic debía intentarlo con todo.

Pero si hubo algo que contuvo el empujón final del conjunto grana fue, sin duda, la serenidad y tablas que dieron tres hombres que actuaron como auténticos cañones a la hora de defender el fortín de Cifuentes. Desde los centrales Kecojevic, una muralla que repelía todo, y Sergio Sánchez, que pese a su pachorra inicial acabó destacando como jefe indiscutible de la zaga a la hora de organizar la línea y sacar al equipo, hasta el mediocentro José Mari, que no solo destacó por su gran pase a Querol en la gran jugada del gol de Machís y por su otro no menos bueno, también a Querol, para dejarlo solo ante Bernabé, sino que el roteño estuvo en todo momento metido en el partido y dando se equilibrio necesario al bloque para que se rompiera cuando más desatado estaba el choque. José Mari acabó en el doble pivote con el canterano Sergio González, que brilló con luz propia gracias, entre otras cosas, al refugio que tenía junto al roteño, que lo cuidó como jefe de la banda que es.