David Querol se lamenta al finalizar el partido ante el Extremadura.
David Querol se lamenta al finalizar el partido ante el Extremadura.
Cádiz CF

La pizarra del Cádiz CF-Extremadura

Cervera apostó por la vuelta a un bloque que ya no es ni la mitad de lo que fue
Por  18:37 h.

Del supuesto orden a la descarada anarquía

El Cádiz CF entregó las llaves de los sueños al Deportivo tras caer por la mínima ante un Extremadura que sin jugar nada del otro jueves demostró tener las cosas mucho más claras que como las tiene el Cádiz CF. Si por un lado se vio a un equipo, el extremeño, que basa su juego en la pelota, en el opuesto se vio a otro equipo, el gaditano, que base en su juego en, en …, en ya no sabe ni dónde lo basa. Da pena decirlo pero fue la única verdad de un partido que perdieron los de Cervera tras salir al campo supuestamente con las ideas claras pero ya olvidadas.

Porque la ausencia de Machís Cervera la tapó Cervera con lo que en teoría daba alas al equipo y lo devolvía a su identidad, con Jairo, pero lo cierto es que este Cádiz CF, acostumbrado ya a depender de la calidad del venezolano o de los disparos de Aketxe se ha olvidado de jugar como lo que era antes de la llegada del mercado invernal, ese bloque que a Cervera se le ha ido demoliendo poco a poco hasta quedarse sin discurso.

1.Los orígenes ya no son los mismos

A priori, Cervera optó por la sensatez de su librito, ese que ha dado tanto, y apostó por un once repleto de ideas propias. De esta manera, devolvía la titularidad a Sergio Sánchez para hacerle compartir el eje de la zaga con Fali. Dejó en el banquillo a José Mari para meter a Álex y ensanchaba el campo con dos bandas abiertas (Jairo y Salvi). Aketxe y Lekic ponían la guinda a un once totalmente fiable sobre el papel.

Pero las cosas no salieron. Entre otros motivos, por la desesperante falta de intensidad con la que este Cádiz CF ha jugado la inmensa mayoría de las primeras partes en esta segunda vuelta. Con un estadio con ganas de animar y un regalo sobre la mesa increíble, el Cádiz CF se pegó el gusto de salir a verlas venir durante los primeros veinte minutos. Solo en un arranque de pasión de la grada a los veinte minutos el Cádiz CF se fue hacia arriba con tan mala suerte de encontrarse en gol en contra de rebote. La rabia apenas duró diez minutos en el que ni con esas se empató un encuentro que se iría poniendo más feo a medida que avanzaban los minutos.

2. Vocación ofensiva sin calidad en los metros finales

Decidido a darle la vuelta al marcador, Cervera dejó en el banquillo a Correa para colocar de carrilero a Salvi y dar entrada a Querol para situarlo a la derecha del ataque junto a Lekic. Al ver que poco cambiaba el panorama, Cervera quitó a un inédito Lekic para dar entrada a otro que también desaparecería nada más entrar, Rennella, un descarte del Extremadura, lo cual explica muchas cosas.

Bajo el mismo patrón, afrontó el duelo Cervera hasta el minuto 68 de partido. Hasta entonces, todo balón pasaba por las botsa de Aketxe, que lo intentó de mil maneras pero todos sus disparos acababan centrados y sus centros fueron bien abortados por el juvenil Álvaro, suplente de Casto durante toda la temporada.

3. A Cervera ya le sobran hasta los laterales titulares

Conocido es la problemática que tiene Cervera con los laterales desde que llegó al banquillo cadista y dejó fuera de la convocatoria de los ‘play off’ al entonces endiosado Andrés Sánchez para colocar a Servando. También Carmona y Juanjo fueron alternados en esos honrosos ‘play off’ de ascenso. No serían los únicos, solo los primeros. Porque de allá para acá han pasado cantidad de ellos y todos, absolutamente todos, han tenido sus idas y venidas del once inicial. Esta temporada no ha sido una excepción. A los cambios en el once. en este último tramo de la Liga, se ha sumado la decisión primera de Cervera de quitar a laterales para darle mayor llegada en teoría al equipo retrasando las posiciones de Jairo y Salvi. Pues bien, ante el Extremadura tanto Correa como Espino fueron cambiados en pos de articular una delantera con tres delanteros tanques y bajo un 4-3-3 en el que Fali pasaba a ser pivote defensivo y Garrido se convertía en central junto a Sergio Sánchez y los anteriormente citados Salvi y Jairo como extremos.

Estos movimientos tácticos sí consiguieron que el balón estuviese más tiempo en el campo contrario, si bien el Extremadura perdonó varios contragolpes en superioridad que podrían haber matado el partido mucho antes. Aun así, y bajo este ataque tan alto como lento llegó una ocasión que tardará tiempo en olvidar Carranza después de que Barco consiguiese hacerse con un balón para plantarse solo ante Álvaro y regalarle el balón en su intento de dar el pase de la muerte a Querol mientras miraba al tendido. Florituras a estas alturas. Qué cosas.