Jairo lucha con dos rivales del Albacete.
Jairo lucha con dos rivales del Albacete.
Cádiz CF

La pizarra del Cádiz CF-Albacete

Una semana más, el once de Cervera da una lección de cómo vencer a un rival sin exponerse demasiado
Por  12:14 h.

Con la base bien puesta, basta

Nada como acostumbrarse a ganar sin salirse del guion. Las victorias, con la base bien puesta y la portería a buen recaudo, son cosa de coser y cantar. Los goles ya vienen solos. Bien sea por un derechazo de Machís o por un un invento del árbitro. El caso es estar ordenados, bien replegados y conjuntados, con equilibrio y llegar a puerta contraria de vez en cuando. Este Cádiz CF va tan en serio que ya gana con su mínima expresión y sin su estrella Machís.

Por eso apenas comienza a importar que Cervera le dé una vuelta de tuerca al once cada domingo. El vestuario sabe que hay dos jugadores por puesto y que absolutamente nadie es imprescindible en un equipo que se mueve igual esté quien esté sobre el tapete.

1.Tres cambios

Álvaro Cervera volvió a tocar su once inicial tras la victoria de la pasada semana en Tarragona, donde se ganó por pegada y saber estar, que no por un juego que aplastara al colista. El propio Cervera lo recriminó en la sala de prensa del estadio tarraconense y como se vio en el equipo que salió de inicio ya se barruntaban dichos cambios.

En total hizo tres. Edu Ramos, que en el Nou Estadi no pudo estar por acumulación de amonestaciones, volvía al centro del campo en detrimento de Álex Fernández. También regresó al once Manu Vallejo, que tras su gol ante el Nàstic se hizo con el puesto que dejaba el ‘tocado’ Machís. Y por último, Lekic salía de inicio por Querol. Curiosamente, o no tan curioso, los tres cambios que introdujo en el campo durante el encuentro Cervera fueron los damnificados del once en Tarragona. Y el equipo, con una sencilla variación táctica, siguió comportándose de la misma manera. Es lo que tiene un equipo de autor…

2. El Cádiz CF jugó con su presión

Puede decirse sin temor que el Cádiz CF jugó como quiso en todo momento. Más que como quiso, como lo trabajó y en los momentos en los que quería que el Albacete jugase como él se lo permitiese. Sabedor de que el once de Ramis es un equipo que lo pasa mal sin el balón, el primer cuarto de hora de cada tiempo fue el Cádiz CF el que fue a buscar al rival. Así, pudo apreciarse una presión muy adelantada y que forzaba continuamente los pelotazos de la defensa blanca que solían acabar en dominios de los centrocampistas o defensas amarillos. Así estuvo el Cádiz CF al comienzo de cada mitad pero consciente de que ese ritmo no es soportable todo el partido retrasó la línea de presión dejándole al Albacete jugar en otro escenario donde tampoco se siente nada mal el once de Cervera, que en todo momento supo lo que estaba haciendo y lo que le estaba dejando hacer a su contrario.

3. Del 4-2-3-1 al 4-4-2

El dibujo técnico del Cádiz CF nada más salir del túnel de vestuarios fue el que se adapta al 4-2-3-1 con Manu Vallejo jugando de enlace con Lekic, con el que se marcó un par de jugadas en la que dejaron claro que hacen una buena pareja con permiso de los Aketxe, Machís y compañía. Las bandas las dejó bien abiertas con Salvi y Jairo, extremos de que vez en cuando alternan sus posiciones con gran acierto al meter en problemas a las defensas contrarias. La sala de máquinas, con Edu Ramos y José Mari, permite la movilidad y flexibilidad que Manu Vallejo da al ataque puesto que el equilibrio está asegurado con dos sostenes como el roteño y malagueño.

El primer cambio, al comienzo de la segunda parte, de Cervera fue el de Salvi por David Querol, que de entrada se colocó en la punta del ataque junto a Lekic, algo más retrasado. Esto hizo que Manu Vallejo se situase en la banda derecha, clave en el desarrollo del partido porque fue desde ese carril desde donde partió para forzar la jugada del penalti tan protestado por el Albacete. A falta de diez minutos, Machís entró al partido por el canterano chiclanero y se colocó en la media punta echando a la derecha a Querol.