Manuel Vizcaíno, en el palco de Carranza.
Manuel Vizcaíno, en el palco de Carranza.
Cádiz CF

¿Por qué hay que huir de lo fácil?

Manuel Vizcaíno ha confirmado a Cervera en el cargo, si bien aún quedan dudas en el entorno tras un nuevo decepcionante final de Liga
Por  13:17 h.

Lo fácil, lo más fácil sería seguir apostando por un entrenador que ha consolidado al Cádiz CF en la categoría de plata del fútbol español después de cerca de dos décadas subidos, todos, a una montaña rusa que, por pasar, pasó hasta por Primera División no sin olvidar las caídas al pozo que cerca estuvieron de hacer desaparecer a una entidad ya centenaria.

Lo fácil, lo más fácil para Manuel Vizcaíno sería respetar el año de contrato que le queda a un entrenador con el que, según se contó la semana pasada en Canal Sur Radio, casi llega a las manos en Granada después de que el técnico le pidiera y exigiera al presidente que alzara la voz contra los árbitros.

Lo más sencillo para el presidente del Cádiz CF sería seguir teniendo a un escudo tan poderoso como el de Álvaro Cervera, un entrenador al que, como no puede ser de otra forma, se le respeta de forma mayúscula en Carranza, si bien cada vez son más las voces que discrepan con su filosofía.

De momento, todo parece señalar que Vizcaíno no moverá un dedo por mover el sillón de un entrenador que le asegura tener un parapeto importante para futuras crisis que puedan presentarse en la próxima campaña. Lo tiene fácil el presidente, que poniéndose en las malas, sabe que los primeros pitos de la próxima campaña si las cosas se tuercen irán antes al banquillo que a un palco en el que muchos ya lamentan la ausencia de Quique Pina. Por todo ello, lo más fácil será mantener a un entrenador tan efectivo en el campo como delicado en el trato. Por eso mismo, a Vizcaíno le será difícil dar el paso de hacer lo que le dicta la cabeza y el corazón. Porque Vizcaíno no puede ni ver a Cervera, al igual que Cervera no puede verlo a él. No es la primera vez que el sevillano se enfrenta en el mismo club a una relación tensa. Ahí está como mejor ejemplo la ruptura total con Pina que acabará en los tribunales.

Situación compleja; decisión complicada

Pero no solo las decisiones se tienen que tomar desde el corazón. La cabeza también debe mandar. Y la verdad sea dicha, la situación actual del banquillo del Cádiz CF es sumamente compleja. No todo es blanco o negro, como todo en la vida, hay grises, matices. De entrada, pesa extremadamente la carga de una afición poco madura, muy poco madura. No todo debe ser ‘Cervera es lo peor’ ni mucho menos ‘Cervera es lo mejor’. No. Y, precisamente, por ese tira y afloja que mantiene buena parte de la afición en torno a la figura de su entrenador, tomar una decisión respecto al futuro del banquillo es muy complicado debido a que justo cuando se tome habrá cerca de un 50% en contra. Por eso mismo, lo fácil es hacer lo que dicta un contrato a un entrenador al que pocos podrán oponerse dado sus resultados, no así la imagen.

Pesará mucho en el foro interno de Vizcaíno si su decisión final es continuar y respetar el año de contrato de un entrenador que ya tiene en contra a muchos abonados, que se significaron con un sonora y lógica pitada tras el descalabro ante el Extremadura para despedir a un equipo que, en teoría, había cumplido con creces con el objetivo. Pesará bastante no hacer lo que le dicta un director deportivo (Óscar Arias) que entiende que ya se ha tocado techo con el actual entrenador tras tres temporadas consecutivas viendo como el equipo se desploma en la segunda vuelta tras una excelente primera vuelta. Y sobre todo pesará hacer algo en lo que no cree solo por el ruido de las masas.

Por todo ello, y por desgracia, todo paso que dé el presidente lo estará dando en falso. Vizcaíno sabe, y entiende porque va en el cargo, que haga lo que haga podrá incurrir en una decisión que no guste a buena parte de su afición, que es soberana. Pero como el cadismo está dividido lo más fácil es seguir lo que marca el guion de un entrenador con contrato. 

En el caso de que finalmente Vizcaíno se la juegue con otro entrenador sabe que lo que estará poniendo delante de todo y de todos es su pecho, un proyecto 100%, el primero que podrá decirse que es enteramente suyo una vez borrado del mapa Pina, Cordero, Cervera y buena parte de los jugadores traídos por los dos primeros. Y he ahí lo difícil. Desapegarse de todo lo que le ha llevado a la poltrona. Si hace lo que le dicta su intuición, que no es otra cosa que darle al equipo un nuevo entrenador para insuflar nuevos aires y enchufar más ilusión a esa parte del cadismo que la ha perdido por culpa de un juego anodino y acomplejado, estaría comulgando con lo que entiende más lógico y saludable para una entidad que tiene a sus bases en serio confrontamiento por culpa de un entrenador que para muchos parece pesar más que el escudo del club. Hay que decir que dicha decisión no llegaría a ella por mero capricho, nada más lejos. Sabido es el carácter difícil de un entrenador con el que ha querido llevarse bien en todo momento pero en ninguno de ellos lo ha llegado a conseguir dado la personalidad de uno y de otro.

Y es ahí donde el cadismo, también si se queda Cervera, debe dar ese paso de madurez que necesita cualquier cambio de proyecto o continuidad de otro. Porque al igual que le resultará complicado a Cervera seguir remando hacia delante, más difícil aún lo tiene el que le toque empezar de nuevo. Y ahí, tanto un entrenador como otro, debe tener el apoyo y el respaldo de una afición al completo que debería hacer todo lo posible por entender y razonar la decisión que tome un presidente entre dos aguas, la de la pacífica y para muchos soporífera normalidad o la revolución.

Huyendo de lo fácil se suele encontrar la verdad, que ya se sabe no tiene porqué ser la mejor, pero sí es desde luego la que no engaña a nadie.