Óscar Arias habla por teléfono en El Rosal.
Óscar Arias habla por teléfono en El Rosal.
Cádiz CF

Es el momento

El Cádiz CF de Cervera ha dado razones para que la dirección deportiva apueste fuerte por un fichaje que acerque un sueño
Por  19:45 h.

Es el momento. En la vida hay situaciones en la que vienen dadas para arriesgar y jugarse el todo por el todo o, por el contrario, dejar pasar la oportunidad en vista de que no hay tanta gloria detrás como se quiere ver movidos por las sensaciones, siempre proclives al optimismo. Y el Cádiz CF, en este mercado de invierno, está en una de esas situaciones de esas que vienen botando.

A nadie se le olvida que en estos momentos, rara vez en la historia de este club sacudido por las deudas, las arcas están a rebosar tras la venta de Álvaro García el pasado verano. La clasificación y el momento que vive el once de Cervera invita a confiar en que hablar de ascenso no es ninguna tontería. La dinámica del once de Cervera, que tiene ya a su bloque bien conjuntado tras tres años y pico puliéndolo desde la mentalidad, lleva a pensar que está capacitado para subirse al barco del sueño por ascender.

Hay dinero, hay un equipo detrás, qué decir de la afición… ¿A qué esperar? ¿Qué miedo hay que tener pues?

Vaya por delante el delicado trabajo que tiene Óscar Arias, un director deportivo que se enfrenta a un mercado en el que todos los vendedores saben que va con la carterita bien rellenita. Y en estas, siempre hay que posicionarse, haga lo que haga, con el responsable de manejar el dinero del club. Si no lo ve, es que no sería. Porque ahora en enero lo que en verano vale dos, ahora cuesta cuatro. Y claro, Arias tiene la responsabilidad de mirar por el club en un medio-largo plazo y no en el corto.

Dicho eso, deberá hilar bien fino el sustituto de Cordero, al que con la renovación exagerada de Álex le han mordido parte de ese presupuesto que tenía pensado para el ‘9’, el que lo vale y el que lo tiene que ganar, el que marca los goles, lo caro del fútbol.

Es el momento de pujar por todo lo alto. Y de hacerlo hay que firmar que el que venga firme, como mínimo, doce golitos que acerquen al sueño del ascenso.