La fachada del Nuevo Estadio Ramón de Carranza.
La fachada del Nuevo Estadio Ramón de Carranza.
Cádiz CF

Un alcalde con cara de estadio y otro con malaje

El populismo de José María González y sus adláteres se cargará un símbolo de una ciudad futbolera por antonomasia
Por  16:40 h.

El Ayuntamiento de Cádiz se ha propuesto cambiar el nombre de Ramón de Carranza al estadio de La Laguna porque al parecer ese señor, con nombre de Trofeo y olor a barbacoa, era un alcalde del franquismo que de vez en cuando firmaba sentencias de muerte. Eso dicen, vaya. Un señor malo, pero al que no se le va a quitar de su cara el amarillo y azul de los barrotes del antiguo Carranza, con su visera con Cajas de Ahorros de Cádiz incluida en ‘to’ la frente de un rostro que muy pocos tienen verdaderamente en su retina. Es más, la cara más familiar de ese alcalde luce asientos en sus mofletes, un mítico marcador casero en su nariz con forma de torre y un tren del gol pasándole por el cogote, entre otras reminiscencias más modernas.

¿Dónde se fumarán ahora los Brigadas su ‘trokolón’? ¿Y con el himno de Manolito Santander, qué va a pasar? ¿Dónde se va a cantar? ¿Y qué ocurrirá con todos esos cánticos donde aparecía Carranza como parte importante del contexto? ¿Qué va a pasar con todas esas rimas por el amor de Dios? Menuda faena, ¿no? La gente no se lo explica. Y mucho más con un alcalde que sabe lo complicado que es rimar para que peguen las estrofas y todo eso. La gente no se lo explica. Y eso que el personal ha tenido hasta el interés de informarse acerca del gachó que lleva el nombre del estadio.

Pero, qué va, ni por esas. Porque con buena parte de los cadistas con los que un servidor ha hablado no entienden la modificación del nombre de un símbolo por mucho que ese apellido esté asociado en los libros de historia a tiempos que ni siquiera han vivido quienes gobiernan esta ciudad pero que no paran de traerla a escena para mayor éxito de partidos extremistas, esos que van a tirar tanto del país hasta terminar de romperlo por el centro, tan denostado por desgracia en una sociedad que no para de alejarse la una de la otra por mucha que el Gobierno venda eso de Unidos. ¡País!