Cádiz CF

(VÍDEO) Cádiz CF Veteranos-Los Pachines (5-5) Y Mágico volvió a levantar Carranza

El cadismo disfruta con un partido cargado de viejos recuerdos y goles

Por  23:43 h.

Como no podía ser de otro modo, el partido entre los Veteranos del Cádiz CF y Los pachines, amigos del Mago, comenzó con media hora de retraso debido a las presentaciones de todos los jugadores que, a decir verdad, fue emotiva. Porque fue emotivo ver los abrazos profundos y sinceros que Mágico se dio con antiguos compañeros como Pepe Mejías, con Manolo López y su nieta, con la que el Mago no tuvo dudad de fotografiarse. Especialmente cariñoso se le vio al salvadoreño a la hora de juntarse en un abrazo con el que fue masajista del Cádiz CF Eduardo Zarzuela, alumno del añorado Rovira.

Una vez que se llevaron a cabo las presentaciones y la foto de ambos equipos se comenzó el partido con posesión para el Cádiz CF. Una posesión que no le duró mucho ya que Juanjo Bezares, se supone que de broma, le entregó el balón al Mago, que comenzó el partido con Los Pachines. Pues bien, la ‘bromita’ le costó el primer gol a los Veteranos de amarillo, que vieron como Elías ‘la chilena’ Montes, de vaselina al mítico Jaro, ponía por delante en el primer minuto de juego a Los Pachines.

Lo cierto es que a pesar de las edades que había sobre el terreno de juego el tirmo del partido no fue lento como es habitual en este tipo de encuentro. El Cádiz CF, por medio de Calderón y Manolo Pérez, movía el balón con una respetable rapidez y llegaba al área contraria pero sin peligro. Todo lo contrario que Los Pachines, que cada vez que se acercaba a la portería de Jaro era para marcar. Así llego el segundo, obra del Gallo Cetino, que en el minuto diez salvaba la salida del meta exmadridista para poner abrir la brecha. Primeros grititos en la zaga cadista, que comenzaba a herirse en su orgullo.

El Cádiz CF incrementó la intensidad para recortar distancias, pero ni Oli ni Manolo Pérez consiguieron marcar. El que más cerca estuvo de hacerlo fue Paquito Aragón, pero vio como en dos ocasiones el meta Jassis Deras lo impedía. Y del que pudo ser el 1-2 se llegó al 0-3 que tuvo como protagonista de nuevo a Elías Montes, que pasada volvía a marcar para Los Pachines.
Tuvo que pasar 24 minutos para que la conexión Manolo Pérez-Oli volviera a dar sus frutos como aquel año inolvidable que acabó en Chapín para acortar distancias. El ‘Bekam de la Bahía’ ponía un balón de caramelo para el ovetense cabeceara en boca de gol.

No duró mucho la alegría porque a poco del descanso, otra vez Elías Montes aparecía para poner el 1-4 antes del descanso.
«Asfixiado, se me súper notará. Pero jugar en Carranza es una maravilla», decía el protagonista a los micrófonos de Onda Cádiz de camino a los vestuarios, donde se cambiaría de vestimenta para jugar en la segunda parte con su Cádiz. Eso sí, lo de cambiarse las medias como que no…

Empezó bien el Cádiz CF gracias a la todavía larga vida futbolística de Dani Güiza, que marcaba el 2-4 con un auténtico golazo tras dejar atrás a un rival con un control orientado de tacón.
Pero Los Pachines siguieron con la misma dinámica. A diferencia de los Veteranos, al equipo salvadoreño se le notaba que con cierta frecuencia suelen jugar juntos en su país. Para colmo, Óscar Arce entró de nuevas y fresco para marcar el quinto tras superar la salida de Maye.

Pero Güiza se negaba a salir derrotado en su regreso a Carranza y volvía a marcar, esta vez con la zurda, para subir al electrónico el 3-5.

El partido acabó roto y benefició a los jugadores más en forma, como Güiza, que en un contragolpe enfiló el área rival para ser derribado en un penalti transformado por Mágico González para deleite de todo el Carranza.

Todo apuntaba al empate y llegó en el descuento gracias a una jugada empezada por el Mago que acabó, con un zurdazo pegado al palo, Moisés Arteaga. Entre medias, se pudo ver sobre el campo a dos hijos del Mago, el gaditano y el pequeño salvadoreño de catorce años. También a Emilio, un amigo de reducidas dimesiones pero de enorme corazón y no exento de calidad. Que se lo pregunten a Mágico, que se llevó un sombrerito en lo que fue la jugada más aplaudida de un partido que acabó como todo el mundo soñó.