Cádiz CF

Sporting-Cádiz CF (1-0) Inadmisible telonazo

El once amarillo cae en Gijón con la misma triste imagen que ha dejado durante una segunda vuelta para tachar

Por  23:20 h.
Sporting de Gijón
1
Cádiz
0
Sporting: Christian Joel, Molinero. Juan Rodríguez, Babin, Canella (Pablo Pérez, 52'), Nacho Méndez, Pedro Díaz (Grajera, 62'), Cristian Salvador, Morilla (Cordero, 67'), Djurdjevic y Carmona.
Cádiz CF: Cifuentes, Correa, Espino, Kecojevic (Lekic, 59'), Mauro, Jose Mari, Fali, Querol, Jairo, Aketxe (Salvi, 62') y Jovanovic (Álex, 46').
Gol: 1-0: Nacho Méndez (12');
Árbitro: Ocón Arráiz, riojano. Amonestó a Djurdjevic, Pablo Pérez y Cristian Salvador.
Incidencias: Partido de la última jornada de Liga
Estadio El Molinón.

“Gracias por creer”. Así daba las gracias el Cádiz CF de Cervera desde el autobús descapotable que imperó por una abarrotada Avenida un día después del ascenso en el Rico Pérez. Ese pensamiento, esa idea de creer se ha repetido como un ‘mantra’ años después pero ya este Cádiz CF no puede abanderar esa causa porque este sábado salió muerto a El Molinón. Vencido ante un rival de vacaciones, desilusionado y sin fe ante una gran gesta que debía gestarse en Gijón y que continuase en La Coruña. Los milagros en el fútbol se dan, pero hay que creer antes, y este Cádiz CF, con su entrenador al frente, ha dejado de vender lo que ya no tiene: esperanza. En parte era lógico, el primero que dejó de creer debía haber sido el primero en dar ejemplo, pero no fue así y el Cádiz CF comenzó perdiendo en Gijón desde el pasado martes en Carranza. 

Como se esperaba, Cervera sacó un once imposible de intuir para cerrar la temporada regular ante un Sporting con muchos canteranos y las ganas justas de agradar a los pocos aficionados que se dieron cita en El Molinón. Querol se hacía ver por la banda derecha en detrimento de Salvi y Jovanovic se estrenaba como titular para sentar a Lekic. Para el centro del campo, el técnico se atrevía con Fali, un hombre que en apenas un mes se ha hecho integrante de primer orden de la guardia pretoriana de un entrenador que sentó de nuevo a Álex Fernández en el banquillo tras su papel mejorable frente al Extremadura.

Medio grogui aún por la derrota ante el Extremadura, así salía un Cádiz CF triste y sin fe, muy lejos de lo primero que tiene que hacer un equipo que no hace mucho vendía la idea cholista de ‘creer’. Pero claro, creer es complicado cuando no se depende de sí mismo. Pese a ello, la actitud de los hombres de Cervera, por enésima vez en una primera parte de esta segunda vuelta, fue inadmisible.

Sesteaba el Cádiz CF, como habitualmente acostumbra en los primeros minutos de cada partido, cuando a eso del minuto doce se adelantaba en el marcador el Sporting tras una jugada para grabarla en vídeo y señalar el decaimiento de un equipo roto que nada hacía por creer en las pocas opciones que tenía. El primero en percatarse del estado de derrumbe del once amarillo fue Djurdjevic, que escorado y fuera del área controlaba ante Espino -manda narices lo de Brian…- y armaba su pierna derecha para sacar un disparo centrado que Cifuentes convertía en peligroso al dejar el balón muerto en la boca de gol, donde Nacho Méndez se adelantaba a Marcos Mauro para rematar por debajo de las piernas del arquero cadista lo que suponía el primer gol de la tarde y la confirmación de la defunción de un Cádiz CF que dejaba de creer.

Con un centro del campo con Fali al aparado, ojo, estando Álex y sancionado Garrido, era lógico que fuese Aketxe el único capacitado para hacerse con el balón, eso que tan poco le gusta al que manda. El vasco, libre de contrato, se hacía con los galones y de ellos tiraba para mandar un pequeño aviso al arco de Joel, que veía como un zurdazo del bilbaíno se iba fuera por poco. También de las botas del vasco llegaba el segundo acercamiento gaditano, pero el cabezazo de Kecojevic, otro que volvía al once, se iba desviado tras un córner. Tan metido andaba el vasco que en la siguiente oportunidad que tuvo se equivocaba de todas, todas al jugarse un disparo lejano que le salió centrado a los puños de Joel sin ver la posibilidad de dirigir un dos contra uno con Querol acompándole.

Y mientras los de arriba intentaban poner buena cara, los de abajo seguían traumatizados. A verlas venir les llegó el que pudo ser el segundo de Nacho Méndez, que remataba sin oposición y ante la pasividad de José Mari desde la frontal del área y el balón se iba rozando el palo de Cifuentes.

Se tuvo que llegar a la media hora para que Cervera diera un grito y recordara a los suyos que aún el Dépor seguía en empate y que, qué mínimo, el Cádiz CF tenía que hacer su trabajo. Así llegaron dos acercamientos seguidos desde la banda derecha pero ni el centro buscando a Jovanovic de Correa ni el siguiente de José Mari encontraron rematador.

Apenas duró cinco minutos ese amago de dominio antes que el árbitro señalase el camino a los vestuarios no sin antes llegase al banquillo cadista el primer gol del Deportivo al Córdoba, un resultado que no hacía más que continuar lo ya empezado por el Cádiz CF.

Había al menos que hacer el papel y Cervera se interesó en hacerlo corrigiendo su error y metiendo a Álex en el centro del campo sentando en el banquillo a Jovanovic. Y sí, la reacción gaditana parecía medianamente seria. Fue Querol el que tuvo el empate en su cabeza tras un centro de Espino, pero el remate forzado del catalán acabó en saque de esquina, el enésimo que sacaba un Cádiz CF negado con las jugadas de estrategia que sabe Dios si se han trabajado debidamente este año.

Al no creer casi ya que ni se preguntaba por lo que estaba haciendo el Deportivo. Por si acaso, los gallegos certificaban la muerte al sueño amarillo con el segundo ante el Córdoba en el minuto 50 que dejaba a los de Cervera con un purgatorio de más de cuarenta minutos por delante en El Molinón.

Tan de piedra estaba el Cádiz CF que ni le importó ser partícipe del homenaje que le tributó El Molinón a Canella, que tras doce años jugando en el primer equipo sportinguista era aclamado por su afición cuando abandonaba el terreno de juego por Pablo Pérez. Ya puestos, y como convidado de piedra que era, el Cádiz CF no tuvo inconveniente tampoco en ser testigo del debut del canterano de Mareo Grajera. Puestos a perder, qué menos que ser educados al menos.

Iban pasando los minutos entre los bostezos ya tradicionales de un Cádiz CF que movía su banquilo sin saber muy bien por donde tirar ni a qué encomendarse. Era Salvi el que más lo intentaba, al menos por momentos, pero tras irse de su par en la línea de fondo se atrevía con un disparo con tan poco espacio como futuro. El sanluqueño, además, puso el sinsentido también al acabar un partido insulso arriesgando con una rodilla maltrecha.

El encuentro, convertido ya en un amistoso al cien por cien, se abrió un poco pero el interés ya estaba más en otros campos que uno en el que nunca llegó a estar por obra y gracia del Cádiz CF. Que ya es triste.

Los amarillos certificaban un encuentro idéntico a la mayoría que han disputado en este año 2019 y agradecían el silbato del final del encuentro para desconectar de una temporada que se ha vuelto a hacer eterna, como a la mayoría de unos aficionados, palmeros al margen, que han acabado maldiciendo la cantidad de planes tirados a la basura este año por devoción a un equipo que no ha propuesto más que lo que pudo poner sobre la mesa Machís.

Echaba el cierre a la temporada el Cádiz CF con un telonazo inadmisible que, siendo justos, venía al hilo para completar una segunda vuelta tan decepcionante como este último encuentro en El Molinón. Para no llevarse a engaños, lo más real para no engañar al personal era finiquitar la Liga con la misma imagen triste y anodina que ha dado un equipo que se ha cansado de creer. Al menos, en los dogmas de un entrenador que ha vuelto a ver como su equipo se le ha ido cayendo jornada a jornada sin él ser capaz de remediarlo tal y como le pasara el curso pasado. Pasarán muchas cosas y se desconoce que dirá mañana Cervera, pero los argumentos futbolísticos con los que ha llegado para negociar su renovación o su finiquito no son del todo halagüeños.