La vuelta a la competición será a puerta cerrada.
La vuelta a la competición será a puerta cerrada.

Cádiz CF

El silencio como aliado del palco… y del banquillo

Cervera y Vizcaíno no contarán con la presión extra de una afición crispada por el asunto de la renovación

Por  10:37 h.

Sobra decir antes de nada que todo lo que está ocurriendo a nivel mundial es una tragedia y que, llevado al fútbol, el hecho de que la Liga se termine a puerta cerrada es lo más parecido a un entierro. Dicho eso, y puestos a sacar el lado positivo de las cosas, en el Cádiz CF esta circunstancia le puede venir bien a más de uno.

Dicho ha quedado ya que el parón no le ha venido mal del todo a un Cádiz CF que volvía a estar pasando por un mal momento de forma y de resultados y que solo la victoria en casa ante el Almería hizo que la cosa no se hubiera puesto más fea de las sensaciones que dejaron partidos como en Riazor, en Carranza ante el Racing y sin ir más lejos el último en Lugo ante el conjunto gallego. Y es que el once de Cervera, de no ser por la lentitud con la que avanzan desde abajo sus perseguidores, se hubiera metido en un lío mucho más gordo dado la cantidad de puntos que se ha dejado por el camino en la siempre temida segunda vuelta.

El caso es que el desarrollo del campeonato finalizará entre la extrañeza de jugar en estadios vacíos y sin presión del público, tanto para bien, como para mal. No es este Cádiz CF precisamente un equipo que amilane con su propia afición como si ha ocurrido otros años con jugadores que no soportaban la presión de Carranza. Y es que la camiseta amarilla, como el ‘maillot’ del Tour, da alas o no dependiendo de quien la porte.

Pero más allá de los futbolistas, que serán los que más echarán en falta el aliento de la grada, el silencio atronador que imperará en Carranza le vendrá bien a dos protagonistas ineludibles de este Cádiz CF. Uno se sienta en el banquillo y el otro un poquito más arriba, en el palco.

El hecho de que la afición cadista no pueda estar presente en su estadio en el momento más importante de la temporada es, sin duda, un hándicap pero no por ello debe influir en un equipo que si va líder destacado es por el trabajo que ha hecho tanto en Carranza como fuera de su plaza. De eso sabe muy bien Cervera, que aunque cuenta con el apoyo mayoritario de la afición también ha escuchado en algún que otro partidos críticas a su juego. Esos murmullos, incluso pitos se han escuchado este año, en la grada no aparecerán y por tanto no generarán actitudes contraproducentes en sus jugadores, que jugarán plenamente liberados de ese ‘run run’ que a veces campea por el ambiente del estadio provocando discusiones en la grada y algo de nervios en el equipo. Así pues, Cervera, que en ningún momento se ha quejado de estas divisiones en la grada, entrenará desde la tranquilidad que proporciona el silencio.

Y si tranquilo, dentro de las circunstancias, debe estar el entrenador, mucho más lo estará su presidente Manuel Vizcaíno, al que incluso se le ha podido ver en más de una ocasión fumándose un puro en el palco de autoridades dando fe del estado de ánimo en el que se encuentra cuando ve jugar a su equipo. Dentro de lo razonable, poco o nada se le puede reprochar a un mandatario que cogió al equipo en Segunda B hace seis años y lo tiene saneado y a un pasito de la gloria, pero como en el fútbol no todo es blanco y negro, también hay matices. Y hoy por hoy, a pesar de la gran gestión al frente del club de Vizcaíno, en el entorno del equipo hay muchas voces que están de uñas con el presidente debido a la no renovación del entrenador.

Por eso mismo, el hecho de que la grada esté vacía, en este punto, será del agrado de un presidente que no tendrá exponerse públicamente ante su parroquia, la que no le perdona que no tenga renovado ya a un entrenador que se ha ganado el respeto y el cariño de una afición que ya lo ha santificado. Aunque no es la primera vez que el sevillano ha sorteado estas vicisitudes con parte de su afición (el ejemplo de la pancarta ‘Vizcaíno dimisión’) lo cierto es que ese clima en contra que pudiera tener y a favor del entrenador podría acarrear una pequeña división interna que en poco beneficiaría al equipo.

Ni uno ni otro, como es lógico, firman este regreso a la competición a puerta cerrada, pero eso no quita para que puedan extraer lo poco positivo que recree esta situación para centrarse más si cabe en el reto de un ascenso que será celebrado igualmente por todos, y eso es lo único importante.