Alberto Perea celebra el gol que le daba tres puntos al Cádiz CF en Santander.
Alberto Perea celebra el gol que le daba tres puntos al Cádiz CF en Santander.

CÁDIZ CF

Perea, sangre torera y pasión por el cuero

El talentoso futbolista manchego del Cádiz CF valora el papel de sus familiares: «La verdad es que a mí los toros me dan bastante miedo»

Por  8:30 h.

Que a Alberto Perea la tauromaquia le corre por las venas es una realidad. Tanto como que destila talento con el balón en los pies por los campos de fútbol. Por eso saca su capote imaginario cuando las cosas salen bien. El otro capote, el de verdad, prefiere no cogerlo por ahora. Por prudencia, respeto, recomendación o mandato. Da igual. Lo importante es que su toreo de salón lo siga llevando al césped.

Aunque su gran pasión es el fútbol, deporte que también ha practicado uno de sus hermanos mayores (Antonio David), Alberto Perea no esconde que el mundo taurino no pasa de largo en su vida. La tauromaquia le toca muy de cerca gracias a su padre y otro de sus hermanos (Javier).

Su padre Antonio Perea fue matador de toros y subalterno. Nació en Alcadozo (Albacete) el 16 de junio de 1949, vistiéndose de luces por primera vez en la plaza de toros de La Carolina (Jaén) en el año 1970. Su debut con picadores llegó un año más tarde en el coso de La Alameda, Jaén.

Tras un parón entre 1983 y 1988, Antonio Perea pasa al mundo de los banderilleros, toreando con la mayoría de los matadores albaceteños y vistiéndose de luces en Munera el 23 de septiembre de 2005, cuando su hijo Alberto, el futbolista, se formaba en el balompié con 15 años de edad.

Por otra parte, su hermano mayor Javier comenzó su andadura como novillero. E incluso llegó a torear en el año 2002 una treintena de festejos. Un año después resultó herido de gravedad en el cuello. Fue en la mítica y madrileña Plaza de Toros de Las Ventas durante la miniferia de La Comunidad de Madrid. Ese percance no evitó que el 19 de septiembre del año 2004 tomara la alternativa en Albacete. Y así hasta 2008, fecha en la que se cortó la coleta como matador en Pozoamargo (Cuenca). Antes torero, ahora es un contrastado banderillero a sus 35 años de edad.

Tradición familiar

«Mi padre fue novillero y luego banderillero, y toreó con grandes figuras de la tauromaquia. Ahora sucede lo mismo con mi hermano Javier. Yo vengo de sangre torera, pero a mí me dio por el fútbol. De hecho también tengo un hermano que jugó al fútbol en el Albacete Balompié», señala el futbolista manchego del Cádiz CF. Y apostilla: «La verdad es que a mí los toros me dan bastante miedo».

Día a día, y pese a la distancia, ellos siguen sus evoluciones. «Sí, claro que nos seguimos». Y comenta sobre su hermano Javier: «Si él me puede ver en directo, va a verme, y viceversa. Además después nos llamamos para ver cómo nos fue y nos ayudamos». Además recalca: «A él le gusta el fútbol y ahora está pasando aquí unos días conmigo. El otro día estaba igual de jodido por la derrota».

Aunque no se ponga delante de un toro, Alberto Perea siempre se acuerda de ellos. «Cuando marco saco el capote para dedicárselo a mi hermano y a mi padre»afirma.

Su gran faena tiene claro que sería «ascender con el Cádiz CF a Primera». Al tiempo que finaliza: «Pero es la mejor faena para mí, para mi hermano y para todo el cadismo. Ojalá sea así».