Perea celebra con dedicatoria taurina su gol ante el Racing, con Espino observando el festejo.
Perea celebra con dedicatoria taurina su gol ante el Racing, con Espino observando el festejo.

CÁDIZ CF

Perea brilla en los ruedos de plata

Curtido en una familia vinculada a la tauromaquia, Alberto celebra sus goles con el líder Cádiz CF echando mano de su imaginario capote

Por  9:27 h.

Alberto Perea se ha acostumbrado a sacar su imaginario capote cada vez que triunfa en cada uno de los ‘ruedos’ de la categoría de plata con el ‘traje de luces’ del Cádiz CF.

Justo ahora, cuando parecía que su etapa en el Ramón de Carranza llegaba a su fin, el talentoso futbolista manchego ha cogido el ‘toro por los cuernos’ y está decidido a hacer historia en La Tacita de Plata.

Con tres goles, la misma cifra que su compañero Álex, es en estos momentos uno de los máximos goleadores de un Cádiz CF que es líder indiscutible de LaLiga SmartBank. Dianas que celebra con un guiño a la tauromaquia, tan atacada en los tiempos que corren.

Nacido en Albacete no hace todavía 29 años, Alberto Álvaro Perea Correoso sabe lo que hace cuando saca el capote sobre el césped porque el toreo le corre por las venas. Lo ha vivido siempre, con su padre Antonio y con su hermano mayor Javier (nacido en 1984) como protagonista.

Su padre Antonio Perea fue matador de toros y subalterno. Nació en Alcadozo (Albacete) el 16 de junio de 1949, vistiéndose de luces por primera vez en la plaza de toros de La Carolina (Jaén) en el año 1970. Su debut con picadores llegó un año más tarde en el coso de La Alameda, Jaén.

Tras un parón entre 1983 y 1988, Antonio Perea pasa al mundo de los banderilleros, toreando con la mayoría de los matadores albaceteños y vistiéndose de luces en Munera el 23 de septiembre de 2005, cuando su hijo Alberto, el futbolista, se formaba en el balompié con 15 años de edad.

Su hermano, un referente

Por otra parte, su hermano mayor Javier comenzó su andadura como novillero. E incluso llegó a torear en el año 2002 una treintena de festejos. Un año después resultó herido de gravedad en el cuello. Fue en la mítica y madrileña Plaza de Toros de Las Ventas durante la miniferia de La Comunidad de Madrid. Ese percance no evitó que el 19 de septiembre del año 2004 tomara la alternativa en Albacete. Y así hasta 2008, fecha en la que se cortó la coleta como matador en Pozoamargo (Cuenca).

Antes torero, ahora es un contrastado banderillero que está a punto de cumplir 35 años (los celebrará el próximo 18 de septiembre).

Sin lugar a dudas, la estirpe de los Perea está preparada para todo. En el ruedo y en el césped. Frente al toro y con el balón. Y Alberto está empeñado en salir del Ramón de Carranza por la puerta grande.