Cádiz CF

Oviedo-Cádiz CF (2-1) Con Machís pero sin tensión

El venezolano empató un partido que los amarillos regalaron con sus errores en defensa

Por  18:37 h.
Real Oviedo
2
Cádiz
1
Real Oviedo: Champagne, Carlos Martínez, Carlos Hernández, Alanís, Bolaño, Javi Hernández, Tejera, Folch (Javi Muñoz, 72'), Johannesson (Jorge Mier, 89'), Bárcenas y Joselu (Ibrahima, 81').
Cádiz CF: Cifuentes, Carmona (Querol, 54'), Sergio Sánchez, Kecojevic, Brian, Garrido, José Mari 8Álex Fernández, 54'), Machís, Salvi, Manu Vallejo y Lekic (Aketxe, 69').
Goles: 1-0: Carlos Hernández (12'); 1-1: Machís (41'); 2-1: Johannesson (43')
Árbitro: Gorka Sagués Oskoz, vasco. Amonestó a los locales Bárcenas y Christian Fernández y a los cadistas José Mari, Kecojevic, Cifuentes, Querol y Salvi.
Incidencias: Partido correspondiente a la 24 jornada.
Estadio Nuevo Carlos Tartiere.

Sigue y se encona la mala racha de resultados de un Cádiz CF al que no le acompañó ni la suerte ni el momento de sus jugadores, que salvo alguno que otro, andan deprimidos desde que comenzó el año en Pamplona. Desde entonces, los de Cervera suman dos derrotas y tres empates. O lo que es lo mismo, tres puntos de los quince disputados. Una miseria que no por ello debe minar la moral de un vestuario que este domingo en Oviedo ha podido ver que ha llegado un jugador, Machís, capaz de darle la vuelta a la situación si el resto de compañeros apoya la moción. Porque el venezolano tiene gol, da asistencias y si el equipo anda fino puede ser el mejor estilete de un Cádiz CF que volvió a caer ante su bestia negra desde que aquel año no le dejase ascender a Segunda tras un ‘play off’ que quedó para el recuerdo negro de los cadistas.

Lo cierto es que el Cádiz CF ha vuelto a tropezar y lo ha hecho, sí, con la duda de si hubo o no gol de Manu Vallejo en un balón que pudo sacar desde dentro el meta carbayón con 0-0 en el marcador, pero eso no quita para castigar las tremendas facilidades dadas en defensa, portero incluido, y la parsimonia con que el equipo baja los brazos cuando se cree haberlo intentado y no lo ha conseguido. Queda mucha Liga por delante y bastantes cosas por mejorar, pero Cervera debe estar muy cabreado con el comportamiento de un equipo que debe saber que comienza a valer un dinero como para que no gane desde el año pasado.

Cervera se dejó de adaptaciones, cuidados intensivos y monsergas y se vio en el momento de arriesgar con todo lo que tiene y con todo lo que le han traído. Y por eso mismo, puso de inicio a jugar a Machís y a Sergio Sánchez, dos hombres llamados a tirar del carro de la ilusión por un ascenso que nadie pronuncia pero que todo dios piensa después de lo invertido en invierno.

Muy pronto entró en juego Machís. De hecho, en apenas dos minutos sus dos primeras acciones fueron un robo de balón y ser objeto de una falta que botó Manu Vallejo en lo que acabó siendo la primera situación de gol. La siguiente acción fue más negativa para los intereses cadistas y fue que José Mari, no escarmentado de lo de Almería, vio una cartulina amarilla tras una dura entrada a un rival en una zona del campo que no urgía tanta agresividad en la disputa de un balón sin importancia.

No tardaría de nuevo en entrar en acción Machís y esta vez lo hizo otra vez con otro robo de balón en el centro del campo para construirse una internada por la banda izquierda dejando dos defensas atrás para meter un centro con la zurda a la cabeza de Manu Vallejo que el chiclanero cabeceó encontrándose con las manos de Champagne, que podría haber sacado el balón desde dentro para indignación de muchos cadistas. 

Estaba bien el Cádiz CF, que al minuto de ese gol fantasma volvió a intentarlo con un disparo desviado de Manu Vallejo tras una asociación con Lekic.

Pero el fútbol tiene muchas dosis de ingratitud y el Cádiz CF pudo sentirlas en su máximo exponente al verse superado en el marcador tras un saque de esquina de Bárcenas cabeceado por Alanís, que le ganó la partida a a Sergio Sánchez, al que respondía en la cepa del palo Cifuentes pero con la mala suerte de dejar el balón en los pies de Carlos Hernández para que fusilase el gol que ponía por delante al Oviedo en el 12 de partido.

Como era normal, el gol asturiano le sentó como un tiro al Cádiz CF, que todas las buenas sensaciones que había demostrado al comienzo del encuentro se convirtieron en dudas. Pero dentro de la ‘depre’ amarilla seguía Machís implicado en su debut y volvía a intentarlo tras su tercer robo de balón que finiquitó con un zurdazo desde fuera del área aunque sin peligro ni encontrar puerta.

Machís seguía a lo suyo. Era el único de los amarillos que cuando le llegaba el balón encendía la luz. No es que la compartiese con todos pero sí que alumbraba la portería contraria. En una de ellas, y tras driblar a tres rivales cayó en falta al borde del área y como el que lleva diez años en el club tomó la responsabilidad de lanzar un libre directo que mandó a las nubes.

Gracias a las intervenciones del ‘vinotinto’, el Cádiz CF volvía a tomarle el pulso al partido, pero no por ello el Oviedo dejaba de enviar señales al área de Cifuentes, que vio como Sergio Sánchez desviaba de cabeza un centro peligroso que buscaba a Joselu por parte de Bárcenas. No obstante, y con el marcador a favor, los de Anquela se encontraban cómodos con su línea de cinco defensas y con la obligación de no irse hacia arriba.

Así las cosas, el Cádiz CF volvía a mandar sobre el balón y el fútbol se lo agradecería tras un rechace aéreo de la defensa carbayona que Garrido cabeceó para que le llegase el balón a Machis y diera lugar a un jugadón que siguió Manu Vallejo para asociarse con Lekic, que magistralmente habilitó a Machís para que el venezolano batiese por bajo al meta local logrando un señor gol y un empate muy justo a a cuatro para el descanso.

Error grosero de Carmona

Se ponían las cosas muy bien para un Cádiz CF con un gol psicológico que pronto se convertiría en pasado porque un error de bulto de Carmona propició el 2-1 en el 43. El lateral cadista perdía un balón ante Joel Bárcenas que el panameño no desperdició para adentrarse en el área amarilla y disparar por bajo para que otra vez Cifuentes respondiese con una parada insuficiente al dejar el balón en los pies de Johannesson para que rematara a placer el 2-1 con el que se llegaba al descanso.

Las cosas llegaban cuesta arriba al descanso con la esperanza del buen momento de Lekic, Manu Vallejo y Machís, que se empeñaban en pensar a lo grande pese al mal momento de muchos de sus compañeros. Porque ni Cifuentes atajaba como era debido, ni José Mari daba el nivel, ni Salvi aportaba lo que debe aportar, ni Carmona es lo que debe ser, ni Sergio Sánchez, al que le pasó factura su lesión, ni Kecojevic imponían su ley en defensa. Pintaban mal las cosas para un Cádiz CF que salía de los vestuarios, mucho más tarde que el Oviedo, sin cambios en la medular.

La tónica por la banda izquierda seguía siendo la misma para Machís, que en el primer minuto y balón que cogió buscó el arco de Champagne con su pierna derecha para que el meta oviedista repeliese el disparo con dificultad aunque sacando el baló fuera del alcance de cualquier ‘reboteador’ inoportuno como lo fueron antes para Cifuentes Carlos Hernández o Johannesson.

La respuesta del Oviedo no se hizo esperar tras una jugada empezada por Bárcenas y finalizada también por él, pero su disparo mordido a pase de Carlos Hernández acabó en las manos de Cifuentes por primera vez en todo el partido. Poco después sería Joselu el que, a la media vuelta, volvía a probar los guantes del meta del Cádiz CF, que lo pasaba francamente mal en los primeros inicios del segundo tiempo.

Era obvio que Cervera tenía que hacer algo y lo hizo. Sacaba a dos de sus dos peores hombres (Carmona y José Mari) y metía en la organización a Álex y en la banda al fichaje Querol, que se colocaba por delante de Salvi para dotar de mayor velocidad y profundidad al carril derecho.

Los cambios le dieron al Cádiz CF el poder del tiempo, del balón pero no de los goles ni de las ocasiones. Movían y movían la pelota los de amarillo pero no terminaba de llegar esa ocasión que inquietase al Oviedo. Pero ante la duda, las cosas estaban claras en el Cádiz CF. Balones a Machís, que tras controlar un balón con el pecho se adentró en el área para meter un pase de la muerte que fue interceptado por un central local.

A veinte del final, Cervera confiaba en Aketxe, al que sacaba por Lekic. El cambio, a falta de encajar, tardó tanto en notarse sobre el campo que ni se le recordó. Tanto tiempo que hasta el Oviedo seguía intentando poner más tierra de por medio ante la pasividad de un Cádiz CF al que le costaba retener la pelota y la intensidad. Para colmo, la defensa seguía en sus trece y daba facilidades al Oviedo. Ahora era Kecojevic el que perdía un balón ante Johannesson que pudo costar el tercero de no ser por la falta de puntería de Joselu en su intento de marcar en plancha.

A medida que se acercaba el final era el Oviedo el que más tranquilo se manifestaba sobre el campo ante un Cádiz CF que corría más por inercia que por tensión. Los de Anquela gestionaron de la mejor manera posible los últimos minutos y el Cádiz CF era un animal domado, sumiso y a la espera del pitido final que marcase el camino a unos vestuarios donde siempre se mete perdedor desde que este Carlos Tartiere es nuevo.