Cádiz CF

Nàstic-Cádiz CF (2-3) Victoria pese a los obstáculos

Los de Cervera pierden a Machís por lesión pero vuelven a sumar una victoria sufrida, merecida y complicada por el árbitro

Por  20:41 h.
Gimnàstic de Tarragona
2
Cádiz
3
Nàstic de Tarragona: Bernabé, Abraham, Villanueva, Noguera, Salva, Fali (Sadik, min. 52), Imanol, Thione, Pipa (Barrada, min. 52), Kanté (Palanca, min. 80) y Lui Suárez.
Cádiz CF: Cifuentes, Rober Correa, Sergio Sánchez, Kecojevic, Matos, José Mari, Álex Fernández (Sergio, min. 77), Machis (Manu Vallejo, min. 35), Jairo, Salvi y Querol (Rennella, min. 69).
Goles: 0-1: Machis (13'); 1-1: Luis Suárez (18'); 1-2: Kanté (pp) (33'); 1-3: Manu Vallejo (50'); 2-3: Kanté (p) (56').
Árbitro: Moreno Aragón (Madrid). Amonestó a Salva (min. 16), Kanté (min. 36), Thione (min. 69), Noguera (min. 79), Suárez (min. 90) del Nàstic y a Correa (min. 53) del Cádiz.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 27.
Estadio Nou Estadi

El Cádiz CF ha recuperado el molde. Lo ha hecho justo a tiempo y aunque jugaba en el campo del colista no por ello hay que desmerecer una victoria que ha dejado un camino cargado de obstáculos, todos superados por el once de Cervera, que supo reponerse, primero, a la lesión de Machís, y segundo, a un penalti que el árbitro se sacó de la manga y que complicaba mucho la suma de tres puntos que finalmente viajaban al sur.

Los de Cervera supieron estar en todo momento y la justicia le ha dado una victoria que en circunstancias normales tuvo que ser más placentera. Pero así se disfruta más. Y también se crece. Y también se aprende. Porque en Tarragona falló hasta Sergio Sánchez, que dio alas al Nàstic con el empate. De todo se aprende y este partido, más allá de olor a Segunda B que desprendía el rival, es un catálogo de supervivencia para cuando las cosas no salen a pedir de boca, saber fajarse, no desquiciarse con cada decisión arbitral y mantener los cinco sentidos en el objetivo común por muchas rémoras que se pongan por el camino.

Acertar con Cervera un once es algo complicado, pero cuando el equipo viene de ganar se supone que la tarea es menos difícil. Error. El Cádiz CF venció con autoridad la semana pasada al Tenerife, con un juego fabricado ‘made in Cervera’ pero ni por esas. Con ocasión de la visita al colista, el técnico le dio una vuelta de tuerca a su equipo y dejó en el banquillo a Aketxe y Lekic, dos hombres sobre los que había pivotado el ataque de un Cádiz CF que volvía a centrarse en la altura y movilidad de Querol, en las bandas de Jairo y Salvi y en la explosividad de Machís.

El Cádiz CF se encontraba un Nástic con cinco defensas pero nada dubitativo respecto a lo que se esperaba de él. Había llamado a su afición para este encuentro (el club regaló a los socios una entrada) y no podía salir a verlas venir. Y desde luego que no salió a guardar la ropa. La primera jugada de peligro la puso el capitán grana Abraham con un centro chut que Cifuentes tuvo que sacar a córner a los dos minutos de juego. Siete minutos tuvieron que pasar para que el Cádiz CF se presentase en el área contraria y fue en una doble acción en la que Machís y Salvi no encontraron rematador.

Volvió al once Kecojevic por las molestias de Marcos Mauro y al montenegrino se le vio muy enchufado desde el principio. De hecho, tuvo que apagar el fuego en el área amarilla después de un fallo en la entrega de un Sergio Sánchez que no salió del todo concentrado como se vería más adelante.

Se intercambiaban el dominio del balón catalanes y andaluces pero a los golpes la sensación era que los de Cervera iban más en serio. A los diez minutos tuvo que adelantarse el Cádiz CF de no ser por la fantástica doble intervención del meta Bernabé, que voló a la cepa del palo para sacar un testarazo de Querol y se aplicó rápido para levantarse y contestar al remate a bocajarro de Salvi.

La respuesta grana vino por parte de Pipa, que con un disparo seco y rodeado de rivales casi sorprende a Cifuentes, que se sacó el balón de encima como pudo enviándolo a saque de esquina.

Corría el minuto cuando llegó una obra de arte que empezó en campo propio José Mari. El roteño, sin mirar, despejó con toda intención un balón al que llegó Querol en la media luna del área rival. El ex del Reus, también sin mirar, dejó el balón muerto atrás con un taconazo para la llegada de Machís que hizo el resto. ¡Y de qué forma!. El vinotinto, encimado por dos rivales, se buscó un pequeño hueco para armar su derecha y enviar el balón al fondo de las mallas con un zambombazo que dejaba helado el Nou Estadi a excepción de la esquina de un fondo donde los cadistas desplazados se volvían locos con su nueva y confirmada estrella.

El gol no varió mucho el decorado ya que el Nàstic no volvió la cara al partido. Eso sí, para que se volviese a meter tuvo que errar de nuevo Sergio Sánchez, que perdió un balón imperdonable a pocos metros del área para que Luis Suárez lo recogiese, se adentrase en el área y ante la lentitud en la salida de Cifuentes esquivara al meta cadista con un sutil toque de balón para elevárselo por encima.

Las tablas volvían a un partido en el que Machís era el auténtico protagonista cada vez que enfilaba campo contrario con el balón en los pies. El venezolano, aunque en la mediapunta, evidenciaba su querencia a la banda izquierda, que era donde acudía cada vez que conducía con rapidez el balón. De sus botas salieron dos centros al segundo palo buscando a un Salvi bien tapado.

Lesión y gol en propiameta

Machís era una auténtica pesadilla para la defensa local. Pero dejó de serlo en el 32′ de juego cuando se adentraba endiabladamente en el área rival y notó que se rompía. Pedía el cambio de manera automática y el cadismo se echaba las manos a la cabeza. Pero antes de irse, Machís dejó un regalo en forma de un saque de esquina que se convirtió en el segundo de los amarillas tras botarlo Álex y rematarlo en su propia portería Kanté.

Cervera daba entrada a Manu Vallejo por Machís y el Cádiz CF hacía todo lo posible por no entrar en depresión y seguir con la misma mentalidad. Bien colocado, con un José Mari muy serio y responsable, lo cierto es que, salvando la continua amenaza que representaba Luis Suárez, el Cádiz CF supo controlar bien el encuentro hasta la llegada al descanso.

La lesión de Machís, más allá de la pólvora que se esfumaba, no trastocó mucho los planes del conjunto gaditano. Además, pronto Manu Vallejo dio señales de ser el que era y desde los primeros minutos comenzó a decirle al cadismo que puede estar tranquilo. También Jairo daba el do de pecho por su banda tras un buen pase al espacio de José Mari, pero finalmente el pase atrás del canario se quedó sin rematador.

El Cádiz CF se veía fuerte y confiado y el que mejor lo representaba era Manu Vallejo, que forzó un córner tras hacerle un traje a su marcador y disparar casi sin ángulo con el exterior tres recibir de un saque de banda sin aparente peligro. Y tras ese aviso, el chiclanero demostró porque el año que viene estará en Primera. En una jugada bien movida por el equipo amarillo, el balón le llegó al canterano tras dejarlo pasar Salvi. Y así, como le gusta recibir al gaditano encaró son soltura y tras amagar a dos contrarios disparó para batir por bajo a Bernabé consiguiendo encarrilar el choque.

Poco a poco, el encuentro se fue rompiendo. Enrique Martín movía su banquillo para buscar a la desesperada la victoria con casi toda la segunda mitad por delante. El Cádiz CF se comportaba con tranquilidad y controlando todos los tiempos del partido salvo los del árbitro, que empujó a los tarraconenses en su búsqueda del empate metiendo dentro del área una falta de Kecojevic a Kanté que el mismo jugador convertiría en gol desde los once metros.

Como viene siendo normal el tanto local calentó la grada y el Cádiz CF, preso de esos ambientes capaces de cambiar la dinámica de un encuentro por el clima que se respira fuera, comenzó a estar mucho más incómodo e inquieto sobre el césped. Fue en esos momentos en los que el once de Cervera se supo sostener sobre el rectángulo de juego tirando de la veterania, experiencia y saber estar de los Sergio Sánchez, José Mari y un Kecojevic que estuvo francamente bien.

Los catalanes supieron contener las contras del Cádiz CF, que cada vez eran menos. Sin embargo, las ocasiones también llegaban para los gaditanos pero Querol fallaba lo que un ‘9’ no puede fallar después de un gran pase de José Mari que el ariete catalán no supo resolver en su mano a mano con Bernabé.

Pasaban los minutos y el Nàstic dominaba la pelota, si bien la zaga amarilla se comportaba con bastante solvencia. Si no era Sergio Sánchez, que se vino arriba en el segundo tiempo, era por Kecojevic. Para refrescar la medular y darle más altura a Cervera no le temblaba el pulso y sacaba a Álex para meter al canterano Sergio, que estuvo brillante dadas las circunstancias. Pidió la bola, la luchó, fue al cuerpo a cuerpo y no evitó el choque en ningún momento para satisfacción de un entrenador que asentía cada vez que el chaval se dejaba la piel, con cabeza, en cada acción.

Empujaba el Nou Estadi y por momentos el partido se convertía en una montaña rusa de la que el Cádiz CF podía salir disparado de no ser, otra vez, por la intervención providencial de Kecojevic tras un centro al primer palo con toda la intención de Luis Suárez que el montenegrino rebañó sacando el balón a córner.

Dentro de la locura en la que se convirtió el encuentro, la sentencia gaditana pudo llegar tras una subida por su banda en el descuento de Correa, al que supo habilitar muy bien el debutante Renella, pero el pase a Salvi, precipitado quizás por estar jugándose el último minuto del añadido, fue taponado por la defensa grana para pasar a construir el último ataque al que la retaguardia amarilla volvió a saber contestar para sumar una nueva victoria, la tercera consecutiva, que mete al Cádiz CF de nuevo en los puestos de ‘play off’ de ascenso.