Lekic y Vallejo, en Oviedo.
Lekic y Vallejo, en Oviedo.

Cádiz CF

Motivos de la destemplanza del Cádiz CF

Una temporada más, el once de Cervera se topa con factores parecidos que le hace tropezar en las mismas piedras

Por  10:05 h.

El Cádiz CF no está bien. Más allá de los aficionados que no se quitan la bufanda ni un miércoles, el equipo no anda bien ni camina como debería hacerlo. Para qué engañarse. Lo sabe el entrenador y lo admiten los jugadores. La cosa no va como debe y el mejor ejemplo es el encuentro de la semana pasada ante un muerto que llevaba el nombre de Córdoba CF y al que no se le pudo vencer.

El asunto está, cuanto menos, gris. Quedan diez partidos por delante y lo suyo es aprovechar todo lo bien que se ha hecho hasta el momento y no dejar pasar un tren que ya pasó la temporada anterior. El club ha hecho un sacrificio enorme para dotar a la plantilla de esos jugadores determinantes que pueden resolver un encuentro y lo mínimo es intentarlo. Y un empate ante un rival con carne de Segunda B no es el mejor argumento para ilusionar a una afición que también debe saber cuál es su papel en la grada. De nada vale pitar. El Cádiz CF ha vuelto a ilusionar y ese es su mejor regalo, ahora solo queda empujar entre todos para que la muchachada de Cervera se sienta respaldado.

Pero hay cosas que no están funcionando desde hace tiempo. Desde enero, para ser más exactos. Como una norma no escrita, parece que este equipo confeccionado por Cervera hace sus deberes, muy bien hechos, antes de Navidad y luego se cae paulatinamente. este año, como en los dos anteriores, también hay circunstancias que pueden explicar el bajón en el rendimiento de un equipo que vuela en la primera vuelta y desciende poco a poco como un globo pinchado en la segunda vuelta.

1. Sergio Sánchez

Fue, sin duda, el máximo responsable de la resurrección que dio el equipo en la primera vuelta. Su entrada en el equipo no es que coincidiera con la racha de siete victorias consecutivas, sino que el barcelonés con visado malagueño llegó para darle al equipo esa fuerza necesaria que necesita un Cádiz CF con falta de personalidad. Sergio Sánchez, una vez que cogió la forma, le dio al once un empaque tremendo para empujar al equipo de atrás hacia delante, que es como se hacen los equipos. Y más, los de Álvaro Cervera.
El asunto, no obstante, se comenzó a torcer en la penúltima jornada antes del descanso liguero por Navidad. Sergio se rompió en Málaga, donde se perdió ya sin él en el campo, y su vuelta a los campos no ha ido como él deseaba. Sin embargo, Cervera lo ha mantenido en el once a pesar de que no está bien y en estos momentos se encuentra recuperándose de una fatiga de partidos que a su edad ya pesan más de la cuenta. De su recuperación total dependerá muy mucho que este Cádiz CF esté fuerte en los momentos claves.

2. José Mari

Idéntica situación pasa con José Mari que con Sergio Sánchez. El roteño es pieza clave en el organigrama de Cervera y de su estado físico depende una barbaridad el sentir del equipo. El jefe de la banda, muy a su pesar, no está pasando un buen momento y eso lo nota el equipo. Además, el mediocentro gaditano no es el mismo sin Garrido a su vera y le perjudica a la hora de ordenar el ataque y organizar la defensa. Quiere estar en las dos cosas y a veces no llega a ninguna de ellas. La carga de partidos, y también de responsabilidad, está siendo una losa complicada para un jugador del que depende un equipo que pierde el faro cuando él no está.

3. Fichajes y acoples

No puede decirse que la adaptación de los recién llegados haya hecho mella en el equipo, pero siempre genera unos cuantos desequilibrios cuando un equipo está hecho y funciona de forma compacta. Porque decir que Machís le ha venido mal al Cádiz CF es tan absurdo como decir que Lobos le vino mal a Víctor Espárrago cuando le llegó en ese último sueño de diciembre en Primera. Pero no ees menos cierto que para meter al venezolano, Cervera ha tenido que reestructurar su ataque. De entrada, la sanción de dos partidos (tras su expulsión ante el Mallorca) de Jairo le dejó al entrenador cadista vacante una banda que tenía el nombre y apellidos de Darwin Machís. El ‘vinotinto’ explotó esos dos primeros partidos de la mejor manera, pero en cuanto el canario cumplió la sanción comenzaron los cambios en un ataque que no termina de acomplarse de la forma deseada. Lo de Querol ya es asunto de Cervera y de sus filias y fobias…

4. La barrera mental

Los 50 puntos, esos benditos y malditos 50 puntos. Esos que garantizan la permanencia, el objetivo primordial y primero de cualquier equipo de Segunda pero que al Cádiz CF le frena de manera bestial. Puede que Cervera, con su cuerpo técnico al frente, prepare al equipo, desde el punto de vista de preparación física, para agotar la gasolina ya en diciembre con el trabajo ya hecho, pero el caso es que cada año se repite la misma historia. Será la presión de cambiar de golpe y porrazo de objetivo, de uno humilde y pobre a otro ambicioso y altanero, pero el caso es que este Cádiz CF se cae en cuanto cumple su primer requisito elemental.

5. Los rivales

Es otra historia que se repite en el tiempo. En cuanto el Cádiz CF se convierte en un rival a batir, los rivales le tratan de usted, le cogen respeto, se encierran y le hacen la vida imposible. Y consiguen todo lo que no conseguían cuando le tuteaban, le atacaban, le perdían el respeto y… perdían. Pasa eso otra vez. En cuanto un equipo se mete atrás, este Cádiz CF se asfixia. Ni Machís encuentra esos espacios que le dan la vida, ni el centro del campo amarillo recupera esos balones que se convierten en oxígenos para las bandas, ni los extremos cadistas encuentran los carriles que suelen encontrar ante un contrario lanzado. Este inconveniente, normal en cuanto los equipos se juegan ya algo a final de temporada, es una asignatura pendiente que Cervera debe aprobar cuanto antes. A la tercera va la vencida.

Con todo y con ello, este Cádiz CF tiene por delante diez jornadas en las que debe resucitar de nuevo tras corregir en estas dos semanas sin competición todos los errores cosechados.