El Cádiz CF empató ante el Mirandés (3-3).
El Cádiz CF empató ante el Mirandés (3-3).

Cádiz CF

Cádiz CF 3-3 Mirandés (CRÓNICA): El Mirandés devuelve los fantasmas a Carranza

El Cádiz CF deja escapar la victoria encajando dos goles en los últimos minutos, que devuelven la incertidumbre al equipo de Cervera

Por  23:54 h.
Cádiz
3
Mirandés
3
Cifuentes; Iza, Cala, Rhyner, Espino; Edu Ramos, Sergio González (Pombo, 70'), Iván Alejo (Nano Mesa, 62'), Perea (Javi Navarro, 82'); Álex y 'Choco' Lozano
1-0 (40'): Lozano remata en el segundo palo un pase de Espino. 2-1 (46'): Rhyner marca en el segundo palo una falta botada por Álex. 3-1 (90'): Nano Mesa culmina una contra ante la salida de Limones.
Limones; Carlos Julio, Odei, Sergio, Kijera; Malsa (Mario Barco, 83), Guridi, Álvaro Rey (Íñigo Vicente, 78'), A. Sánchez (Álvaro Peña, 67'), Merquelanz y Marcos André
1-1 (41'): Merquelanz marca de chut cruzado. 3-2 (94'): Guridi recoge el rechace, tras disparo de Merquelanz y marca a puerta vacía. 3-3 (96'): Odei remata una falta lanzada por Merquelanz.
Muñiz Ruiz (Comité gallego).
Partido correspondiente a la 23 jornada de LaLiga SmartBank disputado en el estadio Carranza.
Partido correspondiente a la 23 jornada de LaLiga SmartBank disputado en el estadio Carranza.

El líder vuelve a rencontrarse con sus fantasmas. Tuvo el partido ganado e inexplicablemente encajó dos goles en los últimos minutos para acabar sumando un pírrico empate. Los instantes finales dejaron helado al Cádiz CF y a parte de la afición que decidió esperar al pitido final de Muñiz Ruiz antes de marcharse. Un Mirandés peleón demostró en Carranza por qué Cervera advertía en la previa de su peligrosidad. Tras la derrota ante el Numancia en el último partido de la primera vuelta y del año pasado, y la eliminación copera, la victoria parecía el mejor bálsamo para templar los nervios de un equipo que hasta este momento había mostrado una sobriedad increíble para desesperación de sus rivales.

Este miércoles la decimocuarta victoria estuvo tan cerca que al dejarla escapar hacen que las aguas no vuelvan a su cauce. El sexto empate de la temporada deja un sabor agrio en la parroquia cadista, con la tercera plaza a seis puntos. Hacía tiempo que no estaban tan cerca los rivales directos para el ascenso.

Acuciado por las bajas, el Cádiz CF saltó a Carranza con la necesidad de encontrar la victoria para no perder la preciada renta que le ha permitido ostentar el liderato con suficiencia durante la primera vuelta del campeonato. Hasta siete jugadores, cinco por lesión y dos por sanción, no estaban disponibles para formar parte de la convocatoria, lo que obligó a Álvaro Cervera a sacar un once de circunstancias, pero bien cimentado en la columna vertebral del equipo (Cifuentes, Cala, Edu Ramos, Álex y Lozano).

El Cádiz CF salió enchufado, presionando a su rival para buscar un robo de balón que le permitiera sorprender a Limones. En los primeros minutos la sensación de control del partido se alternaba con imprecisiones en la medular que el Mirandés, con la lección bien aprendida, intentaba maximizar.

Conforme pasaban los minutos, el acoso inicial amarillo fue perdiendo fuelle y los burgaleses comenzaron a mostrar sus virtudes. Primero Merquelanz puso el alma de Carranza en vilo con un centro que se paseó por la línea de gol de Cifuentes sin que Marcos André pudiera rematar y posteriormente un golpe franco, botado también por el jugador zurdo del Mirandés, creó cierta incertidumbre en la zaga cadista.

A los 20 minutos, el equilibrio se imponía en el coliseo amarillo, pero las oportunidades rondaban ambas portería. Una pérdida en ataque de Sergio González dejaba en evidencia la peligrosidad que proponía el Mirandés que se plantó con tres jugadores frente a Cifuentes, pero el disparo de Antonio Sánchez se marchó junto al palo.

La réplica cadista llegó de las botas de Perea minutos después. El manchego desequilibró a sus dos defensores para acabar poniendo a prueba a Limones con un disparo que el meta despejó. El posterior remate de Sergio González se marchó desviado.

En el toma y daca, los cadistas parecían estar menos cómodos que su rival, que amasaba el balón para desesperar al líder que, no obstante, era el que más lo intentaba. Un centro de Espino era rematado por Lozano bastante desviado, pero al fin y al cabo, las aproximaciones al área animaban al Cádiz CF para recuperar su fe en su sello de juego, que por momentos se diluía por culpa de las precipitaciones. La derrota ante el Numancia, y sobre todo las innumerables bajas, han hecho minar la moral cadista que ahora le cuesta encontrar los automatismos que antes salían casi sin querer.

Álvaro Cervera no lo veía claro a la media hora de juego. Su apuesta por Iván Alejo por la derecha era un voto de confianza que el vallisoletano debía aprovechar para reivindicarse. El extremo, de sangre caliente, protestaba con vehemencia dos duras faltas recibidas en el costado, pero se convertía en una buena opción para llegar al área rival. Un centro suyo estuvo a punto de encontrar la portería por medio de Lozano, pero el hondureño ‘eligió’ el centro de Pacha Espino por la banda izquierda, para clavar el balón en la red. Corría el minuto 40 y el Cádiz CF encontraba la confianza perdida con este tanto al filo del descanso.

Sin embargo, la alegría duraría poco ya que, en la jugada posterior Merquelanz sacaba un zurdazo cruzado desde 25 metros que sorprendía a Cifuentes para volver a poner la igualada en el marcador.

Menos de un minuto le duró la alegría a la grada en Carranza y la sensación de vulnerabilidad crecía tanto en las filas locales que el descanso parecía un mal menor para ordenar las ideas.

El regreso al campo trajo el entusiasmo a las gradas cadistas. A los dos minutos de la reanudación, Álex sacaba una falta desde el costado izquierdo que remataba en boca de gol Rhyner, tras tocar de cabeza un defensa. El suizo se estrenaba como goleador y el Cádiz CF se conjuraba para intentar mantener la ventaja. Por eso comenzó a tocar desde atrás, sin prisas, para buscar una nueva oportunidad. Y la ocasión volvió a llegar, esta vez desde un lanzamiento de córner que botó Álex, pero esta vez el remate de Lozano no encontró portería.

Pero el Mirandés no cejaba en su empeño y apretaba sin pausa la meta de Cifuentes, provocando las dudas en las labores defensivas del Cádiz CF. Un disparo desde el borde del área de Kijera obligó al meta cadista a emplearse fondo para despejar el balón. Los nervios corrían por Carranza como la pólvora.

Álvaro Cervera movió ficha. Metió a Nano Mesa en el campo por Iván Alejo para buscar mayor pegada y profundidad en su juego a la contra.

Lo cierto es que, tras el cambio, el Cádiz CF comenzó a encontrarse más cómodo sobre el campo. Álex movía el balón a uno y otro ado del campo con mayor tranquilidad y precisión, los laterales subían como cohetes por ambas bandas y la maquinaria cadista empezaba a recordar a la que dominó con autoridad en la mayoría de los partidos de la primera vuelta.

Cuando todo parecía más controlado, llegó un nuevo contratiempo, la lesión de Sergio González. El canterano cedió su sitio al fichaje invernal, Jorge Pombo para alegría del respetable. El maño ocupó la plaza de Álex en la mediapunta y el madrileño volvió a su sitio natural, en el mediocentro. El susto llegaba minutos después cuando Rhyner también mostraba problemas físicos. Cervera había hecho ya dos cambios en el banco no había ningún central para sustituir al suizo. Por suerte, el goleador se recuperó.

A un cuarto de hora para el final, la incertidumbre se volvía a instalar en Carranza. Una falta al borde del área ponía el alma en un vilo a los cadistas, pero el disparo de Álvaro Peña dejaba KO a Edu Ramos.

El Mirandés se lanzaba a por el empate. Iraola sacaba a Peña y Vicente al césped para neutralizar la exigua ventaja cadista, mientras Cervera se desesperaba desde la línea de banda pidiendo concentración a los suyos.

La última ficha que movió el técnico cadista fue dar entrada al canterano Javi Navarro por Perea, visiblemente cansado después de otro derroche físico sobre el césped.

Corrían los minutos sin sensación de peligro en ambas porterías. El Mirandés embotellaba al Cádiz CF en su campo, que corría a la contra pero sin demasiada convicción.

Cala sacó otra de la línea de gol, una ocasión que propició el tercer y definitivo tanto, obra de Nano Mesa, tras excepcional pase de Pombo, que ya ha mostrado algunas de sus credenciales al cadismo.

Cuando todo parecía sentenciado dos acciones puntuales del Mirandés equilibraron la balanza en el epílogo. Primero Merquelanz, ¡qué jugador!, obligaba a emplearse a fondo a Cifuentes. El balón golpeaba en la madera y el rechace lo mandaba al fondo de la red Guridi. Era el 3-2 y faltaban un par de minutos. A renglón seguido una falta botada por el mismo protagonista lo remataba Odei a la red para el desencanto de la afición.