Pavoni y Enrique se saludan en el reencuentro en el Ramón de Carranza. / Cádizcf
Pavoni y Enrique se saludan en el reencuentro en el Ramón de Carranza. / Cádizcf

CÁDIZ CF

Matías Pavoni: “Si hace falta me apunto para jugar en Bilbao”

El argentino recuerda el ascenso en Chapín como el día más feliz de su carrera y la lesión en San Mamés como el más triste

Por  14:42 h.

Matías Pavoni se ha convertido en uno de los grandes protagonistas del reencuentro de los héroes del ascenso de Chapín. El argentino vive en su tierra, se prodiga poco por Cádiz si bien visita la ciudad siempre que puede. Alejado del fútbol, ha invertido lo ganado en este deporte en distintos negocios pero es ver un balón de reglamento y su cabeza comienza a dar vueltas.

Enrique, Varela, Oli, Raúl López, Velázquez, Navas… son habituales al estadio gaditano, pero Pavoni ha hecho un gran esfuerzo para cruzar el charco y volver a toparse con sus antiguos compañeros. Se mantiene tan fino como en su época de futbolista, quizás incluso con mayor ilusión por vestirse de corto.

El gaucho reconoce su deseo de regresar a la Tacita de plata para quedarse. “Vengo de vez en cuando para ver a los amigos e intento convencer a mi familia de venirnos a vivir aquí pero todavía no he podido”.

Pavoni alucina con el nuevo Ramón de Carranza. “Dan ganas increíbles de entrar ahí”, afirma desde fuera. Ya sobre el tapete, apunta que “el campo no está como cuando jugábamos nosotros, antes había más agujeros”.

Con respecto a si jugaría quince minutos en San Mamés este sábado, responde con una broma. “Estoy para más, si me necesitan”, sonríe. “No, no. Los muchachos van a dar la talla y ojalá se dé el ascenso que todos esperamos”.

El 18 de junio de 2005, en Jerez, vivía “la página más feliz de mi carrera, de una persona que vino de Argentina a una Tercera División y acabó en Primera. Además, era un derbi. Muy lindo, de los días más felices”. Ese Cádiz CF era una máquina de hacer goles. “Manolo Pérez centraba muy bien en esa época y todo era más fácil. Hicimos muchos goles, éramos un grupo de jugadores con muchas ganas de subir. Apretamos los dientes y tiramos para arriba”.

Pavoni explica la clave de ese vestuario. “Había muchos jugadores de Cádiz (Navas, Raúl López, Velázquez…) que te decían como era esto; luego, veteranos como Ramón (De Quintana) y Oli que te llevaban en volandas, y la parte sudamericana (los técnicos, Fleurquin y él mismo) que tira en los momentos más difíciles porque está acostumbrada”.

Para permanecer un año después en la élite, “faltó calidad. Cacique Medina venía de hacerle goles a todos pero aquí no pudo, y en Primera la clave es tener un delantero que te haga muchos goles. En juego nunca fuimos muy inferiores a los demás, solo en los puntos y en los goles”.

Precisamente en San Mamés, donde el Cádiz CF se juega este sábado el ascenso a Segunda División, vivía “un antes y un después en mi carrera”, pues la entrada de Gurpegi que le destrozó el tobillo marcó el destino de Pavoni para siempre. “Decidí no operarme, trabajar de forma diferente con Lorenzo (Buenaventura), y ya no pude recuperarme bien. Tuve que dejar el fútbol muy temprano por la lesión crónica. Es el peor día de mi vida. Pero no le guardo rencor. Fue fuerte, fue mal, pero hay millones de esas y yo tuve mala suerte”.

Para ascender en esta última eliminatoria, “la clave es que estén tranquilos, que jueguen como lo han hecho en los partidos de Liga. En estos duelos es muy importante estar bien mentalmente. Si no estás frío, te juegan en contra los aficionados del Cádiz porque te hace estar más preocupado y tensionado ante un Bilbao Athletic que no tiene presión. Así que deben estar calmados y dar la talla porque son buenos futbolistas”.