Cádiz CF

Málaga-Cádiz CF (1-0) Una racha y un penalti al limbo

Los de Cervera caen con honor en La Rosaleda tras pagar un error clamoroso del trencilla al filo del descanso

Por  23:52 h.
Málaga
1
Cádiz
0
Málaga: Munir, Cifue (Lombán, 83') Diego González, Pau Torres, Ricca, Adrián, N'Diaye, Juanpi (Ontiveros, 64'), Dani Pacheco (Renato Santos, 88'), Harper y Blanco.
Cádiz CF: Cifuentes, Correa, Sergio Sánchez (Kecojevic, 60'), Mauro, Brian, Garrido, José Mari, Manu Vallejo, Álex Fernández, Jairo y Lekic (Carrillo, 62').
Gol: 1-0: Ricca (69').
Árbitro: Trujillo Suárez, tinerfeño. Amonestó a los locales Pau Torres, Juanpi y N'Diaye y a los cadistas José Mari, Sergio Sánchez y Brian. Expulsó al delegado del Málaga.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 18.
Estadio La Rosaleda.

Dignidad ante todo. El Cádiz CF cayó en La Rosaleda tras ocho partidos invictos, de los cuales los siete últimos los acabó ganando. Pero lo hizo de una manera ejemplar. Un gol de Ricca mandaba a la sombra un señor partido de un equipo, el de Cervera, que va a llegar a Navidad con unas hechuras tremendas para conseguir lo que se le meta en la cabeza. Por no dar, no da ni pena este Cádiz CF, que salió de La Rosaleda quejándose de un penalti que se fue al limbo a pocos minutos del descanso de un encuentro que ya se sabía que el primero que marcase se llevaría el gato al agua. Y ese no fue el once amarillo por culpa de la poca visión de un árbitro que se quedó sin ver las manos de Pau Torres que, mientras los gaditanos clamaban al cielo, hacía que se retorcía de dolor en el césped a sabiendas de que había salvado a los suyos de un gol cantado a disparo de Álex. Bueno, más que él, su codo. Se quedaba con las ganas un Cádiz CF que pagó en el segundo tiempo la salida en tromba de un Málaga que acabó la noche líder tras pedir la hora en los minutos finales ante un rival que, de seguir en la misma línea, no desaparecerá de los puestos nobles de la tabla.

No es extraño que a un equipo que lleva siete victorias de corrido se le reciba con sumo respeto. Independientemente del presupuesto que maneje uno y otro y al margen del escenario en el que se encuentre, recibir al Cádiz CF de Cervera, hoy por hoy, no es plato de buen gusto. No lo fue para todo un Espanyol de Primera, tampoco lo iba a ser para un Málaga, por muy recién descendido que sea. Y por eso mismo, los primeros diez minutos fueron los propios que toca a dos equipos que se respetan y que se andan con cuidado. Los malagueños no se atrevieron a tomar la iniciativa mientras que el Cádiz CF tampoco es que le discutiese mucho el balón.

El paso de los minutos hizo el resto. Y lo que hizo fue que el Cádiz CF, ordenado por castigo como anda en los últimos tiempos, comenzó a engrasarse. Y así, robando y saliendo desde atrás, se gestó una jugada bien trenzada desde la retaguardia para que Álex abriese con acierto a la banda de Brian. El catalán centró al corazón del área y Lekic se esforzaba por cabecear a las manos de Munir. Un cuarto de hora de partido y era el Cádiz CF el primero que se asomaba por los dominios del rival.

Este pequeño avance gaditano espabiló un tanto a los de Muñiz, un entrenador que tampoco es que se ponga muy nervioso si controlan a su equipo. Así, el Málaga comenzó a frecuentar las inmediaciones del área de Cifuentes, si bien tampoco lo hizo con una profundidad como para alertar a los amarillos, que además comenzaban a comportarse con mayor tranquilidad gracias a la aparición de Álex por la sala de máquinas pese a que salió por banda.

Pero el Málaga siempre supone una amenaza por muy en calma que parezca que se encuentre. Y cumplida la media hora de partido, tuvo que salir Cifuentes para repeler un centro de Juanpi peinado por Blanco en la boca de gol con el que los de la Costa del Sol le intentaban decir a los gaditanos que no podían estar tan cómodos en La Rosaleda. Y es que los de Cervera daban una imagen de equipo serio, ordenado y con un pintón de señor equipo que quitaba el sentido. Tan bien se encontraban los de Cervera que su máximo exponente, Sergio Sánchez, concedía con una entrega fallida un contragolpe al rival que tuvo que frenar José Mari en falta costándole la amonestación.

Pasados esos pequeños agobios, volvió a asentarse el Cádiz CF, que a cinco minutos del descanso veía como, tras una pared perfecta entre Álex y Manu Vallejo, el disparo del madrileño dentro del área daba en el codo de Pau Tores cuando el balón buscaba las redes de la portería de Munir. El trencilla no veía las manos claras y el penalti se iba al limbo para indignación de los jugadores cadistas, que lejos de obsesionarse tuvieron otra ocasión después de un cabezazo de Garrido que acabó en las manos de Munir.

Así se llegaba a un descanso en el que lo más probable es que Cervera mandase a los suyos seguir en la misma línea y que olvidasen cuanto antes el penalti usurpado.

Y con esa idea salieron los cadistas. Pero en frente, el Málaga, se lanzaba al ataque para ahogar un poco a un Cádiz CF demasiado fresco. Y bien decidido que salió el once boquerón. El primero en probar fortuna fue Dani Pacheco, que a la media vuelta lanzaba un disparo raso que se fue lamiendo la cepa del palo de un Cifuentes que tuvo que intervenir nuevamente para sacar una mano providencial a un disparo de Juanpi desde el balcón del área. El remate le llegó a Harper que, en fuera de juego, marcaba un gol anulado.

El Málaga había salido hecho un ciclón ante un Cádiz CF que intentaba atemperar una Rosaleda que se había convertido en un volcán. El partido se calentaba por momentos y los de Cervera se protegían como buenamente podían a la espera de cualquier movimiento táctico de su entrenador. Pero el movimiento lo dio, por desgracia, Sergio Sánchez. Eso sí, es tanta la experiencia del barcelonés que hasta para lesionarse escoge los mejores momentos. El central pedía el cambio parando el partido y dejaba su lugar a Kecojevic. Se calentaba más y más el partido y Cervera sacaba un nuevo guerrero para batirse el cobre con la zaga malacitana. El técnico cadista refrescaba el ataque sentando a Lekic y sacando a la muralla Carrillo. Muñiz, por su parte, daba entrada a Ontiveros, su as en la manga.

Los cambios sentaron bien al Cádiz CF, que más que enfriar el encuentro se decantó por meterse en el lío. Y ahí Manu Vallejo tiene mucho que decir. El chiclanero se adentró en el área local para levantar la cabeza y ver la incorporación de Garrido pero el vasco se olvidó de su cuerpo, que lo dejó atrás, y su disparo se fue a las nubes por una mala ‘praxis’.

Abierto como estaba el duelo, los locales siguieron a lo suyo. Apretaban los de Muñiz de lo lindo y tras varios intentos previos le llegó el premio del gol tras un saque de esquina que despejó mal Garrido para que le llegase la pelota a Harper, que se revolvió sin ángulo para meter un balón al corazón del área en el que apareció Ricca, que solo y en semifallo adelantase al Málaga en el marcador.

El gol, qué menos, desquició un poco a un Cádiz CF que se fue hacia arriba con más corazón que cabeza. Las precipitaciones se sucedían en las filas amarillas, bien frenadas por un Málaga que acompasó su juego con acierto.

A diez para el final, Cervera sacaba a Akexte por Brian aunque el vasco se colocaba, para sorpresa de todos, de lateral zurdo. Fue de botas del vasco como llegó una oportunidad de Carrillo, que cabeceó fuera tras un buen movimiento en su desmarque a un centro del ’23’ amarillo.

Con o sin cabeza, el caso es que el Cádiz CF, de manos de los centros de Akexte, metió a los malagueños en su campo. El pundonor amarillo no fue suficiente para empatar un encuentro marcado por un penalti que, como la racha de victorias, se fue al limbo de los recuerdos de un noviembre dulce que debe haber allanado un camino del que no deben salir las rosas.