Víctor Espárrago y Luis Soler, el tándem que llevó a la gloria al Cádiz hace diez años.
Víctor Espárrago y Luis Soler, el tándem que llevó a la gloria al Cádiz hace diez años.

Cádiz CF

Luis Soler: «Me tomé un café en la playa cuando en unas horas nos jugábamos todo»

El 'segundo' de Espárrago recuerda en Onda Cero el último ascenso a Primera del Cádiz CF

Por  18:34 h.

Hoy se cumplen diez años del ascenso mítico a Primera División en Jerez. El programa de Onda Cero de José Grima ha tenido en antena al que fuera segundo entrenador del Cádiz CF, Luis Soler. El argentino, mano derecha de Víctor Espárrago aquel año y todos los que ha estado en el club gaditano, recuerda aquel día como si fuese ayer. «Es una cosa que uno tiene en el corazón. Desde ayer, jugadores que están mandando mensajes, de la reunión de este fin de semana, se me vinieron a la mente un montón de recuerdos. Se recuerda toda la temporada pero ese partido en Chapín y la celebración en Cádiz esa noche es algo que no se olvida jamás», comentaba al borde la emoción.

Soler ha vivido mucho en el mundo del fútbol, pero para él ese año ha sido lo mejor que le ha pasado en su carrera. «Para mí no hay nada comparable a eso. Disfruté de aquella temporada del ascenso. Mis hijos venían de Argentina con todo el riesgo que suponía. Podíamos salir campeones o no ascender. Pero todo el mundo tenía una gran confianza. Disfruté con mis hijos, con mi gente y con mi amigo del alma Víctor Espárrago».

Pero las cosas no comenzaron nada bien. De hecho, en la tercera jornada, en el estadio Juegos Mediterráneos de Almería y con el técnico Mané viendo el partido desde la grada como posible sustituto, la destitución del técnico charrúa estaba en boca de todos días antes de un encuentro en el que revolucionó el equipo. Al final, un gol de Oli bastó para ganar 0-1 al Almería y comenzar un despegue que acabó en las Puertas de Tierra. «Habíamos arrancado muy mal, perdiendo los dos primeros partidos (2-1 en Ipurúa ante el Eibar y 0-2 en Carranza ante el Lleida). Se nos venía la noche pero sobre final de año empezamos a levantarnos. Le dimos la vuelta al equipo, que empezó a creer más en nosotros. Fue una cuestión de confianza entre jugadores y cuerpo técnico. Fuimos encontrando la manera. Pero quedaban dos jornadas y aun no teníamos el ascenso».

Espárrago, que fue llamado por Antonio Muñoz por delante de Quique Sánchez Flores, manejó aquel año con la misma serenidad y tranquilidad de siempre. Soler recuerda una anécdota que ocurrió días antes al duelo definitivo ante el Xerez. «Como todo argentino, pensé concentrarnos tres o cuatro días antes del partido. Y Víctor me dijo que no porque había que tomarlo como un partido más. Que no debíamos cargar demasiadas emociones. Nos jugábamos todo, pero como siempre hacíamos. Fui a tomarme un café a la playa cuando en pocas horas nos jugábamos todo”.