El Rosal se llenó con motivo del Cádiz CF B-SD Ejea.
El Rosal se llenó con motivo del Cádiz CF B-SD Ejea.

Cádiz CF

Los pesos pesados del Cádiz CF se dan cita en El Rosal

Pina y Cordero apoyan al filial cadista en un partido por el ascenso que llena otra vez la ciudad deportiva

Por  16:57 h.

No hay billetes en El Rosal en una calurosa mañana de domingo veraniego que acabó con fiesta visitante, cosa habitual en los últimos años en el Estadio Ramón de Carranza pero no tanto en la ciudad deportiva.

La mañana prometía emociones fuertes en el campo Ramón Blanco en la histórica lucha por el ascesnso del Cádiz B ante el Ejea. El club volvía a arremangarse para que todo estuviera coordinado a la perfección, y así fue. Vigilantes de seguridad privados controlaban los accesos, el aparcamiento adicional preparado para la ocasión, una barra de bar sumada a la cantina regentada por Salvi y la presencia de la Policía Nacional.

Un centenar de aficionados del Ejea también se daban cita colocados cerca del bar, con pocos asientos, pero en la única zona disponible para la afición visitante.

En un improvisado palco de honor, Quique Pina se dejaba ver por El Rosal para presenciar el choque. Asimismo, otros como Pepe Mata, Martín José García o Jorge Cobo también acudían a la ciudad deportiva. Antonio Iriondo, entrenador que ha conseguido el ascenso a Segunda con el Rayo Majadahonda, también ocupa un asiento en el campo Ramón Blanco.

Abajo, pegado al terreno de juego, Juan Carlos Cordero, Enrique Ortiz y Servando Sánchez, capitán del primer equipo que ha apoyado al filial en todo momento.

Una nutrida presencia de los pesos pesados del Cádiz CF que finalmente no pudieron celebrar el ascenso del filial cadista y comtemplaron la fiesta del centenar de seguidores del Ejea, tanto en la grada, como en el terreno de juego y el aparcamiento de El Rosal.

Y todo ello sin olvidar a los mil aficionados cadistas que coparon la grada de la ciudad deportiva y que se fueron con la cara partida. Una vez más, la afición respondió al llamamiento de su equipo, y una vez más se llevaron una decepción. Otra vez será. Seguro.