Cervera saluda a Sergio Pellicer, que le ganó la partida al técnico cadista.
Cervera saluda a Sergio Pellicer, que le ganó la partida al técnico cadista.

Cádiz CF

El libro de Cervera ya lo tienen sus rivales

La capacidad de reinventarse del equipo amarillo vuelve a poner en duda las variaciones del técnico cadista

Por  8:00 h.

No estaba nada satisfecho Cervera justo al terminar el encuentro ante el Málaga. No era para menos, su equipo acababa de completar uno de los peores partidos de la presente campaña. Pero lo estaba, entre otras razones, porque las cosas no salieron ni con una idea, la que en teoría no es la suya, ni con la otra, la que sí lleva su firma. Algo que creía no iba a ocurrir cuando en el descanso sustituyó de tacada a dos delanteros (Malbasic y Álvaro Giménez) por Edu Ramos y Nano Mesa.

La cosa tiene su miga porque el hecho, que no el resultado, se dio en la temporada pasada en la que el Cádiz CF jugó su peor primer tiempo y su mejor segundo después de que Cervera introdujera dos cambios en el descanso. El partido en cuestión fue el Cádiz CF-Elche, que el conjunto gaditano acabó goleando 5-1 tras irse al descanso con 0-1 perdiendo.

Sucedió el 4 de noviembre de 2018, día en el que el Cádiz CF llegaba a Carranza tras vencer una jornada antes 1-2 en el Anxo Carro de Lugo con Jairo, Álex y Akexte como directores de orquesta de un equipo que acabó jugando al toque para sorpresa de Cervera, que dos semanas antes acababa de ver al equipo en descenso tras caer en Almendralejo ante el Extremadura. Tras esa derrota en el Francisco de la Hera, llegó un empate sin goles en Carranza ante el Sporting y después las siete victorias consecutivas que catapultaron al Cádiz CF a los puestos nobles antes de irse de vacaciones de Navidad. La primera de ellas llegó en Lugo y la segunda… ay la segunda qué bonita fue.

Pero para que ese 5-1 se diese pasaron antes muchas cosas. Bueno, no. En realidad, una. La semana previa al choque se habló largo y tendido del buen segundo tiempo demostrado por el Cádiz CF en Lugo, donde el once amarillo, entonces bien amarrado desde atrás por Sergio Sánchez, ganaba un encuentro basándose en el control de Aketxe, la velocidad de Jairo y el buen trato de balón de Álex Fernández. Visto lo visto, aficionados, prensa y tertulias de radio no dudaron en ‘vender’ que este Cádiz CF de ‘roba y corre’ de pronto también había demostrado tener la calidad suficiente para hacerse con el dominio de la pelota y ganar partidos.

El tema siguió y Cervera no quiso pararlo. Es más, todo lo contrario porque se dejó medio convencer por todo ello hasta que llegó el mencionado Cádiz CF-Elche y dispuso sobre el césped un once ‘tocón’ con Álex y Aketxe erigiéndose en portavoces de un Cádiz CF que salió con la firme decisión de tocar la pelota de centro del campo hacia adelante.

Pero todo lo soñado no salió ni por asomo. El Cádiz CF se atascaba una y otra vez y las ideas que tantos espacios aparecieron en Lugo no florecieron en Carranza, que vio como para colmo el Elche se iba al descanso ganando 0-1 con un gol en el minuto 9 de partido y sin reacción alguna de los amarillos

Ya en los vestuarios Cervera lo vio muy claro y se cargó de sopetón todo el planteamiento ofensivo para volver a poner en marcha lo que bien aparece en la lección 1 de su libro. Dejó en la caseta a Álex y Aketxe y daba entrada a Salvi y Lekic, que no tardaron, con la ayuda de un equipo trabajando por el método, en revolucionar una segunda parte en la que el Cádiz CF se desayunó a un Elche superado en todas las zonas del campo.

Aquella vez, el método cerveriano le explicó a más de uno que nunca se tuvo que dudar de él. Sin decir nada, solo hechos, Cervera puso a todo sus detractores y a los más escépticos con su juego en su sitio y el Cádiz CF siguió caminando bien recto hasta la llegada de Machís, que como bien dice Cervera, desnaturalizó la filosofía de su juego.

Un año después algo parecido ha vuelto a ocurrir pero con muchísimo peor resultado. La llegada de delanteros en tropel a la plantilla en el mercado invernal ha motivado que Cervera les haya dado más protagonismo en sus alineaciones. Así, pudo verse como en el empate ante el Zaragoza, y durante unos minutos, coincidieron arriba el ‘Choco’ Lozano y Malbasic. Una semana después, el técnico sorprendía con un once netamente ofensivo en Las Palmas, donde sacaba de inicio a Malbasci con el Choco Lozano con Perea y Álex como organizadores de un ataque si bien no deslumbró sí que cuajó una primera parte más que aceptable y en la que se encarriló la victoria.

Producto de ello puede que Cervera se viera de nuevo deslumbrado por tanta opinión positiva en torno a su figura de entrenador coherente y hasta cierto punto moldeable y no de ideas inamovibles que se dejó llevar para sacar de inicio ante el Málaga a un once con la dupla Malbasic-Álvaro Giménez. Sobre el papel, muchos cadistas aplaudieron una alineación que según avanzaban los minutos acabó siendo decepcionante ante un Málaga que le jugó al Cádiz CF como si se tratase de su espejo.

Visto lo visto, Cervera volvió a sacar su libro, ese que tan buen resultado le dio el año pasado en aquella segunda parte ante el Elche, pero en esta ocasión sus cambios en el descanso no fueron ni la mitad de lo acertado que sí lo fueron Lekic y Salvi. Porque ni Edu Ramos, que sustituyó a Malbasic, ni Nano Mesa, que hizo lo propio con Álvaro Giménez, dieron al Cádiz CF un cambio a mejor sino todo lo contrario.

En esta ocasión, el Cádiz CF quiso volver a los orígenes pero parecía ya tarde. Para colmo el gol del Málaga al inicio de la segunda parte trastocaba de nuevo los planes de Cervera, que se había quedado sin delanteros. A pesar de ello, de que el equipo no carburaba, no hizo el tercer cambio hasta el minuto 73 en el que metió a Jurado para fortalecer la banda izquierda dejando unos espacios en dicha banda que tuvieron que ser cubiertos por un Álex más preocupado de cubrir que de crear. Fue un desastre a pesar de que el arrojo de los amarillos inquietase un poco a la defensa malacitana.

Y es que el libro de Cervera comienza a ser muy estudiado por rivales del tipo Málaga, que sabía muy bien cómo jugar a un líder que cambió de ideas siempre de manera equivocada durante los 90 minutos.