Óscar Arias habla por teléfono en El Rosal.
Óscar Arias habla por teléfono en El Rosal.

Cádiz CF

Los choques frontales entre Arias y Cervera

Entrenador y director deportivo no comparten la misma filosofía y hay pocos temas en los que no haya habido fricción

Por  7:30 h.

No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que Álvaro Cervera y Óscar Arias no tienen le misma visión de fútbol. Aunque ambos mantienen un trato cordial, no les queda otra, el divorcio en la mentalidad de confeccionar la plantilla se hace evidente en los futbolistas que están llegando, los que están saliendo y los que quedan por salir. El director deportivo ha puesto toda la carne en el asador en jugadores de su confianza, pero que no lo son tanto de la de su entrenador, con el que ya ha chocado frontalmente varias veces este verano.

Que la sangre no esté llegando al río se debe fundamentalmente a motivos hasta cierto punto lógicos. El primero y más importante es el Cádiz CF, empresa que paga a ambos. La responsabilidad de uno y otro con el club es tan sagrada y queda patente en cada acción de cada uno. Ambos no quieren más que lo mejor para la entidad aunque al fin quieran llegar por diferentes caminos. Y es ahí donde surgen los problemas.

El ascenso del filial le ha servido a Arias para adelgazar la plantilla, que ya ha dicho en repetidas oportunidades que la quiere cerrar en 22 jugadores. Esto, hasta cierto punto, debería ser coherente, pero Cervera ha declarado que desearía tener a dos jugadores, se entiende que profesionales, por puesto. No será así.

Otro cruce divergente entre el banquillo y los despachos es la situación enconada de Brian Oliván. El club no quiere regalarlo como es normal trsa pagar por él medio kilo y Cervera no lo quiere en la plantilla. No solo eso. Si el catalán se va, el técnico quiere a otro lateral zurdo, pero Arias le dice que no, que no vendrá otro y que tendrá que conformarse con la que ya tiene o si no, echar mano del filial.

La situación en la defensa también trae problemas de miras. Desde el club se confía ciegamente en Sergio Sánchez como un potencial importante del equipo y, a la vista está, para Cervera no lo es. Es más, ahora mismo el central catalán es el quinto central de la plantilla por detrás de Marcos Mauro, al que Arias intenta buscarle una salida para que no haya ‘overbooking’ en el eje de la defensa.

Las bandas es otro tema de debate muy comprometido cada vez que se pone sobre la mesa. Por un lado, Cervera ha visto salir a Jairo, Nico Hidalgo, Aitor y tantos otros y se ha quedado solo con Salvi como extremo puro. Por no tener, no tiene de momento ni a un zurdo. Muy lejos de sus expectativas de contar, como estos tres años atrás, con cuatro extremos, su petición. Este año tampoco será así. El director deportivo se ha comprometido a traerle un extremo zurdo y pare usted de contar. Y en ausencia de ellos, que tire -como lo está siendo- de interiores como Perea o Jurado.

Donde no hay discusión es en el tema del delantero, pues ambos desean al Choco Lozano, si bien Cervera no se explica muy bien que no se haya hecho el esfuerzo económico más importante por el hombre que debe marcar los goles. Desde el Girona piden dinero por el hondureño, que por otra parte está deseando jugar en Carranza. De momento, Arias sigue negociando con su colega Quique Cárcel, que tras firmar a Gallar ya se ha olvidado de meter en la operación a Salvi.

El 2 de septiembre es el cierre de mercado y aún quedan días para mejorar la plantilla de Cervera, que ya ha dejado claro que él está hablando mucho con Arias, pero que está siendo él el que está decidiendo tal y como se está comprobando.