Álvaro Cervera, en un entrenamiento en El Rosal.
Álvaro Cervera, en un entrenamiento en El Rosal.

Cádiz CF

La cuenta atrás ya ha empezado para Cervera

El técnico tensa la cuerda con un discurso que no gusta en las altas esferas del club

Por  19:19 h.

La mala imagen del Cádiz CF ante Oviedo y Rayo, unido a los mensajes del técnico, hacen que un posible ‘ultimátum’ se acerque pese a la prontitud en el tiempo. Porque esas cositas se huelen, se palpan en el ambiente. Y lo que se intuye es que a Cervera ya se le ha puesto la cuenta atrás a pesar de ser el creador del último y milagroso ascenso.

Las dos últimas derrotas, unidas a la desastrosa imagen del equipo amarillo, han acelerado un proceso que, además, se presagiaba desde hace mucho tiempo. Porque conocido es que Álvaro Cervera no es de la cuerda de Pina. Para empezar, el actual entrenador del Cádiz CF fue fichado por Manuel Vizcaíno en plena guerra entre el mandatario sevillano y el entonces presidente del Granada. Y para acabar, porque hay ciertos detalles que no se escapan a cualquier observador. Ciertos detalles que no hacen mejorar la visión que Pina y Cordero puedan tener de Álvaro Cervera sino todo lo contrario.

Como no podía ser de otro modo, Cervera fue renovado automáticamente una vez que se consigue el milagro del ascenso en el Rico Pérez de Alicante. Entonces, esa misma noche en la fiesta organizada por Quique Pina, el entrenador nacido en Guinea ya asume que su figura de hacedor de milagros no lo quedaba otra que tender a erosionarse.

Sobre el césped del Rico Pérez, en plena alegría, ya comenta con frialdad que a partir de ahí todo lo malo le está por llegar. Por descontado que para él, sentirse y ser entrenador del Cádiz CF es todo un orgullo al que no renunciará jamás, pero de la misma forma entiende que su estilo de fútbol no siempre se entiende ni en la grada, ni en las distintas directivas.

Y sabe de lo que habla. Sin ir más lejos, en Tenerife pasó de héroe a villano. Cervera hizo retornar al conjunto chicharrero a Segunda División tras una brillante temporada en el pozo, lo mantuvo en Segunda al año siguiente y fue en su tercera campaña cuando fui destituido en febrero tras una serie de malos resultados que le llevaron a ser diana las críticas e incluso a ser custodiado por la policía en los partidos en el Heliodoro Rodríguez López.

En aquel año en las Islas Afortunadas, a Cervera se le tachó de ‘amarrategui’ y hasta tuvo varios enfrentamientos con la prensa, algo que extraña mucho por estos lares dado el talante tranquilo y relajado que está teniendo tras los malos resultados y las críticas que está comenzando a recibir.

Cervera, en Tenerife, demostró ser el mismo muro que está siendo en el Cádiz CF. El técnico nacido en Guinea no se bajó del burro y su obcecación por la misma forma de jugar pese a la mala dinámica le acabó costando el puesto. Una situación que comienza a parecerse a la actual en el Cádiz CF. Y no por el sistema en sí, que también, sino por los mensajes que día tras día repite.

Porque son varias las principales advertencias que se les está haciendo desde el entorno y a las que está haciendo oídos sordos pese a entender la crítica. Además, su discurso no cambia. Y para ellos usa unos argumentos que deben molestar a los dirigentes ya que en apenas un mes de competición se ha quejado veladamente de la plantilla que tiene.

Mensajes velados a la directiva

La primera vez que soltó un mensaje, de los muchos que ha enviado, fue para añorar un especialista a balón parado. Aunque pudiera parecer que su hombre era Brian por lo que se vio en las primeras jornadas, para esta suerte ya han pasado otros jugadores como Abel Gómez o Dani Güiza.

Algo más tarde también dejó caer que no tiene centrales como para comenzar a hacer un fútbol de toque ya que, como señaló tras perder ante el Oviedo, «Aridane y Servando son dos buenos defensas pero que sacar el balón jugado no es su fuerte». Otra más.

Pero si hay un argumento que escuece en el entorno y en la directiva es la repetición constante de que este Cádiz CF solo puede jugar a la forma en la que le dio el ascenso, es decir, replegarse atrás todos muy juntitos y salir a la contra aprovechando la velocidad de las bandas y el acierto rematador de Ortuño: el conocido como el plan A. Más allá de que pueda tener o no razón en sus consideraciones, lo cierto es que escucharle decir jornada tras jornada que la mejor y casi que única alternativa del equipo es jugar como se está haciendo no es más que dar una excusa más de peso a los dirigentes (Pina y Cordero, sobre todo) que ya de por sí desconfían de su método.

Y por último y por si ni fuera poco, a raíz de la goleada en Vallecas, Cervera aceptó la crítica de que su equipo es muy vulgar si no juega al límite. Un nuevo ‘tirito’ más a los responsables de hacer una plantilla que no ha llegado al nivel esperado por su entrenador.