José Mari forzó la quinta tarjeta amarilla a sabiendas de que se perderá un mes de competición.
José Mari forzó la quinta tarjeta amarilla a sabiendas de que se perderá un mes de competición.

Cádiz CF

José Mari se despidió de 2016

El mediocentro forzó la tarjeta a sabiendas de que le queda por delante un mes en el dique seco

Por  20:31 h.

Muchos lo vieron muy claro. Es más, seguro que todos aquellos que llevan a pies juntillas las estadísticas de su equipo, el Cádiz CF, le dirían al de al lado de su asiento en la grada (o del sofá de su casa) que José Mari había pactado con su entrenador forzar la tarjeta amarilla, la que suponía la quinta en su cuenta y, por consiguiente, la sanción que le impedía jugar ante el Córdoba el próximo 11 de diciembre.

Estaban en lo cierto, pero no del todo. La tarjeta no se forzó por forzarse y evitarse solo el desplazamiento a Córdoba y así poder recibir la semana siguiente al Sevilla Atlético en Carranza en el duelo que echará el telón al milagroso año 2016. No, la tarjeta suponía que había una causa mayor, una lesión, unas molestias que entrenador y jugador ya advertían y que sabían que tarde o temprano debería dar la cara. Y la dio.

Porque la airada reacción de José Mari ante un leve encontronazo con el sevillano Juan Muñoz no era normal. Estaba desatado… hasta que vio la amarilla y se calmó. La siguiente jugada pasó y, acto seguido, el cartelón de su equipo anunciaba que el dorsal 6 del Cádiz CF debía dejar el campo para que entrase Eddy. Recogió los aplausos de su afición, dio las gracias y se despidió de 2016.

José Mari jugó el pasado sábado ante el Zaragoza su último encuentro del año. Quizás, antes del partido, ya lo sabía. Solo él conoce su dolor y solo él sabe cuando es mejor parar. Las molestias del jugador roteño las viene padeciendo desde hace un tiempo aunque más o menos ha estado esquivando el dolor de una manera u otra. Hasta que por fin ha llegado el momento de parar aprovechando el parón navideño.

No hace falta decir que la profesionalidad de José Mari está de sobra probada. Llegó al Cádiz CF sin equipo, sin competir y eso le pasó factura. Firmó por el conjunto gaditano el 16 de agosto, a una semana del comienzo liguero. Además, el roteño, de 28 años, arrastraba unas molestias en el abductor que le dejaban jugar, pero no competir como él desea hacerlo cada vez que salta a un campo con uniforme oficial. De hecho, y ante los malos resultados del equipo, los medios de comunicación comenzaron a impacientarse con la situación de un jugador que entrenaba aparentemente con normalidad pero que al llegar el fin de semana quedaba fuera de la lista de convocados. “José Mari me dice que está bien, que podría jugar, pero que siente que corre el riesgo de romperse en cualquier momento porque no está del todo confiado y recuperado. Prefiero esperarlo”, decía Álvaro Cervera para contestar a esa presión. El gaditano no mentía.

Su debut llegó en Vallecas. José Mari jugó los minutos de la basura, con un 3-0 ya en el marcador, pero que para él fueron gloria. La semana siguiente ya entró en el once ante el Girona y el Cádiz CF encarriló siete partidos sin perder hasta la derrota de la semana pasada en Tarragona. La experiencia que ya atesora, unida a su honestidad profesional, le han hecho equilibrar de la mejor manera posible su lesión y ha creído conveniente detenerse a dos semanas de Navidad para minimizar los daños en un equipo que lo necesita tanto o más que los goles de Ortuño.

José Mari ha exprimido hasta el final todo lo que ha podido. Sabe que para que lo suyo se arregle debe pasar por quirófano. Por eso mismo esta semana será operado y comenzará cuanto antes su rehabilitación para poder engancharse al equipo en enero. Se perderá alrededor de un mes de competición. Eso sí, antes ha llegado al límite de lo que tenía. De entrada, deja al equipo a un punto de los 25, la mitad de los 50 necesarios para salvarse y con cuatro encuentros aún para acabar la primera vuelta. Ha estado sumando tarjetas partido tras partido con la idea de volver totalmente limpio. Y así lo hará tras forzar la quinta cartulina ante el Zaragoza. Porque José Mari forzó la tarjeta en clara señal de que había llegado el momento de frenar la máquina, cuando la victoria ante su exequipo estaba completamente encarrilada y los tres puntitos ya iban camino del bolsillo del Cádiz CF. Su gestión de la situación ha sido todo un éxito.

Se fue ayer y ya se le echa de menos.