El central bonaerense es feliz en Cádiz.
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Cádiz CF

(II Parte) «El Cádiz CF ha sido la puerta al fútbol que veía en la tele de pequeño»

El central argentino Marcos Mauro asegura que decidió vestir de amarillo «para vivir lo que se vive aquí»

Por  11:30 h.

Marcos Mauro vive su segunda temporada en el Cádiz CF, club al que llegó movido por la motivación que despierta un club con un estadio lleno de sentimientos, esos mismos que tiraron de él para aceptar la oferta de Juan Carlos Cordero por delante de otras más sustanciosas, pero que encerraban menos pasión de la que él siente cada vez que pisa el césped del Ramón de Carranza.

A sus 27 años y con un año más de contrato, no olvida que se encuentra en un momento clave en su carrera para darle a su vida el contrato importante al que todo futbolista aspira. Sin embargo, cauto y prudente, asegura que todo está en manos de su representante y que mientras él rinda como es debido en el campo lo uno irá ligado a lo otro.

-¿Cómo afronta su segunda temporada en el Ramón de Carranza?

-Bien, con normalidad sobre todo. El año pasado fue para mí una prueba exigente después de todo lo que me costó llegar al fútbol profesional. El Cádiz CF me brindó la oportunidad y para mí era y es un reto importante. Este año intento asentarme más en lo que es el equipo y la categoría, y sumar los máximos de minutos posibles.

-Comienza la temporada, la presente y la pasada, como un central de relleno sobre el papel, pero suele acabarla como uno de los que más minutos juega del eje de la zaga. 

-Puede ser, pero pienso que tenemos una competitividad muy buena y alta en el eje de la zaga. Siempre me ha costado entrar pero cuando lo he hecho es porque he trabajado al máximo en los entrenamientos y he aprovechado la oportunidad. Creo que también el míster se ha portado bien y me ha dado más minutos.

-¿Qué le aporta Sergio Sánchez?

-Cuando fichó ya sabíamos que era un central con mucha experiencia en la elite (Champions, Primera) y que nos iba a ayudar mucho a crecer tanto dentro como fuera del campo.

-Su otra ‘competencia’ es Kecojevic. ¿Qué destaca de él y qué diferencia hay entre jugar con uno y con otro?

Son bastante diferentes sus perfiles aunque ambos son muy fiables. Me fijo mucho en ellos pero son dos polos opuestos. Sergio puede ser más de sangre caliente, de ir a todas las disputas, de protestar y luchar todo mientras que ‘Keco’ , dentro de la sobriedad que él da, es una persona muy inteligente, fiable y que sabes que casi nunca va a perder un duelo. Te da mucha seguridad de tenerlo al lado.

-Y si tuviese que definirse, ¿cómo lo haría? ¿Se ve una mezcla de la frialdad de Kecojevic con el temperamento de Sergio o va por libre?

-Pues lo que me gusta es tener un poco de los dos perfiles. A medida que voy sumando más minutos intento ser más inteligente que impulsivo. Saber cuándo hay que salir a por un balón o no, medir esos tiempos porque la finalidad de un defensa al final es que no te hagan ocasiones y defender tu portería. Muchas veces hay que pensar más las acciones.

-¿Cómo era de pequeño jugando, qué perfil tenía en los potreros argentinos, era canchero y la cantera del Villarreal le moldeó el carácter…?

-Cambié un montón aunque siempre fui defensa. Aunque a día de hoy soy el resultado de muchas cosas que me han pasado a nivel fubolístico. Pasar por una cantera como la del Villarreal, donde se trata muy bien el balón siempre beneficia poder adaptarse a ese juego. Y es verdad que de pequeño llegaba de muy abajo donde, digamos, la táctica y la técnica brillaban por su ausencia. Como de pequeño siempre me vieron alto desde los cinco años me dijeron que empezara de defensa y tuve la suerte de que siempre me gustó y nunca tuve un ‘pero’. Siempre me gustó defender, lo vivo, me gusta ganar un duelo, saltar de cabeza y ganarla y no tengo ninguna envidia de lo que sienten los delanteros cuando marcan un gol porque yo lo siento de otra forma.

-Pasó por la cantera del Villarreal donde coincidió con jugadores como Rodri (Atlético), Iván Alejo (Getafe), Alfonso Pedraza y Morlanes (Villarreal), Leo Suárez (Valladolid). Es decir, jugadores todos que ahora están en Primera. ¿Son referentes en su carrera?

-Se podía ver y saber que jugadores, por ejemplo como Rodri o Leo Suárez, pronto darían el paso a Primera porque incluso viéndolos en Segunda B y en un filial se veía la proyección que tenía. Hacían gestos que yo no había visto en mi vida. Por ejemplo, Rodri tocaba y pasaba sin necesidad de levantar la cabeza porque sabía donde estaba el compañero. Y la calidad de Leo era tremenda. Para mí es un reto llegar a donde han llegado esos compañeros, pero igual me cuesta un poco más y quizás llegue un poco más tarde.

-Llegó al Cádiz CF sin esa presión de ser el fichaje estrella. ¿Le va bien ese rol?

-Hay distintas formas de verlo. Hay jugadores que les gusta llegar con ese papel de protagonista y con el que se sienten cómodos, y otros a los que le gusta no tener nada que perder. A mí, la verdad, ambas situaciones me resultan indiferentes. Yo quería venir para demostrar lo que puedo hacer con los minutos que me dieran y estoy teniendo suerte.

-¿Cómo fue su fichaje por el Cádiz CF?

-Yo estuve en el Villarreal B dos años y al finalizar el primero ya puedo salir al fútbol profesional, pero prefiero seguir en el filial porque disfrutaba mucho y apreciaba también todas las comodidades que tienen allí; era como estar en Primera pero militando en Segunda B. El primer año nos quedamos a un pasito del ascenso con Paco López (actual técnico del Levante) como entrenador.

Una vez cumplida mi etapa allí me siento preparado para dar el salto y me llegan bastantes ofertas de Segunda y en el último momento me llama al Cádiz CF por mediación de Juan Carlos Cordero. No me ofrece las condiciones que sí me daban otros equipos, pero decido venir al Cádiz CF porque quería vivir lo que se vive aquí en el campo. Yo había jugado en el Grupo IV de la Segunda B (La Roda) y sabía lo que se vivía aquí los domingos, así que quería sentir esa presión para bien y para mal. Era una oportunidad que había que vivirla. Y estoy bastante contento con esa decisión.

-De aquel Cádiz CF al que se enfrenta en Segunda B al actual, ¿qué ve que ha cambiado en el club?

-Muchísimo, aunque en ese momento que me enfrenté a él se notaba que era uno de los históricos de la categoría (0-0 en Carranza con Antonio Calderón en el banquillo gaditano) y todo el mundo quería jugar contra el Cádiz CF. De entonces a ahora ha crecido muchísimo, se ha profesionalizado mucho y ese ascenso que logró es lo mejor que le pudo pasar tanto a nivel de club como de cantera, de afición y de estadio. Y va a seguir creciendo para asentarse mucho más de lo que está.

-¿Lo ve capacitado para el ascenso a Primera?

-Me gusta ser cauto, pero es verdad que ves las sensaciones y todos los pasos que se están dando y pienso que se están dando en la dirección correcta y siempre dentro de una estabilidad y de unos parámetros fiables. El equipo va para delante en lo deportivo y en lo económico.

¿Cómo le afecta al vestuario la guerra entre Pina y Vizcaíno?

Nunca nos ha afectado. Son problemas que no nos incumben y nos mantenemos alejados de ello.

-Otro año más, los meses de noviembre y diciembre han vuelto a relanzar al equipo. Está claro que ha dejado de ser una coincidencia para convertirse en un dato fehaciente. ¿Qué secreto se da para que año tras año el Cádz CF experimente este lanzamiento en su rendimiento?

-El equipo coge esa racha después de una racha mala, donde nos hacemos más fuerte en el tema de unión de vestuario, de intentar aceptar las críticas que siempre hay en los equipos grandes y cuando se consigue salir de ese bloqueo, de esos malos resultados, el equipo pega un acelerón bastante comprensible. Pasó el año pasado después de siete partidos sin ganar y lo hicimos en Almería. En esta temporada pasó igual después de empatar en casa ante el Sporting. El equipo tenía muchas ganas de que le salieran las cosas y eso puede ser una de las claves.

-¿Cómo lleva el vestuario esas dudas que hay en el entorno cuando hay crisis de resultados?

-Nos han caído críticas a todos y lo sabemos porque muchas veces nosotros mismos estamos de acuerdo con ellas porque somos autocríticos. Sabemos cuando hemos hecho un mal partido porque nos vamos mal a casa. Hay algunos que leen lo que se escribe y otros no. Pienso que a todo esto hay que darle normalidad porque en los momentos malos hay críticas y en los buenos hay halagos, que tampoco son buenos. Pienso que uno mismo tiene que estar seguro de sí mismo para intentar que nada de lo anterior afecte. Sé cómo juego, sé de lo que soy capaz e intento que nada me afecte.

-¿Qué significa el Cádiz CF para usted?

La puerta al fútbol profesional y diría que también ha sido la puerta a lo que yo veía en la tele de pequeño y a ese mundo del fútbol, con esos estadios llenos, la hinchada cantando y ayudando al equipo. Jugar de local en Carranza es un añadido que los futbolistas valoramos. No conozco a ningún jugador que firme por el Cádiz CF que antes de hacerlo no haya mirado o consultado lo que se vive en este estadio y con esta gente. Es una baza a favor para nosotros.

-Le gusta pasear por Cádiz CF, empaparse de su historia, de su gente…

-No vivo en Cádiz pero me gusta mucho pasear por sus calles con mi pareja. Tengo a mucha gente que me aconseja adónde ir, qué conocer; me gusta mucho la plaza San Antonio ahora en Navidad. Es una ciudad lo que viene siendo pequeña pero que tiene historia, un casco histórico bonito y playa.

-Portó el brazalete de capitán en la Copa del Rey ante el Espanyol durante el partido de vuelta. ¿Qué se siente llevándolo?

-Fue algo bonito porque yo me siento muy querido dentro del vestuario. Siento que la gente me aprecia y me quiere, así que llevarlo me hace comprender de debo seguir dando pasos hacia delante y, más que nada, también sentir el peso del club y la historia que tiene. Muchos amigos que vieron el partido por la tele me mandaron mensajes felicitándome con palabras como ‘mira donde has llegado, capitán del Cádiz CF…’ y eso siempre es un orgullo después de los grandes capitanes que tengo por delante (Servando, Cifuentes y José Mari).

-Le queda un año de contrato. Tiene 27, la edad dulce del futbolista y a su vez el tiempo clave en el que un profesional debe intentar firmar el contrato de su vida. ¿Cómo van las negociaciones para la ampliación de contrato y el incremento económico?

-Si digo la verdad, no estoy muy centrado en eso, pero es cierto que con Juan Carlos Cordero, una vez finalizada la temporada, él vio que había rendido bien y me habló de una mejora del contrato, pero como sabemos ya todo ha cambiado de una forma repentina. Ha entrada gente nueva y ahora con Óscar Arias creo que mis agentes están hablando sin problemas con él y no sé mucho más la verdad. Yo pienso en lo deportivo que es lo que siempre a mí me va a dar puntos.

-Peor y mejor momento en el Cádiz CF

-El año pasado me sentí muy bien. Física y deportivamente lo estaba disfrutando muchísimo y este año, después de la primera racha irregular que tuvimos, he vuelto a encontrarme muy bien, quizás estoy en mi mejor momento. Aquel gol en Córdoba (el del 1-2 que allanaba el camino para la victoria en el Nuevo Arcángel) puede resumir ese mejor momento. Lo celebré con rabia porque me sacó muchas cosas que tenía dentro. El año pasado siempre hablaba con los compañeros que intentaba convertir y no tuve la suerte; en Córdoba me quité esa espina.

En cuanto al peor, que siempre suele ir acorde al del equipo, esa racha tan irregular que tuvimos me ayudó para avanzar y crecer como jugador para manejar un poco la presión. El quedarnos fuera del ‘play off’ en Granada me dolió mucho por no culminar la temporada como pensé que podríamos haberlo hecho en lo que era mi primer año en Segunda. Eso dolió en el colectivo, pero a nivel personal no olvido el que puede ser mi peor momento, unido a la mala racha del equipo. Fue en el estadio del Numancia, donde soy consciente que cometí dos errores. Me sentí muy dolido.