Guille Abascal formó parte de la dirección deportiva del Cádiz CF. Foto: Cádiz CF.
Guille Abascal formó parte de la dirección deportiva del Cádiz CF. Foto: Cádiz CF.

CÁDIZ CF

Guille Abascal, un ‘enfermo del balón’ con pasado cadista

El joven técnico del filial del Ascoli formó parte de la dirección deportiva del Cádiz CF, siendo el gran valedor de la llegada de Rhyner al Ramón de Carranza

Por  10:00 h.

Pocos entrenadores tienen el privilegio de haber vivido a tan temprana edad lo que el trianero Guillermo Abascal ha tenido el gusto de paladear. Nacido en Sevilla en 1989, este joven técnico, al que han asociado por su precocidad a nombres como los de Julian Nagelsmann o Domenico Tedesco, vive actualmente una nueva experiencia. El destino le ha dado la oportunidad de entrenar en Ascoli, un municipio del centro de Italia situado a unos 200 kilómetros de Roma, la capital trasalpina.

En su primera experiencia en Italia, Guille Abascal se encuentra al frente del filial del Ascoli Calcio 1898. Lo hace en la segunda categoría juvenil del campeonato nacional. A fin de cuentas, una oportunidad «tan interesante como irrechazable» que le llegó tras formar parte de la dirección deportiva del Cádiz CF.

Pero su historia ya venía de lejos. Del césped pasó a ver el fútbol desde otra perspectiva tras pasar por el Sevilla FC (colaboró con el cuerpo técnico de Unai Emery durante su etapa en el Ramón Sánchez Pizjuán) antes de marcharse al Chiasso, club de la Segunda División de Suiza, donde continuó con su formación. Y de ahí al Lugano, en la Primera helvética, donde siguió forjando su sueño antes de acudir a Cádiz tras la llamada de Óscar Arias.

Meses después de su marcha a Italia, Guille Abascal se sincera en LA VOZ y CANAL AMARILLO. «Para mí ha sido una de las decisiones más difíciles que he tomado en mi vida. Y lo digo así porque el gaditano nace donde le da la gana. Y yo, además de sevillano, también me siento gaditano», señala este enamorado de Cádiz, su estilo de vida y su Carnaval.

«Esta oportunidad me llegó porque hace dos años decidí irme a Suiza. Salí de la zona de confort cuando estaba en el Sevilla FC para conocer el fútbol fuera de España. El director deportivo del Ascoli me conocía porque fue a ver varias veces al Lugano. Hay dos jugadores en el primer equipo que estaban conmigo en el Lugano también y a otro que tuve en el Chiasso. Él se quedó con ganas de tenerme en su proyecto y cuando se ha dado la oportunidad, me ha traído a Italia», señaló días antes en ‘ABC Sevilla’. Y añade: «No podía decir que no. En Cádiz me he sentido muy querido y valorado, centrándome en el mercado internacional y europeo, pero ahora quería entrenar y, con todo el dolor de mi corazón por dejar Cádiz, acepté la propuesta. Yo también quería entrenar. A veces lo pasaba mal por eso y también soy joven para emprender estas aventuras en un fútbol como el Calcio en el que ahora no hay entrenadores españoles, con una cultura balompédica diferente. Sinceramente, no me arrepiento de la opción elegida».

De su nuevo hogar destaca que «es una ciudad pequeña. Sólo tiene 45.000 habitantes. Está a 20 minutos de la montaña y a otros 20 minutos del mar. Tiene un centro histórico muy antiguo, agradable y con mucho espacio para pasear, donde se vive mucho el fútbol, con mucha pasión. De hecho, unos 8.000 espectadores suelen ir al estadio para ver al primer equipo».

La apuesta por Rhyner

Durante el tiempo que Guille Abascal estuvo en la entidad cadista varios fueron los jugadores que siguió de cerca. Y alguno, desconocido por aquel entonces, recaló en La Tacita de Plata. No hay más que mirar al suizo-peruano Rhyner. «Cuando estuve en el Lugano, él debutó con 20 años en el Grasshoppers en Primera. Fue rival nuestro y me llamó la atención», señala. Y añade: «Es cierto que la de Suiza no es una Liga tan competitiva como la Segunda en España, que es de las mejores europeas. Pero Rhyner tiene recorrido, físico y salida de balón».

A la hora de analizar al central del Cádiz CF, Guille Abascal detalla: «Es un central zurdo, de buena talla, rápido y con buena salida de balón. Al Cádiz CF como equipo le hacía falta de ese perfil. Valorando roles y mercados se lo propuse a Óscar Arias y Manolo Vizcaíno. Además, Rhyner terminaba contrato y, aunque tenía muy buenas ofertas, su representante tenía buena relación y decidió dar este salto de calidad y jugar en España».

La reacción del defensa fue contundente desde el primer momento. «Para él, de familia peruana, era un sueño ir al Cádiz CF. Yo le enseñé los vídeos de la afición de Carranza y dos o tres fotos de la ciudad, y entonces me dijo claramente que era la mejor opción, con un gran proyecto de futuro», sentencia.

Bien es cierto que a día de hoy no es indiscutible en este Cádiz CF en el que centrales como Cala y Fali llevan la voz cantante. «Su titularidad depende de la decisión del míster. Es decisión de Alvaro Cervera, que apuesta por la seguridad, madurez, veteranía, el carácter y la gran comunicación de Cala y Fali, pero a Rhyner puede llegarle su momento», apunta. Y avisa: «A sus 23 años es joven y necesita un lógico periodo de adaptación. Tiene esa punta de velocidad, cambio de orientación del juego, marca goles a balón parado en córners y faltas laterales en la que llega bien al primer y al segundo palo. Y además es bastante dinámico. Si se adapta y le dan oportunidades puede crecer y ser importante en el futuro. Yo lo he visto mejor en los últimos encuentros, aunque las lesiones iniciales y la expulsión en Fuenlabrada jugaron en su contra».

Y no duda en añadir: Me recuerda a lo mismo que sucedió con ‘Pacha’ Espino la temporada pasada. Son futbolistas que necesitan periodos de adaptación, pero están en buenas manos y con compañeros de altísimo nivel. Seguro que llega su momento y, además, el Cádiz CF mejora en competitividad interna».

Bien es cierto que al llegar se afirmó que también podía ser lateral izquierdo, opción que pronto descartó Álvaro Cervera durante la pretemporada. Mientras, Abascal deja caer su opinión: «Yo lo veo más aprovechable con una defensa de tres centrales, pero también es cierto que el sistema de este Cádiz CF es diferente».

Las opciones del mercado

A pocos días para el cierre del mercado de invierno, y perfecto conocedor de la plantilla del Cádiz CF, Guille Abascal apunta lo que puede hacer falta para afrontar el segundo tramo de la temporada con opciones de hacer historia. «En la línea de tres cuartos hace falta algo diferente a Alejo y Salvi. Quizá falta algo en banda izquierda que llegue al fondo y desequilibre. Más chispa y dribbling. Y eso que Perea lo está haciendo fenomenal, pero supondría una alternativa diferente para determinados encuentros».

En cuanto al primero en llegar destaca: «La incorporación de Pombo es un acierto. Es un futbolista diferente, con velocidad y cambio de ritmo. Y además su llegada hace que la plantilla sea todavía más competitiva de lo que ya era».

Y sobre la posible llegada de un delantero, que también está a la orden del día, Guille Abascal apostilla: «El Cádiz CF ha tenido delanteros buenos en las últimas temporadas, pero en este modelo son muchos los jugadores que marcan, no sólo el ariete. El equipo tiene delanteros clásicos de Segunda como ‘Choco’ Lozano y Nano Mesa. Son jugadores de movimientos, de espacios, pero quizá no son ‘killers’ al uso. No creo que sea una preocupación tan grande para el director deportivo».

Un punto de vista que da desde la asombrosa madurez de su treintena de años. Y es que, si algo tiene claro este joven entrenador hispalense es que nunca hay que olvidar a aquellos que te ayudaron. «Agradezco enormemente la confianza que Manolo Vizcaíno y Óscar Arias depositaron en mí. Ahora me recomendaron entrenar, aprender y adquirir conocimientos porque soy joven. Pero espero algún día volver con el Cádiz CF en Primera. Sería buena señal, ya que siempre me he sentido bien allí, pero tenía la obligación de no parar mi carrera como entrenador».

Palabra de un canterano culé que compartió vestuario con Jordi Alba o Bojan Krkic, principal ‘culpable’ de su llegada a Nervión. Allí decidió colgar las botas antes de cumplir los 20 años. Ahí nacía un entrenador que siempre fue un ‘enfermo’ de una bendita ‘droga’ llamada fútbol.