CÁDIZ CF

Extremadura-Cádiz CF (2-1): De morder el polvo a hundirse en el barro

Triste derrota de un Cádiz CF en descenso, que se deja remontar por el colista en dos minutos y exige la toma de decisiones

Por  20:28 h.
Extremadura
2
Cádiz
1
UD Extremadura: Álvaro Fernández, Álex Díez, Aitor, Íñigo López, Pomares, Valverde (Álvaro, 71'), Roberto Olabe (Pardo, 78'), Gio Zarfino, Chuli (Diego Capel, 66'), Enric Gallego y Rennella.
Cádiz CF: Cifuentes, Correa (Aketxe, 68'), Kecojevic, Edu Ramos, Matos (Carrillo, 78'), Garrido, José Mari, Álex Fernández, Agra (Jairo, 59'), Manu Vallejo y Lekic.
Goles: 0-1: Kecojevic, (28'); 1-1: Enric Gallego (56'). 2-1: Gio Zarfino (58').
Árbitro: Ávalos Barrera (comité catalán). Tarjeta amarilla a Matos, Manu Vallejo, Matos, Enzo Renella, Enric Gallego, Diego Capel, Garrido, Kecojevic, Álex Fernández, Aitor y Lekic.
Incidencias: Partido jugado en el Francisco de la Hera. 11-023 especctadores en el Día de la Hispanidad.

¿Recuerdan ese Cádiz CF lanzado en la dinámica victoriosa que ganaba casi sin querer y marcaba goles hasta con el pompis? Pues se le ha dado la vuelta al calcetín. Como un parapentista en el aire, ha tomado la inercia negativa y se va estrellando con cada saliente que encuentre a su paso. Ya puede jugar mal, regular, e incluso bien, que siempre acaba por los suelos, mordiendo el polvo, arrugando la frente.

Tristeza. Una tristeza desconocida en los últimos dos años, desde que el ascenso de Alicante fulminaba de un plumazo la cara trágica de este club en la última década. Una tristeza que puede ser (o no) la antesala del drama primero, tragedia después. Momento crítico pues el cambio es absolutamente necesario.

Extrema y dura derrota. Por la forma y el fondo. El equipo amarillo vuelve a perder y sólo ha logrado una victoria en sus últimos quince desplazamientos en un 2018 nefasto, patético. Y ello pese a adelantarse en el marcador en un golpe de suerte, negándose a sentenciar de manera preocupante. En dos minutos terroríficos los guerreros (y algún maleducado) de Almendralejo pisoteaban a esa banda que desafina y da la nota. De manera impía, con mucho tiempo por delante para desenmascarar con toda su crudeza la temible imagen de una escuadra a la deriva. Ya en descenso al perder con el colista.

Y cambian los papeles. El balón ya no está sólo en el tejado de Cervera, sino que ahora de un pelotazo lo han lanzado al de Vizcaíno. Quería estar solo. Y ahora está más solo que nunca.

Un gol inesperado

La película del Francisco de la Hera cuenta con varios nombres propios. El primero el de Garrido, solución de urgencia. Cervera no le ofrecía un minuto más al reloj, el margen estaba cumplido. El míster se apoyaba en el de Barakaldo para fortalecer el grupo y así empezar a crecer, con un primer paso sólido. El escenario también lo exigía. El Extremadura asumía su rol inferior sobre el papel, con modestia, entregando la bola y apretando con intensidad a un Cádiz CF que movía bien el esférico con superioridad en la medular.

Con seguridad y orden, pero sin velocidad ni habilidad para romper líneas rivales. Las ausencias de Aketxe y Perea dificultaban la posibilidad de filtrar líneas en zona de tres cuartos, y en las alas el paso atrás ha sido terrible, por mucho que en Almendralejo acompañaran los carrileros. El cuadro gaditano ha pasado de Alvarito y Salvi, los puñales de la categoría, a Manu y Agra, cambiando a Ortuño o Barral por Lekic. Sumados los miedos por la escasez ofensiva y la ausencia de resultados positivos, se puede afirmar que es el equipo más tímido de la categoría. Y lo de tímido es un eufemismo como la Catedral de Cádiz.

Esa lacra futbolística y psicológica cambiaba gradualmente la tendencia del compromiso. Los azulgrana iniciaban sus acercamientos a la portería de Cifuentes, al que salvaba Matos en una acción rapidísima. Ese empuje presagiaba lo peor, pero el fútbol son detalles, y si cierto es que los amarillos están errando habitualmente en esos momentos claves, los extremeños aún pagan las novatadas en su estreno.

Un balón que caía con nieve, desde las alturas, lo descendía Lekic y provocaba la falta de Aitor no muy lejos del área. El centro templado de Álex lo cabeceaba Kecojevic en un pase-remate que moría sorpresivamente en el fondo de las mallas. El montenegrino aprovechaba el regalo al alimón de portero y defensores y adelantaba a los visitantes en el primer acercamiento.

Que el Cádiz CF no esté arriba es problema de juego y confección de plantilla. Pero que deambule por las profundidades es cuestión de la azotea, que cuando sopla el levante resulta dificilísimo limpiarla y aclararla. El gol actuaba como un manguerazo y refrescaba las ideas al mismo tiempo que empantanaba las extremeñas. Aprovechaba el aturdimiento del rival, aunque amagaba sin terminar de pegar. Manu pifiaba una opción clarísima tras asistencia de Matos y Agra se encontraba con el cancerbero en su disparo.

Una sensación agridulce impregnaba a los amarillos en su masticar, camino del intermedio. Victoria momentánea, fases de buen juego y recuperación de identidad, pero errores de esos que se penan en la definición.

Extremadura-Cádiz CF, segunda parte

El salto de vestuarios regresaba al Cádiz CF que se acababa de marchar, con otra oportunidad clara para Manu. Se atisbaba un talante ambicioso, si bien ‘ipso facto’ daba el pasito atrás y prefería guardarse unos metros más abajo y con el balón, mejor. Parecía imponer su veteranía y hasta rondaba el gol con un centro de Agra que no encontró el remate en Lekic.

Pero el fútbol es cuestión de detalles. Cuando mejor estaba… (dejavu) el Cádiz CF, un centro por la izquierda de Matos, como acostumbran los adversarios, lo atacaba Enric Gallego con un cabezazo lleno de potencia y de fe. Un tanto para empatar y dejar a futbolistas y aficionados gaditanos con el mismo rictus: cejas arqueadas, ojos abiertos de par en par y y el gesto absolutamente paralizado.

El tiempo no permitía ni siquiera cambiar la mueca para respirar. Un instante después, Cifuentes se estiraba para repeler una falta perfectamente lanzada pero nadie acudía al rechace a excepción de Zarfino, que con un toque burlaba al meta amarilla para voltear el marcador.

El nerviosismo se apoderaba del banquillo. Hasta cierto punto lógico. De poder sentenciar a naufragar en un par de minutos. El perro flaco y tal. Restaba media hora y Cervera tiraba de Jairo (regreso a casa) y Aketxe para salvar sus muebles. El canario arrancaba por derecha, con Álex como soporte tras la salida da Correa.

Matos abandonaba el campo por Carrillo, dejando un sistema de tres centrales (con Garrido junto a Keco y Edu) y Álex y Jairo por cada banda como carrileros. 20 minutos de impotencia absoluta (con penalti a Lekic no pitado), tiempo de sobra para comprender que este equipo se ha asomado al pozo y se ha metido en el fango.