Josep Pedrerol y Michael Robinson
Josep Pedrerol y Michael Robinson

Cádiz CF

El día que Robinson pasó a ser ‘el inglés de Cádiz’

Josep Pedrerol y Carmelo Navarro relatan como fue el idilio de Michael Robinson con la ciudad gaditana

Por  17:41 h.

Es complicado a veces explicar cómo una persona sin ninguna vinculación aparente con un lugar se enamora tanto de ese sitio y de su gente. Cosas que pasan y que se personifican en personajes como Michael Robinson.

Un flechazo o un amor a primera vista. Así podría definirse el estado de amor que este británico de Lecister, pero criado en Liverpool, sintió una tarde de 1987.

Por aquel entonces, el fútbol tenía más dosis de romanticismo que el actual, y seguramente ello ayudó para que un buen delantero inglés que había sido campeón de Europa llegara a Carranza en las filas de Osasuna.

Una historia de amor con su dosis de épica, que no puede faltar, y que le puso Manuel Irigoyen, quién si no. Una liguilla de la muerte que el expresidente amarillo se inventó para salvar a su Cádiz, y que además evitar el descenso cadista salvó también al propio Osasuna. Cosas del destino.

“Michael se enamora de Cádiz jugando un partido en Carranza, es allí cuando empieza su relación con el club y con la ciudad”, reconoce en ‘El Partidazo de COPE’ el presentador Josep Pedrerol, compañero de pantalla de Robinson en el mítico programa ‘El Día Después’.

Desde entonces y una vez que cambió el balón por el micrófono, el enamoramiento del jugador del Liverpool fue a más, asombrado por la forma de vida gaditana, por la afición cadista y por todo lo que sonaba a Cádiz. “Él quería adaptarse a la cultura española y por eso él siempre decía que quería ser de Cádiz y que se sentía gaditano”, añade Pedrerol, que insiste: “Si por aquel entonces Robinson hubiera tenido redes sociales habría sido algo tremendo, por entonces él era un icono en los campos de fútbol y era muy conocido a pesar que era alguien tímido”.

El fenómeno Michael Robinson fue a más en la radio y sobre todo en la pequeña pantalla donde siempre tenía un hueco para su Cádiz en los peores años del club tras el descenso en 1994 a Segunda B.

El ‘Beckenbauer de la Bahía’

Poco antes, el jugador cadista Carmelo Navarro ya había conocido a Robinson como jugador. “Jugué contra él antes de retirarse cuando ya empezó a tener problemas de rodilla”, recuerda el futbolista portuense. Un idilio entre ambos que trascendió a la pequeña pantalla pues Carmelo también formó parte del equipo de Canal +. “Me bautizó como el ‘Beckenbauer de la Bahía’, reconoce el exjugador entre risas.

“Me sentó de categoría el apodo, imagino que al que le sintió mal fue al alemán que como dice el Yuyu le pondrán el ‘Carmelo de Baviera'”, añade.

Carmelo tiene claro que el idilio del ‘inglés de Cádiz’ con su ciudad de adopción fue “un enamoramiento a primera vista. Él se lo dio a Cádiz y Cádiz se lo dio a él. Todo lo que una persona le gustaría tener lo encontró en Cádiz”, concluye.

Un historia y una relación de amor que se multiplicó una tarde de junio en Las Palmas y que quedó para la eternidad.