Oli celebra el gol en Chapín.
Oli celebra el gol en Chapín.

CÁDIZ CF

Un “chispazo” que simbolizó el ascenso de Chapín

Oli recuerda con cariño su gol en Jerez que valió para "cumplir un sueño y abrazarnos todos en una imagen grabada en la retina" del cadismo

Por  17:35 h.

Recordar el ascenso de Chapín es actualizar la imagen de Oli corriendo como un loco y alzando los brazos al aire perseguido por sus compañeros y una legión de cadista detrás que desbordaban uno de los fondos del estadio jerezano. Recordarlo solo eriza la piel. Y eso es precisamente lo primero que se le viene a la mente al protagonista de aquel día, Oli.

«Lo primero que se me viene a la memoria es como a todos. Esa imagen mía se me ha quedado en la retina porque representa mucho y se me ha quedado grabada para siempre porque simboliza el abrazo de todos, el cumplir un sueño. Ese chispazo del fotógrafo recoge a la perfección lo que se vivió ese día. Mis compañeros detrás y la curva y el fondo de Chapín llenos de cadistas. Fue increíble», recuerda el autor del gol que abrió las puertas de Primera aquel junio de 2005.

Aquel día cada cadista guarda en su memoria qué hizo desde que se levantó hasta que se acostó. Muchos gaditanos se echaron a la calle desde el mediodía para vivir los momentos previos de la mejor manera. La Plaza Mina era un mar amarillo que desembocó en la estación de tren. Todo era locura aquel día en Cádiz, pero para el goleador que la desató en Jerez todo fue tranquilidad hasta que se llegó al estadio.

«Aquel día lo pasé muy tranquilo. Víctor Espárrago nos dio la noche anterior libre y no nos concentramos porque prefirió que la pasáramos tranquilos en casa con nuestras familias. Y eso hice. El día del partido me fui a desayunar con mi padre, que vino con mi familia al partido ese fin de semana. Y lo hicimos en una cafetería de El Puerto donde yo solía desayunar. A las cuatro ya me fui a Carranza, donde nos habían citado para irnos a Chapín porque el partido creo que fue a las siete. Todo fue muy tranquilo», memoriza un profesional del fútbol con el que da gusto hablar de vivencias y recuerdos porque te los hace vivir quince años después. O mil.

Y en el autobús para el estadio del Xerez todo seguía siendo un remanso de paz, según cuenta Oli, que repasa el día como si lo tuviera apuntado en un bloc de notas. «Yo como futbolista la verdad que solía afrontar los partidos con tranquilidad, no era de ponerme nervioso en las horas previas. Y puedo decir que aquel equipo también lo afrontó con tranquilidad y mucha responsabilidad. Pero hubo un antes y un después», puntualiza el asturiano.

Pasarón marcó el camino

Ese pico pasó jornadas antes, en Pontevedra, donde el trencillla Arcas Piqueres se la formó al Cádiz CF, que empataba en Galicia de manera injusta, con la rabia desatada de Abraham Paz, que fue expulsado, y un gol del conjunto granate con falta incluida sobre Armando.

«Aquel partido fue clave en la entereza del equipo y en el modo de reaccionar. Arcas Piqueres nos formó un lío gordo, pero en ese viaje de vuelta en autobús decidimos hacer lo mejor. Porque en vez de caer en un hundimiento generalizado y centrarnos en nuestra rebeldía, nos conjuramos, y más que indignarnos con lo que había pasado en Pasarón decidimos tirar de orgullo y centrarnos en que quedaban dos partidos y que si los ganábamos seguiríamos dependiendo de nosotros mismos para subir. Y eso hicimos». Y vaya que lo hicieron porque a la jornada siguiente el Cádiz CF ganaba en Carranza al Terrasa y en la última daba el ‘Chapinazo’.

Pero todo ello se consiguió desde la mesura, tal y como indica Oli, que retoma la narración del día del ascenso para explicar lo que se vivió en ese autobús de camino al recinto deportivo jerezano. «Yo me senté en el autobús hacia Jerez junto a Michael Robinson y en ese viaje todo era tranquilidad y confianza. Y en parte era lógico porque ese equipo estaba formado por compañeros que llevaban jugando mucho tiempo juntos y por otros que ya llevábamos dos años. Éramos gente temperamental en el campo pero moderados en el vestuario. Gente como Abraham Paz, Armando, Roberto Suárez, Ramón de Quintana o yo, que estábamos bastante cuajados ya en el fútbol. Además teníamos mucha confianza en nosotros mismos. Teníamos un once que aún nos lo sabemos de memoria. La confianza era mucha porque el trabajo lo veníamos repitiendo jornada tras jornada».

De aquello ya ha pasado, y este año, aunque Oli ha estado trabajando en el Marino de Luanco no ha perdido detalle de lo que hacía el Cádiz CF de Cervera, al que le ve ciertas similutudes y al que no duda en felicitar por su trabajo. «Ascender no es nada fácil y mantenerse como lo han hecho todo el año arriba no es nada sencillo. Me recuerda de este Cádiz CF al nuestro eso mismo, la regularidad que han tenido para no moverse de arriba en toda la temporada».

También ha sufrido baches, «como lo sufrimos nosotros aunque en diferentes momentos», señala Oli. «Nosotros sufrimos un bache y generamos dudas en las dos primeras jornadas (que se perdió ante Eibar en Ipurúa y Lleida en casa) y ellos las han tenido en los partidos justo después del confinamiento. El parón no les ha venido bien pero al final han sabido recomponerse para demostrar que son el mejor equipo de la categoría. Todos los ascensos tienen su dificultad», incide el ovetense.

No duda en felicitar al Cádiz CF de Cervera por este logro, pero también se lo agradece por lo mucho que ha recordado estos días. «Seguramente también les habrá pasado a gente como Hugo Vaca, Pepe Mejías y demás jugadores que hayan conseguido un ascenso a Primera. Lo hablaba el otro día con Abraham Paz, que coincidía conmigo en alegrarse por este grupo de futbolistas que han ascendido porque, primero, lo merecen, pero también porque nos han hecho revivir nuestros momentos y sensaciones que vivimos. Sin duda, la pena será lo atípico de la celebración por esto de la pandemia y no será como lo que vivimos en Jerez», pero que le quiten lo ‘bailao’.