Chico Flores, actual jugador del Fuenlabrada.
Chico Flores, actual jugador del Fuenlabrada.

Cádiz CF

Chico Flores (Parte I): “Siempre he sido fiel con la gente que ha confiado en mí”

El gaditano, hoy en las filas del Fuenlabrada, hace un sincero repaso de su trayectoria antes de recibir al equipo de su vida

Por  17:50 h.

Seguramente no esté este domingo ante el Cádiz CF pero el gaditano y cadista Chico Flores hará todo lo posible porque Mere tenga la duda de convocarlo. “Me rompí el psoas días atrás y estoy entrenando ya. Confío en que las dos sesiones que me quedan me den para llegar al partido”, cuenta el defensa central de 32 años que comenzó dándole patadas al balón en la Barriada de La Paz antes de vestir las camisetas del Avante y el Olímpico.

Chico sabe lo que es venir del pozo y del barro. Puede que pertenezca a la última estirpe de jugadores que regresaba a su casa con heridas en las rodillas y el chándal ‘agujereao por to laos’ después de haberse tirado sobre el asfalto de las calles o, lo que era peor, sobre la tierra del mítico Complejo Pedro Fernández, donde comenzó a jugar con el Cádiz CF cadete.

-Cualquiera que le viera jugar en sus inicios en el Complejo podría pensar dos cosas. La primera, que viviría del fútbol. La segunda, que de no conseguirlo, acabaría mal. Al final se impuso su hambre por vivir del fútbol. 

-Eh… Puede llegar a tener razón… Desde joven he tenido siempre mucho carácter y mucha personalidad. Y sí, podría pasarme a veces de agresividad en el campo. Pero yo quería vivir de esto y tenia mucha ilusión. Quería llegar sí o sí.

-Se notaba, se notaba…

-Puede que así sea. Pero era normal. Cualquiera de mis vecinos de la Barriada puede decir que siempre se me veía por la calle detrás de un balón. Tenía claro que mi futuro era el fútbol. Yo vengo de un barrio humilde y sé lo que es jugar en el albero. Eso sí que era fútbol… De hecho, cuando llego al Cádiz CF Baldasano y le dio por fichar a tanto jugador de Primera yo le dije tanto a él como al director deportivo (Félix Carnero) que me daba igual a quien fichasen y quien viniera, que yo me quería quedar y que si dejaban lo conseguiría, pero les dio igual y me cedieron al Portuense después de una pretemporada en la que marqué muchos goles con el primer equipo.

Chico hizo hasta dos pretemporadas con el Cádiz CF (con Oli y García Remón) antes de ser cedido al Racing Portuense, desde donde llegó -también cedido- al Barcelona B de Guardiola y Tito Vilanova. Poco a poco se iba acercando su ruptura con un equipo al que sigue queriendo y le sigue deseando lo mejor. Pero antes vistió los colores del Cádiz CF B.

-¿Qué recuerdos guarda de tu etapa en el filial?

-Fue muy bonito. Recuerdo que yo era juvenil de primer año (había tres años en esa categoría) y destituyen al anterior entrenador y suben a Calderón. Quedaban unos diez partidos y el filial estaba a un paso del descenso a Primera Andaluza pero ganamos todos menos dos o tres encuentros. En mi debut, recuerdo que ganamos en Puerto Real gracias a un gol mío en Puerto Real. También marqué en el Cuvillo y varios más. Todo fue sobre ruedas y nos salvamos.

-Ya mostraba un fuerte temperamento siendo juvenil. De hecho, un acto de indisciplina casi que le cuesta no poder jugar por castigo y al final es Calderón el que da la cara y puede jugar para aportar al filial. Y es que, por lo que se recuerda, era tan capaz de discutir con un superior como de llevar un equipo de música para amenizar los viajes en autobús y en los vestuarios…

-Jejeje.. Bueno sí, se trataba de crear buen ambiente. Y en cuanto a lo otro, yo siempre he sido muy claro y he tenido mucha personalidad y no me ha gustado nunca callarme nada si creía que era injusto. Me ha ido bien así y aunque hay veces que es mejor callarse, también puedo decir que he visto a compañeros con una gran calidad que por su timidez no han llegado lejos.

-¿Cómo fue su periplo por el Portuense?

-Me fue tan bien que me llamó el Barcelona B. Recuerdo que coincidí con muchos excadistas como Velázquez, Suárez, Sambruno, Zurdo… Yo era el más joven y aprendí mucho a la vez que era importante en el equipo.

-Y se va al Barça. ¿Aprendió allí a cambiar algo de su personalidad; a ser menos vehemente, más moderado? ¿Fue aquello como un máster?

No, para nada. Yo siempre he tenido la misma personalidad. Distinto es que a medida que se van cumpliendo años se va madurando más con la vida. Además, el hecho de separarme de mis amigos y familia también me hace vivir solo y madurar a pasos forzados. Yo siempre he sido muy profesional y allí en La Masía todo iba muy rodado y funcionaba todo muy bien. El ambiente entre compañeros era extraordinario y las instalaciones, igual. Es más, en aquel Barcelona B yo era de los menos jóvenes y hasta diría que tenía que dar ejemplo. En ese punto sí puedo decir que, por llamarlo de algún modo, moderé ‘mis modales’…

-Acaba la temporada y se marcha al Almería. ¿Cómo fue esa traspaso?

-Yo seguía perteneciendo al Cádiz CF de Antonio Muñoz. Guardiola, que sube al primer equipo, me sube y habla conmigo Alexanco para decirme que haré la pretemporada con ellos, pero el Cádiz CF pedía un millón de euros y eso se pasaba del tope que tiene el FC Barcelona para fichajes para el filial, que no pasa de 200.000 euros. En cierta forma me sentí mal porque me habían hecho salir de mi club por la puerta de atrás y sin dejarme jugar en el primer equipo y ahora que se me presentaba esa bonita oportunidad pedían algo insólito por mí. Junto a mí, Guardiola subió también a Pedrito, Busquets, Thiago, Xavi Torres… Fue un año muy bueno porque goleábamos en el Mini Estadi a todo el mundo pero fuera lo pasábamos mal y era ahí donde Guardiola me quería para que yo aportase veteranía, contundencia y agresividad en las jugadas a balón parado, donde encajaban muchos goles. Además, también marqué muchos goles. Al final, después de que el Cádiz CF pidiese 100 millones el Barcelona dijo que no y me marché por un millón de euros al Almería, donde estaba Alberto Benito.

-Ha jugado en Italia (Genoa), Inglaterra (Swansea) y España (Mallorca y Almería), además de en Rusia y en Qatar. ¿Qué le ha dado cada experiencia?

-Todas esas vivencias me han dado más experiencia para vivir y seguir madurando tanto en lo deportivo como en lo personal. Gracias a ellas me he enfrentado a los mejores delanteros del mundo. Cuesta dejar todo lo tuyo atrás pero a la larga se sale ganando. De Inglaterra puedo decir que los campos son más pequeños pero más rápidos, y los defensas tenemos que estar cien por cien concentrados para estar al quite de cualquier ataque y cualquier contragolpe. Hay mucho ritmo. En España es donde más calidad he visto en los jugadores. Mucha posesión y mucha técnica; mientras que en el Calcio los campos están más secos, se juega a las tres de la tarde salvo en determinados campos como San Siro y otros. El orden táctico y defensivo es lo que se impone. Allí cultivan mucho el cuerpo, muchas horas de gimnasio y mucho físico.

-¿Con qué delanteros se ha visto superado?

-Uff… Teniendo en cuenta que me he enfrentado a los mejores pues con muchos. Pero algunos marcajes complicados que se me han quedado grabados por lo mal que lo pasé fue con los de Ibrahimovic, Ronaldo ‘el gordito’, Luis Suárez o Agüero. Y a la pregunta que siempre me suelen hacer para comparar a Cristiano y Messi, debo decir que como defensa a mí me resulta mucho más difícil marcar al argentino porque lleva tan pegado el balón a los pies que nunca sabes cuando meterle la pierna.

-A sus 32 años, ¿le han respetado las lesiones?

-Puedo decir que sí. Salvando una rotura de ligamentos en el tobillo que sufrí estando en el Swansea (donde se la cayó encima un rival) no he tenido ninguna más de gravedad. Mucha gente, por eso de que me he ido a jugar a Qatar o Rusia se puede pensar que ya rondo los 40 cuando en realidad solo tengo los que tengo. Mis espejos son jugadores como Maldini, Carboni, Donato o Lucio, que estuvieron jugando hasta los 40. Toco madera, pero me queda mucha guerra que dar.

-Laudrup es un entrenador que sin duda le ha dejado marcado. ¿Cómo fue su relación con el danés?

-Con él estuve seis años. Lo conocí estando en el Mallorca, donde hicimos una temporada bestial y cerca estuvimos de clasificarnos a Champions de no ser por el último partido que jugamos en el Bernabéu, donde necesitábamos un punto, pero el Madrid se jugaba el récord de los cien puntos y nos ganaron. Fuimos la tercera defensa menos goleada de la Liga después de la del Barcelona y el Atlético. Del Mallorca me lleva al Swansea, donde también se lleva a Pablo Hernández, De Guzmán o Michu. Allí estamos dos años antes de irme a Qatar.

-¿Se arrepiente de ese paso atrás en lo deportivo?

-No. Esta pregunta me la han hecho muchas veces y siempre me gusta contestarla, como todas. Siempre he sido fiel con la gente que ha confiado en mí y Laudrup lo hizo. Tenía ofertas importantes de equipos como el Liverpool, pero la diferencia económica era brutal y cualquiera que me conoce sabes las dificultades que yo he pasado en mi infancia y ese contrato me ha solucionado la vida. A todo el que me pregunta sobre si es un paso atrás le devuelvo la pregunta llevada a su profesión. No hay duda. Y más yo siendo gaditano y que vengo de la ciudad con más paro de España.