Álvaro Cervera, Roberto Perera y David Navarro.
Álvaro Cervera, Roberto Perera y David Navarro.

Cádiz CF

Cervera se cierra en su círculo

El técnico cadista vuelve a confiar todo al contragolpe y al bloque como mejor remedio al estado de ansiedad

Por  8:00 h.

Sabido es que el Cádiz CF ni se halla ni se encuentra en este 2020. Y pese a ello, ahí está, líder en solitario y con una ventaja de seis puntos respecto al tercero. Ahí es nada. Fue tanto y tan bien lo que se hizo durante la primera vuelta que todavía hoy el equipo sigue sacando rédito de aquel fabuloso comenzar de campeonato.

No obstante, el equipo amarillo tan solo ha ganado tres partidos de los diez celebrados en este nuevo año. Y si se analizan tampoco es que consiguiera dichos triunfos de una manera contundente. El primero de ellos fue aquel gol en el descuento de Cala ante el Racing en Carranza. El segundo se dio en Las Palmas de una manera cómoda aunque fue el propio Cervera el que dijo que aquel 1-2 al conjunto ‘pío pío’ se debió más “a la fortuna que a otra cosa”. Y el último fue en Carranza, un 2-1 al Almería tras remontarle un partido en el que se ganó tras tirar solo una vez a puerta. La sensación no es buena y lo que más confianza da a la afición es la clasificación y unos perseguidores que raras son las dos semanas que coleccionan resultados positivos.

Como no puede ser de otro modo, Álvaro Cervera ha intentado darle una vuelta de rosca al asunto para mejorar las prestaciones ofensivas pero una vez dada no parece haber salido muy convencido. Es más, tras varios cambios en su equipo durante un par de jornadas donde las cosas no salieron debidamente lamentó que aunque su equipo tenía más presencia en ataque había perdido por el camino solidez defensiva.

No hace falta recordar que el mercado de invierno le dejó a Cervera tres jugadores de corte ofensivo como el mediapunta Pombo y los delanteros Álvaro Giménez y Malbasic. A todos ellos los ha intentado usar pero los tres han acabado de la misma manera.

El primero en llegar fue el zaragocista Pombo, al que en poco tiempo Cervera le dio minutos en las segundas partes para acabar diciendo de él que le va a costar entrar en la identidad del colectivo. Y desde que jugó en la segunda parte ante el Zaragoza no ha habido señales de vida del rapado. Precisamente, fue en aquel encuentro cuando Cervera estuvo jugando por primera vez unos minutos con una dupla atacante formada por Lozano y Malbasic, que debutaba saliendo desde el banquillo para asociarse con Perea en el penalti forzado por el manchego y que sirvió para empatar el duelo

Distinto al caso de Pombo han sido los dos que le siguieron. De hecho, Cervera albergó las esperanzas de muchos que creen que este Cádiz CF puede jugar a otra cosa cuando manifestó su intención de jugar con dos delanteros para ganar en pegada y en presencia en el área contraria. La idea apenas le duró tres jornadas, que ya son bastante.

El primero de los encuentros en el que Cervera probó con dos delanteros fue apenas unos minutos del Zaragoza-Cádiz CF. Los gaditanos iban por debajo del marcador y el entrenador cadista sacó a Malbasic para compartir unos escasos minutos con Lozano en la punta del ataque. Sin embargo, el experimento duró poco ya que el hondureño pidió el cambio por unas molestias poco antes de que llegase el empate de Álex de penalti tras un jugadón de Pérea.

Sin embargo, aquel planteamiento no cayó en saco roto porque a la semana siguiente Cervera sorprendió a todo el mundo al sacar en Las Palmas un ataque formado de salida por Lozano y Malbasic con Salvi y Perea en las bandas y un doble pivote con Álex y José Mari. A pesar de la victoria (1-2), el entrenador no acabó del todo contento con el rendimiento de su equipo ya que a su entender dio bastantes facilidades defensivas.

Pasó una jornada y el caso es que Cervera se dejó llevar por el ataque ofensivo que corría por sus venas después de recibir la llegada de tanto delantero. Tanto fue así que ante el Málaga se atrevió a sacar un once más sorprendente aún que de una semana antes. Garrido y Álex Fernández en la sala de máquinas, Perea y Salvi en las bandas y arriba Álvaro Giménez y Malbasic. ¿El resultado? Ruina. Un Málaga muy ordenado hacía poco y se llevaba todo para enfado de un entrenador que al descanso, con 0-0, recolocó todo para volver a los orígenes, de donde ya no piensa salir visto lo visto en Lugo.

Pese a ello, en Gijón también hacía un equipo algo extraño. A la baja por sanción de Perea no contestaba con Jurado ni con Alejo, sino con Nano Mesa, que se colocó en la banda izquierda dejando a Salvi en la derecha a Álex la mediapunta y Álvaro Giménez en la delantera. Garrido y José Mari en el doble pivote. ¿Resultado? Derrota de un Cádiz CF inoperante y vuelta a ¡meditar. Por cierto, desde entonces Nano Mesa no juega.

Llegaba a Carranza el Almería en lo que ha sido el partido más importante del Cádiz CF recientemente. De entrada, Cervera se cargaba a todos los fichajes y hacía un once previsible y adaptado a su modelo de fútbol pese a no tener a dos de sus estandartes puesto que Garrido y José Mari eran bajas. Bodiger y Edu Ramos constituían el doble pivote mientras que Alejo corría por la derecha y Perea por la izquierda. Álex hacía de enganche con Lozano. Pese a no ser un partido brillante, el Cádiz CF ganaba gracias a una buena jugada de Perea que acababa en un gol en propiameta del Almería y ya en la segunda, el revulsivo Salvi ponía un balón de gol a Álex para remontar un partido clave para los intereses amarillos.

Sin salir de los orígenes fue Cervera a Lugo, donde despreciaba el balón sentando a Perea y dibujaba un once con dos extremos profundos como Salvi y Alejo y volvía a repetir con Álex y Lozano arriba. José Mari y Sergio González eran los centrocampistas de un equipo que le regaló al rival el balón y el campo. Producto de ello, y pese a la expulsión de Cifuentes, fue el asedio continuado que sufrió en toda la segunda mitad un Cádiz CF que acabó dando las gracias por el punto obtenido en inferioridad numérica pero también de fútbol.

Estos partidos han marcado el camino trazado por un Cervera que si bien no se ha cerrado en banda en sus postulados, sí que ha considerado volver a sus orígenes a medida que se ha ido adentrando en la recta final de la temporada. Es un hecho que el entrenador cadista no le hizo ascos de entrada a jugar con un planteamiento más agresivo pero dado los resultados cosechados ante Las Palmas, Málaga y Gijón, hizo un estudio de pros y contras y decidió que las facilidades que su equipo daba en defensa le ganaban al poco rédito ofensivo que estaba sacando con un sistema más valiente.

La conclusión parece bien clara. Cervera se ve cerca del sueño, ha intentado jugar a otra cosa y ha visto como su equipo, lejos de ser un martillo pilón en ataque se ha sentido incluso más vulnerable en defensa. Por tanto, y a estas altura de la película el técnico lo ha tenido bien claro: volver a lo que siempre ha dado resultados, machacar una y otra vez el funcionamiento original del equipo y vender cara la piel fuera de Carranza para confiar en su estadio a la hora de sumar de tres en tres.