Cervera, en una rueda de prensa en El Rosal.
Cervera, en una rueda de prensa en El Rosal.

Cádiz CF

Cervera no quiere estrellas

El técnico del Cádiz CF no consentirá ninguna actitud que vaya en contra de la disciplina de grupo

Por  18:16 h.

Pasó casi que desapercibido, pero al míster no le gustó un pelo. Ni ‘mijita’. Era su debut extraoficial, se trataba de un bolo de verano. La gente, las crónicas incluso, se lo tomó medio a guasa, de coña, jijiji. Pero al que manda no le gustó nada de nada y así se lo hizo saber. Se lo recriminó. Se lo avisó. Le daba exactamente igual que se tratase de un amistoso. Se juega como se entrena y se es como se es. Y por eso mismo Cervera frunció el ceño en en el banquillo visitante del Colombino en cuanto vio la roja que le mostraban a David Barral en el minuto 60 de partido por una dura entrada en un Amistoso de verano ante un Segunda B. Ni lo entendía ni le encontraba explicaciones. Ni quería encontrarlas porque no se puede salir expulsado de un amistoso. Acaba de entrar en la segunda parte y se fue expulsado en una jugada intrascendente. Muy grave. Y punto.

Pasó el amistoso, que se perdió por cierto en los minutos finales. La derrota no dolió, pero Cervera apuntó en rojo la primera falta de su estrella, el fichaje de relumbrón que debía apagar cuanto antes. No quería estrellas, ni grandes egos. Ni los quiere. Ni los tuvo con Güiza, ni los piensa tener con Barral. Si poco le importó lo que había ganado y lo que era Dani Güiza, que tuvo un comportamiento ejemplar más allá de algún resbalón en Instagram, más claro lo tiene con el isleño, que a las primeras de cambio ya ha faltado a la disciplina interna.

Puede que por eso mismo, porque no le guste regalarle los oídos a ninguno de los suyos que se crea más que nadie, sus elogios a los goles de Barral han sido más tenues que sus alabanzas al colectivo y al hecho de encajar pocos goles. Puede que por eso dijera que “los goles de Barral son importantes, pero lo es más no encajar” la tarde en la que el Cádiz CF pasaba de ronda ante el Almería en Carranza.

Es cierto que cuando se ficha a un jugador problemático, el club que lo hace se expone a sus ‘desconexiones’.  Y Barral las tuvo en Granada, donde tuvo una pelea con Isaac Cuenca y tuvo que ser apartado del equipo. Y también las tuvo en Gijón, tanto con Javier Clemente como con Abelardo en el banquillo. Por eso mismo, Cervera no quiere la más mínima y lo quiere atar en corto desde el principio.

Por eso mismo, poco le importa de donde viniera Barral. La versión más extendida es que el jugador quedó con unas amistades en la mañana del encuentro para tomar un café y no apareció hasta pasado el límite de llegada al hotel donde el equipo estaba concentrado. El caso es que tuvo que estar en el paseo matinal por Oviedo junto a sus compañeros y no solo no estuvo sino que llegó tarde también a la charla técnica en el hotel previa al encuentro. El castigo era más que obvio según reza en la filosofía ‘cerveriana’. Además de la multa económica que se recoge en el reglamento interno del club, Cervera también ha querido poner al jugador a los pies de los caballos exteriorizando el motivo del castigo en cuanto fue preguntado en sala de prensa.

El equipo perdió en Oviedo pero Cervera no se arrepiente de su decisión. “Ya se verá si juega mañana”, ha dicho un entrenador que siempre va a darle más importancia al colectivo que a los egos. Cervera no tolera faltas de disciplina en un vestuario donde lo que manda es el trabajo. Por supuesto que anda dolido con la actitud de un jugador que ha congeniado a las mil maravillas con todos sus compañeros y que al igual que lo fue Güiza, también es un referente para muchos de ellos. El entrenador espera que Barral entre por el aro y madure su comportamiento, entre otras cosas porque como veterano que es debe dar ejemplo.