Garrido es duda ante el Tenerife.
Garrido es duda ante el Tenerife.

Cádiz CF

CD Tenerife-Cádiz CF (1-1) Juan Villar anuló el bingo

Un gol de Juan Villar a dos minutos del final agua la que iba siendo la octava victoria consecutiva de los gaditanos

Por  23:33 h.
Tenerife
1
Cádiz
1
CD Tenerife: Carlos Trujillo, Raúl Cámara, Alberto Jiménez, Aveldaño, Camille, Vitolo (Juan Carlos, 79'), Aitor Sanz, Tayron (Malbasic, 53'), Suso Santana (Juan Villar, 63'), Víctor Casadesús y Longo.
Cádiz CF: Cifuentes, Servando (Carpio, 45'), Kecojevic, Marcos Mauro, Brian, Álex, Garrido, Abdullah (Villanueva, 85'), Álvaro García, Salvi y Barral (Moha Traoré, 63')
0-1: Garrido (19'); 1-1: Juan Villar (88')..
Árbitro: Ais Reig, colegio valenciano. Amonestó a los locales Raúl Cámara, Vitolo y a los cadistas Salvi
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo jornada de Liga. Se guardó un minuto de silencio por Felipe Mesones, que fue entrenador chicharrero en los años 70.
Estadio Heliodoro Rodríguez López. Cerca de 11000 espectadores.

Apenas faltaban dos minutos para que el Cádiz CF acabase 2017 cantando un bingo a bocallena. Dos minutos para enlazar la octava victoria de seguido. Dos minutos para pegarse un fin de año de Primera. Dos minutos para despejar todas las dudas de que este Cádiz CF tiene cotas mayores que la permanencia. Pero tuvo que ser un excadista el que rebajase la euforia y dejase el bote en una línea que no deja de ser cuantiosa en ganancias pero que frena un tanto la algarabia de un equipo que no quiere parar de crecer.

Hace un año fue Gorka Santamaría el que salvó un punto ‘in extremis’ para el Cádiz CF ante el Tenerife en el Rodríguez López y este jueves ha pasado lo contrario. Porque lo normal hubiera sido que los de Cervera se hubieran llevado los tres puntos de haber estado algo más acertado en las dos o tres contras que disfrutaron en un segundo tiempo donde el once chicharrero le puso corazón y el fútbol le regaló con el premio del gol del empate. Un reparto puntos, en todo caso, que no empaña el gran trabajo realizado por los hombres de Cervera, que jugaron un partido de alta calidad táctica y en el que se vieron sorprendidos en el peor momento. Acaba el año el Cádiz CF con una sonrisa de primera. Sí, sí, de Primera.

Cinco minutos tuvieron que pasar para que el Cádiz CF se tomase el pulso y comenzara a hacerse con la pelota. Y en parte era normal porque la lesión de José Mari, no hay mal que por bien no venga, deja un triple pivote compuesto por Garrido como hombres escoba y Abdullah y Álex Fernández como arquitectos de una obra que siguen teniendo como principales punzones a Álvaro García y Salvi.

Sin embargo, la primera oportunidad la puso sobre la mesa el Tenerife, que tras un saque de esquina se montó un lío en el área gaditana que finalmente la defensa amarilla fue capaz de despejar como buenamente pudo. La jugada acabó con un disparo raso y con rosca de Aitor Sanz que Cifuentes volvió a mandar a saque de esquina. Ese lance dio mayor confianza al once chicharrero, que agobiado por su momento en la Liga no tuvo otra que inclinar el campo hacia el área cadista.

Así las cosas, el Cádiz CF se ajustó el traje que le encomendaba el juego de su rival y se decidió por esperar a los tinerfeños en campo propio. Y de esta manera se encuentra feliz. Feliz y cómodo. Cualquier desajuste del contrario es aprovechado por las balas amarillas. Fue así como se llegó al área local y fue así como tras un rechace de la defensa a un centro a balón parado de Álex, Kecojevic mandaba un voleón al área para que la zaga insular despejase con tan mala suerte de no contar con Garrido, que sin dejar caer el balón y en posición aeróbica empalaba la bola metiendo el balón en el arco contrario poniendo al Cádiz CF por delante en el marcador tras el primer disparo a puerta de los amarillos. Golazo con reminiscencia al de Oli en Chapín…

El Tenerife contestó rápido, pero la zaga amarilla volvió a aliarse con la fortuna para alejar el peligro del empate. Los locales basaban su ataque en las conexiones de los mediapuntas con Longo o Víctor Casadesús, pero el último pase no terminaba de conseguirse para fortuna del Cádiz CF, al que se le ponía el partido como más le gusta a Cervera.

Pasaban rápido los minutos y el Cádiz CF, con la ley del mínimo esfuerzo y la propia inercia del equipo campeón, controlaba a un rival que lo intentaba pero sin excesivo peligro. A más minutos jugados, más opciones cadistas. Esa era la sensación en un estadio donde se escuchaba más a los cadistas que a todos los aficionados locales.

El Cádiz CF era un acordeón, un bloque que se estiraba o no según las circunstancias. Daba gusto verlo moverse en bloque, de banda a banda. Y cuando hay este orden, ya se sabe lo que pasa cuando se roba un balón y se coge a la defensa contraria en pañales. Como ocurrió cuando Álex levantó la cabeza para mandar un balón a Salvi, que cogía su moto para dejar atrás al excadista Camille y casi conseguir el segundo tras un zurdazo que se marcó al exterior de la red. Esa ocasión precipitó los pitos en el Rodríguez López, que veía como la primera parte acababa con un despeje en volea de Álvaro García a la salida de un córner que casi se cuela en la portería del meta insular.

Movió el banquillo en el descanso Cervera y dio descanso a Servando para reactivar en el once a Carpio. Algo más esperó Pep Martí para hacer lo propio y meter más candela en el campo con Malbasic, que entró sustituyendo a Tayron.

El Cádiz CF jugaba de memoria ante un rival que comenzaba a romperse en el centro del campo. Estos espacios fueron aprovechados por Alvarito, que con dos de sus galopadas forzó dos amarillas y una buena ocasión para los gaditanos, que olían el segundo.

Y si las cosas no estaban clara ya para los amarillos, más las definió aún Cervera, que sacaba a Barral para marcarse ‘un Lugo’ poniendo al potente Moha Traoré en la punta del ataque para terminar de dinamitar a la zaga canaria. Por parte del Tenerife entró Juan Villar. Estos dos cambios descolocaron a los amarillos, que de no ser por Garrido hubieran recibido el empate pero el vasco se interpuso providencia a un disparo franco de Casadesús dentro del área.

El Tenerife se dedicó a llegar al área del Cádiz CF a través del fútbol directo y por mediación de sus delanteros Longo y Malbasic. Precisamente, el italiano tuvo una opción de gol tras recoger un balón colgado de Aitor Sanz pero su lanzamiento salió desviado.

A fuerza de empujar, más con el corazón que con los pies, el Tenerife consiguió meter en su área a un Cádiz CF muy replegado y con la esperanza de que Moha, Alvarito o Salvi aprovechasen la primera contra que se diera. Y si no fueron los puntas, también pudo ser Álex Fernández, que con un zurdazo desde fuera del área casi sorprende a Carlos Trujillo, que desvió a córner con una genial estirada. Se mascaba el segundo. esta vez fue Moha Traoré el que sirvió desde la línea de fondo a un Salvi que casi llega a conectar en boca de gol.

La recta final del choque fue un lógico desconcierto en el que el Cádiz CF puso mayor control. Los amarillos llegaron a dormir el encuentro con posesiones eternas pero no pudieron sentenciar. Y lo pagarían caro porque el Tenerife volcaría su ataque con balones colgados al área. Fruto de ello, Cervera sacó a Villanueva para dotar de centímetros a su defensa. Con eso y todo no pudo impedir el empate en una jugada prolongada por Aitor Sanz en el primer palo tras el enésimo centro que Juan Villar, superando a Brian en el segundo palo, cabeceó a gol a dos minutos para el final. Pudo ser peor incluso de no ser por una pierna salvadora de Cifuentes, que apagó el peligro a un disparo de Juan Carlos Real a bocajarro.

El empate final dejaba un sabor agridulce a un Cádiz CF que a falta de cinco minutos tenía todo controlado e incluso se acercaba más al segundo. Pero las cosas del fútbol.