El Cádiz necesita dar un paso adelante en Lugo.
El Cádiz necesita dar un paso adelante en Lugo.

CÁDIZ CF

CD Lugo-Cádiz CF (PREVIA): Lugo sólo entiende de finales

Ya en Segunda tras el desastre del 2012, los amarillos regresan al feudo gallego tocados en lo físico y lo moral y con Cervera en la picota

Por  7:00 h.
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CD Lugo: José Juan, Calavera, C. Hernández, Dealbert, Leuko, Pita, Seoane, Iriome, Pedraza, Campillo y Joselu.
Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Servando, Sankaré, Luis Ruiz, Garrido, José Mari, Abdullah o Santamaría, Salvi, Álvaro y Ortuño.
Árbitro: David Medié Jiménez (colegio catalán).
Campo y hora: Anxo Carro (16 horas).

Lugo. Final. Sinónimos para un Cádiz CF que sólo aparece por la provincia lucense marcado por la exigencia, señalado por la necesidad. El Anxo Carro ilumina en el imaginario colectivo esa infame tarde de lluvia sin meteosat; los goles en fuera de juego, el penalti a Ikechi, la sonrisa burlona de Hernández Cifuentes al sentenciar a Jose González, la reacción infructuosa del equipo cuando tiró de orgullo y amor propio… un doloroso recuerdo, quizás el más hiriente junto al de Oviedo, en seis años donde la tragedia se convirtió en costumbre cotidiana.

Da la impresión de que la ansiedad fraguada en el lustro largo en la cloaca no se ha evaporado con el ascenso. Cervera afronta muy castigado la prueba número doce, confirmando que en el fútbol, y en una provincia tan pasional como la gaditana, los héroes del ayer son los villanos del mañana.

Un gol en el último instante del UCAM cambia el panorama de tal forma que un Cádiz CF en crecimiento, un proyecto recién engendrado que empieza a dar sus primeros pasos, ya se tambalea. No existe ultimatum a la vieja usanza, con los modernos ‘e-mails’ los dirigentes ya no envían la carta con la bala en el sobre, pero sí generan esa sensación de que hoy una derrota amarga con síntomas autodestructivos supondrá el fin de una época más fugaz que frugal.

Pero también puede resurgir. Es lo que tienen las finales, que el premio y la penitencia están equidistantes. Y al menos sumar con un mínimo atisbo de mejora ofrece una pequeña tregua para el siguiente paso, en Carranza con el Huesca, esencial para salir de este embrollo. Pero eso se advierte tan lejano…

Aquí y ahora, sin más

Ni pasado ni futuro. Presente. Y aquí Cervera mantiene la incógnita. En sus escasos meses al frente del submarino amarillo se ha sabido manejar a la perfección en la cuerda floja. Ferrol, Santander, Alicante. Esos días que dividen el éxito del fracaso los afrontaba con una clarividencia extrema, encontrando un resquicio de luz donde sólo se atisbaba oscuridad. Su dedo señaló el norte cuando la bruma borraba el camino, y esa sapiencia magistral ha de devolver al Cádiz CF a la senda adecuada.

El míster apenas registra dudas porque las ausencias limitan su movimiento. Servando se perfila como sustituto imposible del imperial Aridane y Luis Ruiz tendrá que mandar al olvido durante 90 minutos a Brian Oliván. Caen los dos zagueros más solventes del plantel.

Pero la incógnita se abre de aquí en adelante. Cervera puede solidificar al equipo con dos guerreros como el recuperado Garrido y José Mari, uniendo a Abdullah para limitar las fisuras, o dejar a uno de los mediocentros en el banco para dar entrada a Santamaría como segundo delantero. Demasiado arriesgado esto último para alguien con tendencia a la unión. Para el despegue prepara las alas de Alvarito y Salvi, con Ortuño como referencia tras su ausencia ante el UCAM Murcia.

He aquí la cuestión. O armar el centro del campo perdiendo brillantez y jugándosela con la inspiración del anárquico Abdullah, o ser fiel al dibujo de las últimas semanas, ya difuminado por las ausencias de Carlos Calvo (obligada) y Rubén Cruz (inesperada).

Un cambio clave

En este movimiento residirá la llave del planteamiento de Cervera en el Anxo Carro. Y a partir de entonces, su futuro quedará en manos de sus pupilos. El Cádiz CF entregará el balón a un adversario cómodo con el esférico en su estadio, y le buscará las cosquillas al contragolpe aprovechando el desbarajuste en los laterales (por la ausencia de Manu un zurdo jugará a pierna cambiada) y la posible descronización del eje por la falta de minutos de Dealbert.

Pero todo ello dependerá de la intensidad, del trabajo, la concentración y la competitividad. Los amarillos han pecado de novatos en este arranque, morando en el sótano de la clasificación al perder con facilidad lo ganado con una enorme complejidad. Despistes infantiles, patadas a destiempo, errores groseros, miedo a perder. Propio de imberbes debutantes que empiezan a echar los dientes en una nueva categoría que no espera a nadie. Lugo exige lo máximo desde el inicio al fin, sin desconexiones, de ahí que los gallegos sean terceros en la tabla al hacerse fuertes en su feudo. No son mejores que el Cádiz CF, ni peores, pero saben lo que hacen y lo saben hacer muy bien.

La escuadra de Luis César Sampedro bebe de la excelencia injertada por Quique Setién. Carbura con dos volantes mixtos ya sincronizados, atacará por los flancos con la velocidad de Iriome y Pedraza y golpeará duro, muy duro, con el mejor futbolista de la categoría hasta este momento. El andaluz Joselu se ha desmelenado con nueve tantos en once partidos, recuperando las sensaciones mostradas en el Villarreal y liderando a los suyos para alcanzar una gesta que nadie se atreve aún a proclamar.

Joselu contra la defensa

El ariete buscará las cosquillas a Servando y Sankaré, obligados a eleva sus prestaciones. El de La Isla debe creer en sí para recuperar su mejor versión; al africano se le exige algo más que poderío físico, y en ello se aplica Cervera para inculcarle los conceptos tácticos necesarios para triunfar en este fútbol. Ambos contarán probablemente con la ayuda de Garrido, quien ha forzado la máquina para exponer su envergadura al servicio de la escuadra gaditana.

A la contra aparecen las opciones del Cádiz CF. Salvi y Álvaro ya han pasado su etapa de pelones y tienen que graduarse con una actuación de nivel. El sanluqueño regresa tras su lesión y el utrerano es de los pocos que siempre está ahí. Surtidores de un Ortuño que necesita acabar con la sequía.

Los nervios, incluidos los de Cervera, han de aparcarse a la entrada del verde prado gallego. Mermados por el físico, demasiado exprimidos, tocados en lo anímico, los jugadores tienen que creer para ganar. Su coronel les elevaba la moral antes de la batalla, proclamando sus virtudes y asegurando que pronto llegarían las victorias, las alegrías. En un club tan acostumbrado a sufrir parece una quimera, pero lo afirma aquel que siempre creyó y recuperó la sonrisa. El que logró cuatro años después lo que no se consiguió en esta misma tierra que hoy pisará el Cádiz CF. Con una enorme diferencia: el brillo de la plata.