Maradona y Carmelo, con Tubo Fernández bajo palos, aquel marzo de 1993 en Carranza.
Maradona y Carmelo, con Tubo Fernández bajo palos, aquel marzo de 1993 en Carranza.

Cádiz CF

Carmelo: “En nuestra casa no nos podíamos dejar avasallar”

El mítico zaguero cadista recuerda la tangana protagonizada con Maradona de 25 años en Carranza

Por  18:15 h.

El pasado viernes se cumplían 25 años del incidente ocurrido sobre el terreno de juego del vetusto Ramón de Carranza. Un derbi de los de antes, un Cádiz CF-Sevilla con la rivalidad de los 90 y los nervios a flor de piel. Y sobre el césped quilates de talento, historia y hasta de poca vergüenza. El mejor jugador de todos los tiempos, aunque en el ocaso de su carrera, llegaba a Carranza para pasearse e incitar a los jugadores de un equipo que, para variar se estaba jugando una vida que se le iba. El Sevilla de Diego Armando Maradona, el 10, empataba a un gol con el Cádiz CF de los Carmelo, Kiko, Tubo Fernández Stimac y compañía y entrenado por el difunto Ramón Blanco. Aquel año no hubo milagros y se acabó descendiendo pero aquella temporada aún se recuerda por muchos motivos, entre ellos, la tangana que protagonizaron Carmelo y Maradona, con la colaboración inestimable de los dos banquillos. Pasado aquel encuentro ambos presidentes, Luis Cuervas y el socialista Rafael Garófano, se culparon de los hechos.

25 años después de la legendaria bronca entre Carmelo y Maradona en Carranza, uno de los protagonistas principales recordó en Deportes Cope lo sucedido. Faltaban diez minutos para el final y a raíz de una falta cometida sobre Stimar los jugadores de ambos equipos comenzaron a discutir tomando protagonismo el argentino y el portuense, que cuenta como nadie lo que pasó. “Lo que pasó es que Diego llevaba todo el partido diciéndonos de todo. Antes del incidente ya había tenido una con Stimac y estaba todo el rato insultándonos y diciéndonos de todo y, claro, al final se terminó liando lógicamete porque acabé estallando”. Para colmo, los banquillos no ayudaron a aminorar las disputas ya que la falta fue cerca de ellos. Aqúi Carmelo recuerda la intervención del que era todo sangre, el malogrado Ramón Blanco. “Ellos encima tenían a un segundo entrenador que faltaba mucho también. Pues bien, yo no he visto pegar una ‘mascá’ más bien dada en el resto de mi vida y fue la que le pegó el difunto Ramón Blanco. ¡Qué pena que no esté aquí para corroborarlo. Ahçi fue cuando se lió la tangana”. Hubo motivos para ello. “Cuando te mientan una cosa que te toca la fibra pues pierdes los papeles y eso fue lo que pasó”, se defiende el ‘bequenbauer de la bahía’.

También tuvo su papelito Paco Baena, segundo de Blanco. “Ambos la tuvieron en los banquillos. Y era lógico porque los dos eran dos armarios empotrados, dos bichos a los que si le tocaban la fibra se revolvían. Venían avasallando y así no se podía venir a un campo de fútbol. Y menos si era el nuestro”, rememora el entonces central cadista.

En su versión, Carmelo tira de orgullo y recuerda los derbis contra el Sevilla lo que suscitaban cada vez que venía a Carranza el once de Nervión, mucho más gallito si cabe con los argentinos Bilardo en el banquillo y Simeone y el ’10’ en el campo. De Maradona recuerda que “venía ya pasado de vueltas. Recuerdo que Diego no hizo nada prácticamente en aquel partido. Y es que venía a pasearse por el campo.

Aunque no puede esconder que la anécdota le gusta haberla vivido, no esconde su mal comportamiento en el campo. “Fue una pena (lo que pasó) porque siempre ha sido un placer enfrentarse a él (Matadona), pero el mito deja mucho que desear y a la pruebas me remito. Diariamente lo estamos comprobando”, dice en alusión a la vida extradeportiva del astro argentino.

En el mismo tono, no puede más que seguir disculpándose por lo acontecido. “Fue una pena porque el fútbol es otra cosa y no tenia que haberse producido. Ya en su día pedí disculpas porque eso no es edificante para los niños, a los que se les tiene que enseñar los verdaderos valores del fútbol y del deporte Y esos hay que llevarlos adelante hasta el final”.

Dicho eso, y pasado el tiempo, Carmelo disfruta de aquel incidente. Sin ir más lejos, ayer no paró de recibir mensajes de amigos que le recordaban la onomástica del asunto. “Tengo el ‘wasap’ lleno de mensajes de amigos. Es verdad que el recuerdo es muy entrañable y bonito; los cadistas lo recordamos con cariño aunque fue una pena de espectáculo. Pero estos que venían de la capital se creían que podían avasallarnos y eso no podía ser”, suelta con rabia aún. En definitiva, “son anécdotas que pasan que son agradables de recordar porque al final ha dejado huella, y eso es lo interesante del tema”.

Y se despide que aunque “no fue nada edificante, en tu casa no podías dejarte avasallar”.