Cádiz CF

Carlos Calvo, desde Malta: ” Toca sacrificarse”

El exjugador del Cádiz CF vive el confinamiento lejos de su tierra pero no olvida el día que hizo "feliz a tanta gente"

Por  12:08 h.

La historia se la llevó casi que por completo Dani Güiza con su gol en el Rico Pérez, pero una semana antes fue Carlos Calvo el que abrió la puerta del Olimpo al cadismo con un gol de libre directo, tras una falta al ínclito Despotovic, que encarrilaba un ascenso que se selló en Alicante.

Ha pasado mucho de aquello y el madrileño desapareció de Cádiz entre mucho silencio. Hoy se gana el pan en Malta, en el Silema Wanderes. Y como en España, Carlos Calvo también se encuentra confinado, solo y muy lejos de su familia, a la que dejó en la capital.

Desde allí atendió a los amigos de Cadistas Finos, que siguen manteniendo la amistad con el que para muchos sigue siendo y será el que verdaderamente marcó el gol del ascenso y que hizo de Carranza un volcán.

“Es complicado porque la familia la tengo en Madrid y estoy preocupado porque allí está el foco. Mis padres son mayores y aunque la tecnología nos ayuda a estar conectados para tranquilizarnos, la verdad que no es fácil y estoy preocupado”, dice desde la distancia y también en plena cuarentena.

Argumenta que su deber como ciudadano es permanecer en su país de trabajo a pesar de las circunstancias. “Yo podría viajar a estar con ellos pero sería egoísta por mi parte ir a un país que es el tercero más contagiado porque luego hay que retomar, no sé cuando empezará la Liga, pero hay que aguantarse, estar aquí, pasar el chaparrón y rezar para que no pase nada. Sacrificarse, como todos  Es la cara oculta de este deporte que aunque tiene muchos privilegios también tiene esta cara de la moneda”, comenta el jugador madrileño.

Estuvo un año en el Cádiz CF y aunque no lo disfrutó como quisiera sí que guarda preciosos recuerdos y vivencias. “Fue un año. La estancia era para estar dos años y medio pero fue un paso muy corto pero muy intenso. Evidentemente me quedo con el ascenso porque es muy difícil de explicar si no lo vives. He tenido la suerte de vivir cuatro ascensos, tres a Primera. Pero este a Segunda fue muy especial. Y dentro de este ascenso, tuve la suerte de vivir esos minutos mágicos difíciles de repetir y de igualar. Esos dos momentos (ascenso y su gol), por hacer a tanta gente feliz, fueron los dos más bonitos que hace que le tenga tanto cariño al Cádiz CF”.

En las imágenes de aquel encuentro se puede apreciar como Carlos Calvo comenta algo con su compañero David Sánchez poco antes de ejecutar su sueño. Lo recuerda como si fuera ayer. No es para menos. “Antes de lanzarla, se acercó (David) para tirarla y me preguntó y le dije que la tiraba yo. Cuando estaba colocando el balón me lo volvió a preguntar y ya solo le miré, ni le contesté. Tenía mucha confianza y afortunadamente salió bien”. Y tanto.

La afición, de menos a más

“La afición del Cádiz CF es espectacular. Pase lo que pase está con el equipo”. Eso sí, destaca que no le fue sencillo conectar con ella. “No fue fácil la verdad. Es algo que empiezas a entender cuando tienes una edad. Yo solo quería estar cerca de casa (tuvo pasado xerecista y casa en Jerez), y había gente que me lo recriminaba. Es normal, son cosas del fútbol aunque me gustaría que no pasara. No fueron fácil los primeros partidos por ese pasado pero empezó a ser más fácil cuando nos metimos en ‘play off’ y tuve esa suerte de marcar ese gol. A día de hoy, me gané el cariño y el respeto y eso es mutuo”.

Si tuviera que decantarse por un equipo, una experiencia, un ascenso, no lo tiene nada claro. “Con el Xerez ascendí a Primera y de amarillo a Segunda. Cada uno tiene sus sentimientos diferentes. También en Granada y en Almería ascendí. Me quedo con que todos son andaluces y que la gente de aquí me ha querido tanto como yo a ellos. Todos tienen una importancia tremenda, tanto personal como para las entidades. No puedo decir cuál fue mejor para mí. Todos fueron muy importantes para todos. En el Xerez era mi primer ascenso y el del club también y en Cádiz venía de un año sin jugar en Grecia y fue muy emotivo. En los dos tuve la suerte de marcar el gol del ascenso y no puedo escoger. Estoy muy orgulloso de ambos y que se dieron en la tierra donde yo vivo”.

Su salida, tanto como su llegada, estuvo protagonizada por sus discrepancias con Quique Pina. Lo cuenta así, sin tapujos. “Es algo que está en la calle y se puede opinar. En su día pasó. Mi fichaje se hace con Manolo Vizcaíno, al que le mando un abrazo muy fuerte y con el que suelo hablar de vez en cuando, y con Quique… con Enrique. Se pusieron muchas complicaciones porque tenía que renunciar a un contrato con el Granada y se pusieron bastante trabas desde allí. Fueron días difíciles porque estuve cerca de diez días esperando para que Vizcaíno pudiera anunciar mi fichaje. Luego subimos (en Alicante) y me quedaba dos años de contrato. Querían que me fuese pero yo no salí y me dediqué a entrenar pese a no ir convocado hasta un día que sí juego y lo hago tres partidos consecutivos donde rendí bien, pero tras esos tres partidos donde el equipo mejoró (empates ante Girona, Tenerife y UCAM) me expulsaron por falta de fuerzas en una jugada en el 87′ y desde ahí no entre en los planes del entrenador. No sé de quien fue la decisión. Normal no fue, la verdad. No podemos hacer nada y esto es lo que pasó hasta que tuve que salir para mala suerte mía. Por supuesto, todo lo bueno que le pase al club me alegraré como uno más.Esa fue la decisión que tomaron y lo harían por el bien del club”.