Álvaro Cervera, en un entrenamiento del Cádiz CF.
Álvaro Cervera, en un entrenamiento del Cádiz CF.

Cádiz CF

Cádiz CF-Sporting (Previa) Cervera no quiere irse sin gustar

El técnico saca a Brian del trastero y planteará un partido ante el Sporting con la idea de agradar y ganar

Por  10:13 h.
Cádiz
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Sporting de Gijón
0
Cádiz CF: Cifuentes, Rober Correa, Sergio Sánchez, Kecojevic, Brian Oliván, Garrido, José Mari, Álex Fernández, Aketxe, Jairoy Manu Vallejo.
Sporting: Mariño o Dani Martín, Molinero, Álex Pérez, Babin o Juan Rodríguez, Canella, Cofie, Nacho Méndez, André Sousa, Álvaro Jiménez, Carmona y Djurdjevic.
Árbitro: César Soto Grado, toledano aunque adscrito al comité riojano.
Partido correspondiente a la décima jornada de Liga.
Estadio Ramón de Carranza. 20,30 horas. Gol TV

Había dejado indicios, sensaciones y hasta ciertos comentarios sin fuerza ni tensión que sugerían que había tirado la toalla, que no le importaba ya su estancia en un banquillo que le ha dado todo tras habérselo dado él todo anteriormente. Al hombre sin bandera se le veía ofuscado, molesto, avinagrado y hasta triste. Pero lo que más inquietaba a quienes más lo han seguido su tránsito por el Cádiz CF es que se le veía desmotivado, sin ganas, como el que ve llegar un huracán y asume su derrota abriendo los brazos sin remisión.

Así se le veía a Cervera hasta que sin dejarse ver ha enseñado las garras. Y lo más importante, sus ganas por levantarse. Y de hacerlo agradando. O al menos, intentarlo. Porque sabe que lo primero que tiene que hacer para caer con las botas puestas es hacerlo con aquellas que toda la masa social ha visto y cree que debe llevar hoy puestas ante el Sporting.

Cervera entrenaba ayer en el anonimato de la puerta cerrada del Rosal y daba al departamento de prensa una convocatoria que encerraba su despertar. Llamaba a veinte jugadores dando opción hasta la última hora de que se pueda recuperar Sergio Sánchez, incluía a tres porteros por las molestias de David Gil y, lo más profundo, cambiaba de opinión.

Y aunque se le critique y se la haya criticado bastante por su empeño en dejar en la sombra a Brian Oliván, uno de los mejores laterales de la categoría, siempre es recomendable y saludable estrechar la mano del prójimo que se baja del burro. Y se ha bajado. Después podrá jugar bien, mal o regular el jugador en cuestión, pero cambiar de opinión en una sociedad que atormenta a cualquiera que obra de una manera u otra dependiendo del momento en el que hay que hacerlo siempre es meritorio. Y por eso Cervera hoy llega a Carranza con otro talante.

Llega sin estar convencido pero con la esperanza de que le abrigue la luna. No cree en lo que pueda sacar pero en Albacete y Zaragoza el equipo se ha empeñado en decirle que se puede jugar por dentro y que con lo que tiene en la mano puede que sea el mejor camino. Ni lo entiende ni lo comprende, pero no tiene otra que hacer caso a los resultados y al juego.

Todo ello no quiere decir en absoluto que hará saltar por los aires lo que es su filosofía, pero que confíe el lateral izquierdo a un Brian que nadie entendía su ostracismo ya es una prueba de que el técnico no quiere enrocarse en ninguna decisión que pueda suponer echarse piedras en el camino. Y la situación de Brian clamaba al cielo máxime cuando Matos tampoco es que se estaba saliendo del mapa.

El cambio en el carril zurdo no debe ser el único que haga un Cervera que se la juega esta noche en Carranza ante un Sporting que llega también con su entrenador en entredicho. El partido en Zaragoza le ha dado muchas pistas que no puede ignorar. A la espera de que se decida por devolver a Marcos Mauro a la defensa para sacar del centro de la defenda al polifacético Edu Ramos, Cervera es posible que dé descanso a un José Mari fatigado para dar entrada a Karim y al recién estrenado papá Álex Fernández. Todo es discutible salvo Garrido, que en cuanto ha estado disponible ha cogido la bandera, el cornetín y hasta el fusil. Las apuestas están en la línea ofensiva del equipo, donde el pasado miércoles en Zaragoza Manu Vallejo puso a Cervera en un brete. Renunciar al ‘9’ de referencia en detrimento del falso ‘9’ o no. Ahí está la madre del cordero.

Ya lo hizo una vez y no pudo sacarse conclusiones. Ni positivas, ni negativas. Fue con motivo del encuentro en Carranza que el Cádiz CF acabó palmando 0-2 ante un ordenado Alcorcón. Para aquella ocasión, los de Cervera llegaban tras agradas a mitad de semana en Albacete, donde se empató pudiéndose ganar con un juego trenzado partiendo desde el centro y con Romera como delantero. Ante el conjunto madrileño, el técnico repitió la idea con tan mala fortuna que el ariete almeriense cayó lesionado en los primeros minutos del encuentro dejando sin efecto una probatura que ahora, con Vallejo de ‘9’, podría haberse redescubierto. Y con esas creencias piensa el cadista de a pie que saldrá hoy su entrenador, el de todos, el de los cansinos que comulgan con ruedas de molino y el de los agoreros que siempre piensa en negro.

Porque hoy el Cádiz CF comienza a jugarse la vida que tanto ha costado recuperar. Caer más en la desazón y en la tabla sería acercarse a un abismo por el que por desgracia ya ha caído varias veces este club centenario. Es hora de aprender. Y de creer.