Alvarito no pudo marcar ante el Rayo Vallecano en la primera vuelta de la competición.
Alvarito no pudo marcar ante el Rayo Vallecano en la primera vuelta de la competición.

CÁDIZ CF

Cádiz CF-Rayo Vallecano (0-0): Sin gol y sin fuerzas

Cervera mantiene los cimientos del edificio, la lucha y el trabajo, pero un huracán ha arrasado con el tejado y lo ha dejado expuesto, al frío y a cero

Por  21:25 h.
Cádiz
0
Rayo Vallecano
0
Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Servando, Villanueva, Lucas Bijker, Abdullah (Perea, 31'), José Mari, Salvi (Manu Vallejo, 84'), Álex Fernández, Alvarito y Barral (Carrillo, 62').
Rayo Vallecano: Alberto; Baiano, Velázquez, Dorado, Álex Moreno; Santi Comesaña, Fran Beltrán (Chori Domínguez, 76'), Unai López, Embarba, Trejo; y Raúl de Tomás (Aguirre, 53').
Árbitro: Vicandi Garrido, comité vasco. Tarjeta amarilla a Trejo, 'Chori' Domínguez y Álvaro García.
Estadio: Ramón de Carranza.

Sin gol, sin fuerzas, sin suerte. Cádiz CF sin. Preocupante por los síntomas. La actitud y el compromiso se mantienen intachables, pero ¿cuántos equipos con la mejor disposición se han sumido en la desesperación? Cervera cuenta con los cimientos del edificio pero un huracán ha arrasado con el tejado y lo ha dejado expuesto, al frío, mojado, con ocho jornadas sin ganar y de estos siete a cero. Congelado.

Mientras hay energía el equipo compite al nivel que exige la categoría. Ha recuperado su sello tras semanas de titubeos, por la recuperación de valores innegociables y jugadores indiscutibles. Pero sin gol no hay paraíso, y el plantel se ha quedado yermo en este apartado. Barral, que tanto ha restado, no suma. Carrillo tiene tan buena actitud como mala puntería. Alvarito y Salvi caen a los extremos y no se les puede pedir que centren y rematen también. La segunda línea no aparece, ni el balón parado.

Para recrudecer la crisis, los amarillos han de contar cada encuentro con una baja por lesión muscular y sólo 75 minutos para imponerse. Sobra el último cuarto de hora donde el equipo, absoluta y radicalmente, se cae. Se diluye. Un problema de índole físico. Sin gol no hay paraíso y sin energía vas directo al infierno. Un tránsito al averno que el Rayo evitaba por comportamiento fraternal. Hasta el empate se celebra con alivio, con un nudo en la garganta. Extraño sentimiento al sumar dos meses sin vencer.

El mejor once del Cádiz CF

Y eso que Cervera recupera efectivos. Rostros antes que piernas, pues los habituales inquilinos de la enfermería aún necesitan tiempo para alcanzar su plenitud. Pero al menos ya campan por Carranza y recortan plazos. Así mudan el semblante triste del míster por uno más reconocido de inicio. Porque su Cádiz CF comienza a ser reconocible al fin.

Dos extremos bien abiertos, los dos puñales de esta tropa, se unen tras días de asueto obligado y elevan considerablemente el nivel ofensivo de un equipo atascado en vanguardia. Con Álex por delante de José Mari y Abdullah, se dotaba al once de fortaleza y calidad por dentro. Condicionantes para ver a un buen conjunto ante el histórico Rayo Vallecano.

Un buen Rayo, nada que ver con la mediocridad del pasado curso que por poco le cuesta un disgusto. Míchel maneja un ramillete de excelentes futbolistas que hasta pueden suplir a figuras de la talla de Trashorras y Manucho, que se quedaron en Vallecas. El talentoso jugador, ahora en la laboriosa y desagradecida faena del banquillo, pugna porque su equipo recupere el buen gusto sobre el césped así que pronto quedaba marcada la inercia del encuentro en el intercambio lógico de papeles.

Los visitantes atacaban con el balón y los locales a los espacios. Salvi agitaba el choque en los instantes iniciales con sus arrancadas por banda, secundadas por Alvarito en el costado opuesto. Pero los extremos necesitan a ese ariete que empuje el cuero a las mallas, o a un compañero que atraviese líneas enemigas desde atrás, pero sin Ortuño y Aketxe los amarillos se han divorciado del gol.

El control franjirrojo resultaba más virtual que real, tímido en su llegada al área. El Cádiz CF no tiene la soltura ni alegría de hace pocos meses, pero sólo con velocidad y empuje genera peligro. ¡Ojo! peligro sin pegada. Un centro de Salvi se envenenaba a lo Goikoetxea y se estrellaba en el larguero, Alvarito escoraba demasiado su zurdazo y a Barral se le bajaba la persiana y se quedaba a oscuras en un mano a mano con Alberto.

Un disparo de Raúl de Tomás que rozaba la escuadra servía de antesala a la confirmación de una pésima noticia. Otro lesionado. Ahora Abdullah, quien enciende la alarma. ¿Qué ocurre para que cada jornada Cervera pierda a algún futbolista por un problema muscular? Un estropicio mayúsculo. Perea, lejos también de su nivel físico, entraba por el de Comoras y con él se ganaba al menos a un ‘especialista’ a balón parado.

La suerte ha cambiado. Hay que aceptarlo. El pasado curso el fútbol se generaba con fluidez y éste se mueve en la espesura y sin acierto en la culminación.

Fallo a puerta vacía de Alvarito

La confirmación del mal fario llegaba nada más arrancar el segundo ‘round’. Jugada clásica, servicio en profundidad magistral de Perea para aprovechar la velocidad del correcaminos Alvarito, que dribla a Alberto y a puerta vacía… ¡la manda fuera! Para frotarse los ojos, para pellizcarse al creer que es una pesadilla.

Pero este Cádiz CF es tozudo. Muy cierto aquello de que se crece ante la adversidad. Le arrebataba el balón al Rayo y tomaba el control. Barral se marchaba con silbidos desde la grada y dejaba paso a Carrillo. El isleño no ofrece a Cervera lo que le pide, y el murciano tiene carencias en la definición. Con Romera gafado… he aquí el problema.

El esfuerzo se cobraba su factura. Las piernas amarillas merecen un paso por la ITV, no responden como debieran. Sin pulmones, lo del Cádiz CF tiraban de corazón. Las fuerzas languidecían y pese a los errores ante puerta contraria, pese a la mala clasificación, el empate comenzaba a saber a gloria.

Salvi sufría el enorme bajón y el técnico recurría a Manu Vallejo, la perla del filial. Buenas noticias para la cantera pero malas porque define la inestable situación. Cervera no tiene más en su plantel. Quedaba por delante de Álvaro en la izquierda, con el empuje necesario para la presión. Pero ya el Cádiz CF estaba prácticamente muerto. Y por suerte su enemigo no le dio la puntilla.