Cala celebra el gol de la victoria.
Cala celebra el gol de la victoria.

Cádiz CF

Cádiz CF-Racing (1-0) Cala trae la paz a casa

Un gol del sevillano en el descuento detiene una crisis que aún está por resolver después de sufrir ante un colista en inferioridad numérica

Por  0:02 h.
Cádiz
1
Racing de Santander
0
Cádiz CF: Cifuentes, Iza, Fali, Cala, Espino, Garrido (Salvi, 40'), José Mari, Alejo (Alejo, 63'), Perea, Álex y Nano Mesa (Lozano, 20').
Racing de Santander: Luca Zidane, Buñuel, Olaortua, Figueras, Abraham (Kitoko, 74'), Sergio Ruiz, Mario, Nico Hidalgo (Hernando, 19'), Álvaro Cejudo, Enzo Lombardo (Moi Delgado, 44') y David Rodríguez.
Gol: 1-0: Cala (91').
Árbitro: Oliver de la Fuente Ramos, leonés. Mostró tareta amarilla a los cadistas Garrido, Iván Alejo, Salvi y Fali y a los racinguistas Mario Ortiz y Kitoko. Jordi Figueras, Expulsó en el minuto 15 (tras revisión en el VAR) a Olaortua por una durísima entrada a Nano Mesa.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 25. Césped en perfectas condiciones pese al agua caída durante los días pasados.
Estadio Carranza, 11.667 espectadores.

Cala resuelve un lío que ya se estaba formando en casa. La crisis podría haber sido galopante de acabar el encuentro como estaba acabando.Un empate sin goles ante el colista con un jugador menos desde el minuto quince hubiera supuesto una semana de dimes y diretes que hasta el propio Cervera tendría que haber bajado la cabeza en el caso de que su equipo solo hubiera sumado tres puntos de quince. Pero en esas que llegó el minuto 91, y mientras el público abroncaba sin razón, más por impotencia que por argumentos, el poco añadido que había dado el cuarto árbitro el Cádz CF sacaba su enésimo córner que fue despejado sin mucha potencia para que el balón le llegase en la frontal a Cala, que si antes el Mirandés pecó, este viernes ante el Racing se redimió con un potente derechazo que se colaba inapelable en la portería del Racing, la misma que David Sánchez, otro exsevillista, batió desde los once metros con rabia en aquel ‘play off’ de ascenso ante el conjunto cántabro que quedaba una vez más tocado por los gaditanos, que retomaban de esta manera el liderato.

El gol, como no pudo ser de otra forma, se celebró con la felicidad agónica que indicaba que el cadismo necesitaba estos tres puntos y que los ha conseguido de la mejor manera para volver a unir a todo un colectivo que andaba dividido por los últimos tumbos de un equipo al que seguro le vendrá genial esta victoria para retomar la confianza.

Salió decidido el Cádiz CF pero un pelín acelerado y por consiguiente, impreciso en todo lo que hacía, que no era poco porque quería hacer mucho. Eso hizo que el Racing, lejos de amilanarse ante el empuje inicial local de un equipo herido en su orgullo por perder su liderato la semana pasada, también buscase los huecos que dejaba el once amarillo.

Eran tantas las revoluciones de los gaditanos que hasta el colista se hizo por momentos con el balón poco antes de que el encuentro entrase en una fase desconcertante que cambiaría el escenario por completo. Porque eras tantas las ganas de unos y las necesidades de otros que estas provocaron que en apenas cinco minutos los banderines de los asistentes se levantaran hasta en tres ocasiones dado los ataques sin orden ni concierto que chocaron con unas defensas muy adelantadas pero no menos imprecisas.

Y eso de los fueras de juego era en el mejor de los casos, porque son tantos los nervios que se deben respirar en el pozo de la clasificación que nada más que había que ver la actitud intimidatoria de los defensores racinguistas para comprobar como en cada balón se jugaban la pierna y la de sus contrincantes.

Expulsión justa con el VAR

Fue así como al cuarto de hora el once cántabro se quedaba con uno menos por una entrada durísima con balón de por medio pero con una violencia inusitada de Olaortua, que pudo destrozar el tobillo de apoyo de Nano Mesa en un balón que conducía el jugador canario, que abandonó el terreno de juego llorando y auxiliado por el cuerpo médico del club cadista. La falta la botó Iza a la que contestó Luca Zidane desviando el balón con complicaciones.

Entre que Cristóbal Parralo reestructuraba su defensa, el Cádiz CF no perdió el tiempo y el recién entrado Lozano casi sube el primero al marcador después de rematar de espuela al palo un gran centro potente de Alejo, que como siempre no paraba de aparecer en escena alternando centros buenos y malos.

Poco después, era Perea el que llevaba el ‘uy’ a la grada con un libre directo que se iba por arriba medio metro. Sería esta de las últimas del once de Cervera, que evidenciaba en el área técnica que la cosa no le gustaba un pelo y sacaba a calentar a Salvi para dar una vuelta de tuerca más en busca de la ansiada victoria.

Disfrutaba el Cádiz CF y Carranza de los mejores minutos del equipo, que encerraba al Racing durante unos diez minutos en los que las bandas amarillas se mostraban muy activas pero esta insistencia pronto se detendría, en parte por la carencia de ideas y en parte por el resurgir del Racing, que poco a poco se fue subiendo a las barbas del Cádiz CF gracias a un Enzo Lombardo muy inspirado.

La ventaja de la superioridad numérica no se manifestaba sobre el verde. Es más, los últimos compases de la primera mitad fueron para los cántabros, que vieron como un pase de Enz Lombardo tras dejar atrás a dos contrarios era interceptado por Cifuentes para evitar un mal mayor ante la presencia solitaria de David Rodríguez. Minutos después, un centro de Moi Delgado cerca estuvo de ser rematado a bocajarro por Enzo Lombardo si no es por la incómoda presencia de Iza, que salvaba una jugada que levantó el ‘run run’ en Carranza, que se iba al descanso tras ver una primera mitad llena de contratiempos, lesiones, sustituciones (cuatro, dos en cada bando) y hasta una expulsión.

Al igual que en la primera mitad, salió el Cádiz CF enchufado y con un Salvi ya alojado en la banda izquierda con Perea en la mediapunta. Precisamente, fue Perea el que metió un buen centro para que Lozano cabeceara alto y sin puntería. Caía el Cádiz CF, nuevamente, en buscar el gol por la vía rápida de sus extremos más que por la elaboración pero lo cierto es que el campo dio un vuelco hacia el área de Luca Zidane, algo que la grada agradecía.

Definitivamente, el Cádiz CF se hizo dueño y señor del encuentro y apretaba al once cántabro. Fue otra vez desde la banda del incisivo Alejo como llegaría la mejor ocasión hasta el momento después de que el vallisoletano sirviese un delicioso balón al punto de penalti donde aparecía Perea para, tras driblar a su par, buscar la escuadra pero sin la puntería necesaria.

Pasaban los minutos y poco a poco el Cádiz CF iba cargándose de prisas y de nervios. Cervera remataba sus cambios y sentaba a Alejo por Pombo para recolocar por fin a Salvi en la derecha y al maño en la mediapunta. Pero el Racing ni se inmutaba. Más allá de sufrir en determinados momentos, la verdad es que los de Cristóbal Parralo se sentían cómodos con el balón y hasta se acercaban a las inmediaciones de Cifuentes, que si no es por Cala tendría que haber intervenido tras un despiste severo entre Espino y Fali que dejaron solo a Moi Delgado, que se topó con el central lebrijano en su intento de dar el pase de la muerte a David Rodríguez.

Basaba su ataque el Cádiz CF en las internadas de Salvi y en la calidad por la otra banda de Perea, que en una de sus acciones puso un balón muy peligroso en la boca de gol que Lozano, tan preocupado en sus marcadores, volvió a no aparecer. Ni Pombo ni Álex daban la fluidez necesaria al ataque cadista al tiempo que Fali no se entendía con Cifuentes despertando el cabreo en el personal, que veía como los suyos se acercaban a los últimos diez minutos de juego con el empate en el marcador ante un colista con uno menos.

Con el paso de los minutos se fue asentando Pombo, un jugador que debe tener más protagonismo dado el momento gris por el que pasa Álex, pero el maño se precipitaba en sus últimos pases para nerviosismo de una grada que volvía a motivarse después de que el Cádiz CF forzara tres saques de esquinas consecutivos tras una internada de Iza, un disparo de Perea y un cabezazo de Pombo, todos ellos repelidos por la zaga cántabra a cinco del final.

No había manera. Como era normal, la posesión y el dominio territorial era amarillo, pero tampoco es que los racinguistas no solo no pasaban muy mal sino que hasta tuvieron la oportunidad de adelantarse en el marcador tras una contra rematada con un disparo cruzado y desviado de Buñuel tras la conducción de Cejudo.

El cuarto árbitro añadía solo tres minutos y Carranza explotaba su enfado, pero toda esa ira se reconvertiría en alegría después de ver como en el descuento Cala recogía un rechace en la frontal para, y después de colocarse el balón, traspasar con un tremendo misil la barrera de defensas contrarios para batir con dureza a Luca Zidane y de paso llevar a Carranza de nuevo a reconciliarse con la victoria dos meses después y a activar con más fuerza que nunca un sueño que se iba desvaneciendo en las últimas jornadas. Por supuesto que habrá que mejorar, pero cn victoria se aprende más y mejor.