Los futbolistas del Cádiz CF observan a sus compañeros durante el entrenamiento.
Los futbolistas del Cádiz CF observan a sus compañeros durante el entrenamiento.

CÁDIZ CF

Cádiz CF-Nàstic de Tarragona: Pasen y sigan disfrutando

Estado máximo de felicidad en un Cádiz CF que no piensa aflojar ante el colista; los amarillos quieren más

Por  12:51 h.
Cádiz
0
Gimnàstic de Tarragona
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Cádiz: Cifuentes; Carpio, Marcos Mauro, Servando o Kecojevic, Oliván; Garrido, Abdullah, Salvi, Álvaro; Romera o Aitor y Barral.
Nàstic: Gimnàstic: Dimitrievski; Suzuki, Xavi Molina, Carlos Blanco, Javi Jiménez; Jon Gaztañaga, Juan Muñiz, Maikel Mesa; Juan Delgado, Uche, Omar Perdomo.
Árbitro: Eduardo Prieto Iglesias (Comité Navarro).
Estadio: Ramón de Carranza. 21.00 horas (Gol TV)

«Me encanta que los planes salgan bien». La mítica frase de Aníbal, el líder del Equipo A, la podría adoptar Álvaro Cervera para definir su estancia en tierras gaditanas. Porque en cuestión de meses, una entidad desahuciada en lo económico y hundida en la moral ha alcanzado un estado máximo de felicidad absoluta.

El Cádiz CF ha sumado siete puntos de nueve en un inicio liguero ilusionante; se ha clasificado en la Copa del Rey ofreciendo buenas sensaciones; Cordero valora la renovación del técnico y amarra bien a su gran estrella, que vuelve a sonreír.

¿Qué más se puede pedir? Pues que pasen y sigan disfrutando. Porque este equipo no piensa aflojar. Ha sufrido en su pellejo el vaivén de la realidad futbolística, con su míster alzado a los cielos en Alicante y rozando el infierno en Lugo hace menos de un año. Y su axioma es prolongar los momentos felices, que las penas vienen solas.

Así que la idea es reforzar la ilusión con otra victoria ante un adversario que mora en las antípodas, y no sólo por la distancia geográfica existente entre Cádiz y Tarragona. El Nàstic miró de frente a la muerte el pasado curso y ganó la batalla al miedo en el último instante. Pero ese trauma ha generado una zozobra, una desconfianza, que todavía colea pese a la renovación en la plantilla y la dirección técnica. La inercia negativa se mantiene.

Lluis Carreras ha tomado el mando y su escuadra es colista con un punto y caricaturizada con el último 0-4 ante el Sporting y la derrota en Copa. También en el Nou Estadi, donde sólo conoce la derrota. El denostado en el Cádiz CF Eddy Silvestre fue uno de los fichajes de última hora y de Carranza se cae uno de sus mejores peloteros, Stephane Emaná. Se ausenta Tejera y la referencia será otro excadista, Manu Barreiro.

En polos opuestos

Frágiles en defensa, sin pegada, víctima de errores individuales, con volantazos desde el banco… y en el polo opuesto, el Cádiz CF. Cervera ha mantenido la esencia pese a la pérdida de Aridane, Aketxe y Ortuño y se alegra de contar con un plantel mucho más competitivo. Además, Garrido y Salvi han dado el paso adelante como ya hiciera Alvarito, Brian y Servando se crecen ante la competencia y Barral aporta toda su experiencia y capacidad ofensiva.

Nadie teme al desgaste de la Copa, pues está comprobado empíricamente que esos triunfos dan alas más alla de que afecten en lo físico. A su vez, el técnico apostará por un once diferente en el que sólo repetirán Servando y Garrido, a la espera de su plan con Aitor. El utrerano recobrará protagonismo y en vanguardia la pugna entre Barral y Romera continúa. Y pueden jugar los dos juntos.

De las bajas de Sankaré, José Mari, Perea, Rubén Cruz y Villanueva ni se habla, y esa es la mejor noticia.
El estado de ánimo de ambos contendientes obligará al Cádiz CF a tener mayor protagonismo con el balón, pese a saberse mejor al contragolpe. El Nàstic cerrará espacios, unido, agazapado, y por ello Uche ha de contar con minutos con Barreiro como favorito de Carreras.

Sin confianzas

Carranza aguarda con la máxima ilusión otra actuación de un equipo que engancha. Con la última maniobra de renovación y la ‘petición’ a sus fieles de animar en lugar de abroncar, Quique Pina ha eliminado el problema Alvarito. La vida se pinta de amarillo. Pero es justo ahora cuando la precaución ha de ser mayor, porque esta categoría no permite la relajación ni la autocomplacencia. La noria sigue arriba, en la cumbre, y en cualquier momento puede volver a bajar.