Álvaro y Güiza se abrazan para celebrar un gol.
Álvaro y Güiza se abrazan para celebrar un gol.

CÁDIZ CF

El Cádiz CF marca la mayor parte de sus goles en los últimos minutos

El equipo amarillo ha anotado cuatro de sus doce tantos en los instantes finales

Por  15:35 h.

El Cádiz CF tiene un problema físico. Es evidente. Ya han caído 13 de los 26 futbolistas de la plantilla y no hay semana en el que no se revista un nuevo problema muscular. El último ha sido José Mari, que no ha podido terminar la sesión de este miércoles al estar tocado. El roteño es quien ha sufrido mayores inconvenientes al llegar tarde y fuera de forma, y no poder entrar en el grupo de forma progresiva. Pero en las últimas semanas también se les han unido Abdullah, Garrido y Brian Oliván.

Eso se suma a la fatiga mostrada por los futbolistas en los minutos finales de los encuentros. Cargados, con calambres, pidiendo el cambio… La exigencia de Cervera es máxima, les exprime totalmente pues en cuanto bajan revoluciones y se pierde intensidad el equipo se convierte en vulgar.

Es un problema al que hay que encontrar solución. Sin embargo, hay un dato que contradice esta afirmación. El Cádiz CF ha marcado la mayor parte de sus goles en los últimos instantes de los partidos. Tocado físicamente pero con mucho orgullo o ¿sólo se habla de esta cuestión cuando se pierde?

Cuatro de los doce tantos anotados han llegado en los diez minutos finales. Es cierto que cada partido tiene su miga. Dos fueron ante un Getafe que se marchó con todo al ataque y luego entregó la cuchara. Pero los otros dos servían para ganar en Carranza al Numancia de Soria, con aquel cabezazo inolvidable de Garrido, y para empatar en el Heliodoro Rodríguez López (obra de Santamaría).

El acierto goleador del Cádiz CF también se deja sentir en el primer cuarto de hora, principalmente por los dos tantos marcados al UCAM Murcia. En cambio, no se ha estrenado al inicio del segundo tiempo, justo después del descanso. Unas cifras que no desmienten el problema físico, pero sí que lo minimizan. No es ‘pa’ tanto.