Marcos Mauro y Salvi, rotos, tras el pitido final.
Marcos Mauro y Salvi, rotos, tras el pitido final.

Cádiz CF

Un Cádiz CF maratoniano y reservón volvió por sus fueros

Los pupilos de Cervera siguen a pies juntillas las indicaciones de un jefe que sigue exigiendo el máximo

Por  12:41 h.

Es la seña de identidad de este equipo y cada vez que se sale ligeramente de sus márgenes suelen venir malos resultados tal y como siempre advierte su entrenador, el verdadero creador de está fórmula constituida por las conocidas siglas de LLNSN, es decir, ‘La lucha no se negocia’.

Y a fe que es verdad porque el Cádiz CF salió de Las Palmas siendo más líder y después de emplear las armas que definen a un equipo basado en la solidaridad defensiva, el trabajo y el sacrificio. La imagen que ilustra estas palabras lo dice bien claro. Exhaustos. Así tienen que acabar los once jugadores que defiendan la camiseta amarilla hasta el minuto 90. Que no, que el míster no negocia concesiones. Le costó hacerlo con Machís, pero es que es verdad que el venezolano era muy bueno y valía la pena tenerlo algo más fresco que los demás para que resolviera unas papeletas que al final acabaron saliendo muy caras. Pero el resto, ni mijita. Y lo más importante de todo es que desde el portero al delantero son conscientes de que este es el único camino hacia la verdad.

Los discípulos de Cervera tienen tan interiorizado el testamento de su entrenador que hasta en los momentos previos de los encuentros se frotan las manos pensando e imaginando lo que puede suceder sobre el campo si se práctica, eso sí, lo que Cervera trabaja día tras día.

Un ejemplo claro de lo anterior fueron las palabras de Fali captadas por los medios oficiales del club durante la toma de contacto de los jugadores con el terreno de juego del Gran Insular. El central valenciano, en conversación informal con sus compañeros y plantado sobre el centro del campo, vaticinó lo que podría pasar si jugaban a lo que mejor saben: “Aquí para tener el 25% de posesión está de puta madre… Hacerme caso, con menos del 30% de posesión ganamos el partido seguro 100%. Pam Pam Pam, balones a Salvi y a correr». Y el tío no lo clava por poco.

Así de fácil. Y de difícil, por supuesto. Porque a nadie se le escapa que este Cádiz CF juega como entrena y si no que se lo pregunten al cuerpo médico de un equipo que sin duda asume el coste que hay que pagar a nivel de lesionados teniendo un entrenador que desde el primer día de trabajo exprime al máximo la intensidad de los entrenamientos a todos por igual. Eso puede responder a las molestias por las que el año pasado (antes de ser enviado al ostracismo) pasó Sergio Sánchez, un jugador cargado ya en años que puede estar apto para todos los partidos si, en su caso, tiene un desarrollo diario algo menor que el de sus compañeros. Idéntica situación puede que esté pasando Jurado, al que se le ve fino en según que entrenamiento pero que está muy lejos de la regularidad intensiva que exige su entrenador.

Los datos y las estadísticas del pasado encuentro ante la UD Las Palmas son muy claras. Para empezar, se cumplieron a rajatabla los deseos de Fali ya que al término del encuentro el once canario gozó del 70% de la posesión de balón y el Cádiz CF del 30%. Una repartición que fue de menos a más después de que el conjunto gaditano se adelantase en el marcador y saliera tras el descanso con Edu Ramos y sin el Choco Lozano con la firme decisión de concederle un campo al rival para esperar atrincherado en campo propio con la idea de salir a la contra en el caso de un robo de balón que no se dio.

El propio Cervera lamentó que la jugada que tenía pensada no saliera ya que la UD Las Palmas controló y dominó el encuentro y si no empató fue por mala suerte o por la gran intervención de Cifuentes a disparo de Srnic. Más que presionar, el once amarillo hizo sombras, ed ahí los cerca de 106 kilómetros que corrieron los jugadores cadistas durante los 90 minutos. El problema de esos kilómetros es que muchos de ellos se corrieron de forma paralela o en muchos casos hacia atrás a excepción de las galopadas de Iván Alejo con la que el Cádiz CF sentenció el encuentro antes de que Rubén Castro lo inquietara. De esos 105,74 kilómetros, el que más recorrió sobre el terreno de juego del Gran Canaria fue el roteño José Mari, que según las estadísticas sumó 11,27.

Sin duda, y a tenor de la victoria, la actitud del líder está siendo, como no puede ser de otra forma, irreprochable al cien por cien. Los cadistas se sienten con la moral recuperada a pesar de no estar haciendo un gran juego y son más que nunca conscientes de que si no corren más que el rival difícilmente podrán seguir manteniendo una distancia que vuelve a ser más que importante para que se cumpla el sueño, cada vez más real, del ascenso a la elite.