Cádiz CF

(VÍDEO) Cádiz CF-Málaga (1-1) Un pasito más a la cima

Aketxe se convierte en el protagonista de un derbi desnivelado y nivelado por el vasco

Por  23:40 h.
Cádiz
1
Málaga
1
Cádiz CF: Cifuentes, Correa, Sergio Sánchez, Kecojevic, Garrido, José Mari (Álex, 61'), Aketxe, Machís, Jairo (Lekic, 85') y Mario Barco (Jovanovic, 65').
Málaga: Munir, Cifu, Lombán, Pau, Diego González, Renato Santos (Hicham, 77'), N'Daye, Keidi Baré (Boulahroud, 74'), Ontiveros, Adrián y Blanco Leschuck.
Goles: 0-1: D'Daye (7'); 1-1: Aketxe (23')
Árbitro: Aitor Gorostegui Fernández, vasco. Amonestó a los locales Garrido y Mario Barco, Machís malacitanos Blanco, Keidi Bare, N'Daye e Hicham. Expulsó a un miembro del cuerpo técnico del Málaga.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 37. Derbi regional declarado de Alto Riesgo. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del exdirectivo cadista Antonio Benítez.
Estadio Ramón de Carranza

Dos pasitos lleva dados el Cádiz CF en las dos últimas semanas que le permiten seguir subidos a la cima, esa a la que sigue intentando llegar en las jornadas más complicadas y donde las piernas tiemblan más. Como le temblaron y no le temblaron a Aketxe para desnivelar y nivelar una balanza que él manejo al antojo de su pierna izquierda, desde donde se creó el gol del Málaga, pero también el del Cádiz CF, que sumó un punto para mantener la quinta posición y visitar a finales de esta semana a un Deportivo, sexto clasificado y con un punto menos que los gaditanos.

Cervera sorprendió a todos con la inclusión de Mario Barco en el once, un delantero que no jugaba desde primeros de octubre del pasado año y que volvió a evidenciar lo que es, un delantero de raza pero con poco gol. No habían pasado ni dos minutos y Darwin Machís ya enfiló la portería contraria para acabar siendo detenido en falta por la última línea malacitana. El disparo de Aketxe se fue por encima del larguero. No estaba mal como carta de presentación de un Cádiz CF necesitado de una victoria para poner tierra de por medio con el séptimo puesto.

Comenzó el partido eléctrico porque tan pronto el balón pisaba el área malagueña como se presentaba en la gaditana. Fue en el primer acercamiento visitante cuando Garrido tuvo que irse al suelo para tapar un disparo de Renato Santos, que solo a los pocos minutos volvería a ser protagonista después de una cagada monumental en cadena de los amarillos. El primero en errar fue Aketxe, que en su intento por engañar a la zaga rival centró un córner raso y atrás que fue recogido amablemente por Keidi Bare, que fue cazado por Jairo pero con la suerte de estar escoltado por Ontiveros para que este lanzase un contragolpe que se convirtió en mortal después de que N’Daye batiese a Cifuentes tras su equivocado rechace a disparo de Renato Santos que concluía una contra propiciada por el impreciso toque de balón del mejor jugador a balón parado de la categoría, como más tarde demostraría.

Era el minuto seis y el partido se ponía muy cuesta arriba para el Cádiz CF, que de entrada siguió con los mismos principios con los que había salido. Y esos no eran otros que emplear toda la pólvora con la que sale este equipo de un tiempo a esta parte. Así se pudo ver como Aketxe no se lo pensaba dos veces para buscar fortuna con un zurdazo desde fuera del área que no enturbió al meta Munir.

Akexte deambulaba por el campo y sobre su cabeza soportaba su error en el gol rival. Eso le debería agobiar, pero no lo suficiente como para pedir la pelotita tras una falta bien forzada por su amigo Correa, que volvía a tierras de defensa frotándose las manos a sabiendas que llegaba el torpedo de Romo. Y sí, Aketxe cumplía, se ponía en paz con el equipo y el estadio y clavaba su libre directo con chut preciso e imparable para Munir.

Se ponían las cosas como habían empezado pero mejor para el Cádiz CF por esos de las corrientes. Y así, con el viento a favor llegaron dos incorporaciones de un crecido Matos, que se encontraba con el cuerpo de Munir tras un disparo raso y forzado. Pero como en los primeros minutos de juego, también tras el empate el Málaga siguió estirando sus líneas y acercándose a las inmediaciones de Cifuentes, que no se encontraba muy seguro en sus intervenciones aisladas.

Poco se estaba sabiendo de Machís hasta que en la última jugada volvió a inspirarse el venezolano, que se encontró en Cifu un duro hueso de roer. Pese a ello, el caribeño se las ingenió para dejarlo atrás, pisar área y mandar un balón al primer palo donde Mario Barco, con buen criterio, levantaba la cabeza y cedía atrás a Jairo, que remataba muy centrado en lo que iba siendo el 2-1 cuando ya agonizaba el primer tiempo.

Sin cambios en ningún equipo, el discurso de ambos fue el mismo en la reanudación. Sin hilo pero versátil, el ataque amarillo volvió a la carga y veía como se le anulaba un gol después de un centro intencionado de Aketxe que fue rematado en la boca de gol por Jairo en situación ilegal.

Poco a poco, y otra vez casi que nadie se percate, el Cádiz CF iba volcando el campo hacia lado contrario. Adentrada ya la segunda mitad, Cervera sacó del campo a un intermitente y desacertado José Mari para dar la manija del equipo a Álex. Acto seguido, en el 65′ Barco, con calambres ya, dejaba su lugar a Jovanovic, que en su primer acto dejó cualidades innatas de lo que debe ser un ‘9’. Recibió un pase fuerte y raso de Matos dentro del área y, rodeado de rivales, controló para prepararse el balón y armar su pierna derecha para lanzar un disparo seco que se perdió ligeramente por encima de la portería de Munir.

Y de nuevo el Málaga contestaba rápido al Cádiz CF y lo hacía con un zurdazo de Adrián al que reaccionó bien Cifuentes despejando a una banda. Pasaban los minutos y tanto gaditanos como malagueños iban respetándose más y más y casi que firmando un empate que deja a los amarillos con dos puntos más que los de la Costa del sol pero con el ‘goal average’ perdido. No será fácil ninguno de los partidos que restan. El empate ante todo un Málaga no puede darse por malo del todo, pero sí que hace recordar lamentando las tablas firmadas la pasada semana en Majadahonda. Nadie dijo que sería fácil.