Cádiz CF

Cádiz CF-Elche (5-1) Y Cervera sacó su libro

El técnico remonta un partido tras volver a sus orígenes con el doble cambio en el descanso de Salvi y Lekic

Por  19:08 h.
Cádiz
5
Elche
1
Cádiz CF: Cifuentes, Correa, Muro, Sergio Sánchez (Edu Ramos, 78’), Brian , José Mari, Garrido, Álex (Lekic, 46)’, Jairo, Aketxe (Salvi, 46’) y Manu Vallejo.
Elche CF: Tekio, Gonzalo Villar (Josán, 65’), Juan Cruz, Borja, Manuel S. (Xavi, 78’), Javi Flores, Gonzalo, González, Iván (Nino, 65’), Sory.
Goles: 0-1: Sory (9'); 1-1: Correa (49'); 2-1: Lekic (63'); 3-1: José Mari (67') (p); 4-1: Salvi (72'); 5-1: Manu Vallejo (74').
Árbitro: Sagués Oscoz, donostiarra. Amonestó a los locales Brian y Sergio Sánchez y a los visitantes Juan Cruz, Manu Sánchez, Tekio, Javi Flores, Alexander González y Borja Martínez.
Incidencias: Antes de comenzar el partido, se guardó un minuto de silencio por Fernando Orgambides 'Baguetina'.
Estadio Ramón de Carranza.

Doctores tiene la Iglesia y en el banquillo local de Carranza se sienta uno. Álvaro Cervera compró el entusiasmo de todo el cadismo y renovó su confianza en algo en lo que le cuesta creer pero que por culpa de los resultados se sentía presionado. Así, el técnico cadista sacaba el mismo once que en Lugo más la entrada natural de José Mari, sancionado en Galicia, por Edu Ramos. Ya saben, la verticalidad de Manu, las asociaciones de Álex y Aketxe y el gusto por el balón. El resultado no fue el esperado por todos, por todos menos uno que llevaba gafas y que tenía la potestad de cambiarlo en el descanso, al que se llegó perdiendo 0-1 y sin timón ni timonel.

Cansado de ver como su equipo se podía ahogar con ese planteamiento, Cervera sacó su libro, el de siempre, le quitó el polvo y se lo dio a dos hombres en los que confía tela y de los que depende notablemente para que sus creencias se hagan realidad.  Sacaba del cajón a Salvi y le entregaba a Lekic el poder de cambiar las cosas como siempre y mejor las ha cambiado Cervera. Rapidez en las bandas y remate en el centro. Así llegó el empate, y el segundo, y luego ya el desiderátum. ¡Vaya lección, señor Cervera! ¡Qué manera de callar las plumas para convertirlas en plumeros! Tendrá o no continuidad pero el hecho de volver a los orígenes con tal éxito es la mejor arma para que los jugadores vuelvan a ir a muerte con los ideales de un entrenador que más que nunca quiso morir con sus ideas una vez visto que el toque, más que gustar, le marea.

Y eso que no todo empezó mal porque la inercia es lo que tiene, que todo va hacia delante cuando las victorias es la dinámica habitual. Y con ese ritmo victorioso salió el Cádiz CF, que pudo adelantarse en el marcador en el primer minuto tras una primera internada de Correa, que sirvió un balón raso al segundo palo que no pudo contactar bien Jairo, en parte entorpecido por Álex, que también llegaba al remate.

Se hacía con el balón el Cádiz CF ante un Elche encerrado en su campo y a la espera de cualquier robo para sorprender a la defensa cadista. Y eso mismo hizo Sory, que aprovechó una desconexión amarilla para plantarse ante Cifuentes, al que no pudo batir por bajo. No pasó mucho tiempo para volver a ver al meta cadista, que tuvo emplearse a fondo para enviar a córner un disparo desde la frontal de Javi Flores.

Estaba avisando el conjunto ilicitano hasta que se cansó de hacerlo en el minuto 9 después de que Sory Kaba cabecease a gol un centro al corazón del área y mal defendido por la zaga gaditana. El gol anestesió a un Cádiz CF que intentó levantar los brazos de manos de su afición, que recibió el gol como al que se le cae el café en su primer acto del día.

Intentaba, con sus armas y ante un rival acorazado por una defensa de cinco y un equipo con las ideas muy claras. Tan claras como pocas, pero eso suele ser más fácil de aprender y en cambio muy complicado de descomponer. Y en esas estaba el Cádiz CF. Pero no podía y por momentos en el partido se reflejaba el fantasma del día del Alcorcón, un equipo rocoso y malencarado pero que con muy poco impuso su ley ante el conjunto cegado de Cervera.

Dentro de lo malo del partido, porque el Cádiz CF jugaba sin creer en nada de lo que hacía durante más de dos minutos seguidos, lo cierto es que los de Cervera se aproximaban al área de Francis con cierta asiduidad. El primero que la tuvo fue Manu, pero no acertó a rematar de primeras un buen centro de Jairo mal proseguido por el canterano.

Ligaba el Cádiz CF apenas unos cinco minutos de buen juego gracias a la continuidad de Aketxe ganado para el orden pero perdido para el ataque. Se empelaba al límite el Elche para detener ese despertar amarillo y en menos de diez minutos el árbitro enseñaba tres amarillas a los defensores ilicitanos, que para frenar al Cádiz CF sacaban el barro.

Pero cuando un equipo juega sin las ideas primarias de su entrenador, a veces pasa lo que se ve en Carranza este año. Que el rival, firme en sus posicionamientos, desquicia a un Cádiz CF prefabricado y todavía en construcción sin dueño.

Pasaban los minutos y solo las individualidades de Aketxe, Manu Vallejo y Jairo amenazaban un poco a un Elche que vio solo peligrar el resultado tras una agónica jugada en su área que acabó culminada con un disparo de José Mari que se fue sin ver puerta.

El árbitro ponía fin al primer tiempo en plena arrancada de Brian para cabreo de una grada que prefirió despedir con pitos al trío arbitral antes que plantearse qué decir a sus muchachos. Esos mismos que salieron con dos cambios nada más salir de vestuarios para volver, con Salvi y Lekic, a los orígenes del método cerveriano, que sentaba a la sociedad del pase Aketxe y Álex.

Recuperado el plan A, Cervera dejaba al equipo con dos delanteros , de los que Lekic era el más adelantado. Y precisamente de las botas de Lekic salió una jugada brillante y que conllevó el empate de Correa, que libre como un pájaro entraba en él área pequeña del Elche para marcar a placer el regalo del balcánico, que previamente había hecho un par de trajes a dos defendores franjiverdes.

Rugía Carranza con el empate, que cerca estuvo de desaparecer sino es por la torpeza a la hora de definir de Sory, que entre una maraña de zagueros cadistas desperdició la ocasión de callar de nuevo al estadio gaditano.

Lo cierto es que el doble cambio de Cervera daba la vuelta al marcador y generaba mucha esperanza en una grada que al descanso llegó más pensando en los planes de después del fútbol que en la reacción de los suyos. Enchufados ya todos a la ley de Cervera, pasó el Elche también a intentar contradecirla. Así llegó un disparo raso de Gonzalo que se fue lamiendo el palo de Cifuentes.

Por si aún nadie se había dado cuenta de la ejemplar lección de Cervera llegó un gol que refleja a la perfección el ‘adn’ de su tesis. Salvi, recuperado para la campaña, se sacaba un centro con el exterior exquisito y a la cabeza de Lekic para que el serbio se suspendiera en el aire y cruzase el balón con un toque sublime de cabeza para ejecutar la remontada iniciada en la caseta local de Carranza.

Rodaban las cosas al Cádiz CF y más que le iban a rodar después de que en una melé Marcos Mauro cayese derribado en el área ilicitana para que el árbitro señalase el punto de penalti desde donde José Mari lograba el tercero y casi que la puntilla para un Elche desbordado por el Viejo Testamento escrito por el catequista que entrena al Cádiz CF.

Carranza era una fiesta que rendía homenaje al creador de todo lo que se está viviendo en estas últimas tres campañas. Se gustaba el Cádiz CF, que hacía disfrutar a su parroquia, a la que le faltó sacar los pañuelos ante lo que estaba cerca de presenciar en los dos siguientes tantos. Porque el cuarto, logrado por un explosivo Salvi, fue para enmarcar. Brian comenzaba la jugada con un taconazo, el balón le  llegaba a Lekic que prolongaba la jugada hacia Jairo para que el canario pusiera un balón rematado con la izquierda por Salvi, que llegaba como una bala .

Al equipo de Cervera, aclamado por la grada, le salía todo. Lekic se disfrazaba de director de orquesta y componía una nueva melodía con sabor a gol. El serbio abría con calma y frialdad a Salvi para que el sanluqueño, rápido como antaño, pusieera un balón en el primer palo al que llegaba como un ‘killer’ del área Manu Vallejo para empalmar al palo y meter el balón en la portería ilicitana por quinta vez.

Merecía más Lekic y cerca estuvo de firmar un doblete después de rematar en la boca de gol un buen centro del incansable Brian. Alguno quedaba por apuntarse a la fiesta y ese fue Cifuentes, que en el último minuto del encuentro sacaba un mano a mano al disparo de un delantero ilicitano.

Despedía Carranza a sus muchachos con bufandas al viento tras una espectacular victoria, con remontada incluida, que no solo sacaba al equipo del fango sino que le daba todo el crédito perdido a un entrenador al que se le agotarían los calificativos para explicar su participación en el juego de su equipo. Vaya lección del hombre, de esas que seguramente podrán ponerse en los cursos de entrenador bajo la pregunta de ¿cómo cambiar un partido en un descanso y hacerlo sin nada nuevo? Volviendo a los orígenes. Sí, maestro. MaestroCervera.