Manuel Vizcaíno despedía a Enrique Labrador el pasado mes de marzo.
Manuel Vizcaíno despedía a Enrique Labrador el pasado mes de marzo.

CÁDIZ CF

El Cádiz CF deberá indemnizar a Enrique Labrador con 10.000 euros tras su despido

El club se alegra pues señala que la cantidad es menor de la que le ofrecieron en un principio, algo que el abogado asegura es "rotundamente falso"

Por  11:39 h.

El Cádiz CF deberá indemnizar a Enrique Labrador tras su despido el pasado mes de marzo. Así se reconoce en la sentencia de este jueves, que habla de despido procedente y no extinción de contrato y por tanto obliga al club a abonarle al abogado deportivo diez mil euros. Además, le ha tenido que abonar todos los salarios desde que fue destituido en marzo, pese a no haber realizado su trabajo.

Aún así, desde el Cádiz CF andan contentos pues consideran que el juez les ha dado la razón al considerarlo despido procedente y conforme a derecho por causa organizativa. Además, entienden que Labrador ha salido ‘derrotado’ pues el dinero con el que deberán indemnizarle es menor del que le ofrecieron para solucionar el conflicto de manera amistosa. La sentencia no es firme, ahora se abre un periodo de alegaciones y la entidad cadista, pese a considerar que el juez le ha dado la razón, se plantea recurrir la decisión.

Labrador ha querido responder con un comunicado a esa versión del club de que le ofrecieron más dinero que la cantidad que ha fijado el juez, calificándolo de “totalmente falso”. Fuentes cercanas al abogado señalan que le ofrecieron 6.500 euros. Estas son sus palabras:

“Ante la noticia aparecida en el día de hoy en los medios de comunicación sobre la sentencia de mi despido debo aclarar que es totalmente falso que el Cádiz me hubiera ofrecido cantidad superior a la que sí se reconoce en la sentencia, siempre siendo la cantidad ofrecida inferior, en varias ocasiones, a la fijada en la actualidad en la sentencia.

Que el despido, y no extinción como así se quiere hacer ver, se considera objetivo procedente por causas organizativas, es decir, mi puesto se encuentra cubierto y amortizado por la asesoría jurídica externa de la entidad. Que se amortiza el puesto pero no así mi labor dentro del club, la cual ha sido impecable, como demuestran los resultados, pues es patente y notorio que los mismos no han sido ni parecidos.

La sentencia indica que efectivamente se trata de un despido y no de una extinción de contrato como así se pretende hacer ver e incluso se publica de esta manera. Debido a ello se deben abonar los salarios pendientes que restan hasta final de la temporada pasada, circunstancia que demuestra que el resultado de mi despido no tenía sentido alguno realizarlo con anterioridad al 30 de junio de 2018.

Que debido a ello el único que sale perjudicado con esta decisión no es otro que el Cádiz Club de Fútbol, quien debe abonar los salarios pendientes desde mi despido hasta final de temporada y se priva de mi labor en el club durante dichos meses. Pero esto último poco o nada puede importar a las personas que lo dirigen pues únicamente se mueven por intereses personales y prebendas profesionales desatendiendo al fin último que es el bien de la entidad”.

Enrique Labrador llegó a Cádiz en agosto de 2016, y durante casi dos años ejerció como asesor jurídico interno del club cadista. Hombre cercano a Quique Pina, con quien ya trabajó en Granada, se considera una víctima de la guerra entre los dos máximos accionistas. Y por eso señala en su comunicado que Manolo Vizcaíno lo despidió por razones personales, al ser amigo del murciano, y no por su trabajo al frente de la entidad.